Diario Sur

Rajoy ordena a sus ministros «pactar y dialogar mucho» con la oposición

Rajoy ordena a sus ministros «pactar  y dialogar mucho» con la oposición
  • Los ministros se jactan de fomar parte de un proyecto «continuista» porque lo que «funciona bien no hay que cambiarlo»

Uno tras otro, todos los ministros que intervinieron hoy en público recitaron que pacto y continuidad serán las dos autopistas por las que transitará el nuevo Gobierno. Lejos de considerarlo un desdoro, el mantenimiento de la línea política es un valor para Mariano Rajoy. La novedad está en el talante pactista, y como el presidente del Gobierno no quiere que se le despiste nadie en esa tarea, en el primer Consejo de Ministros impartió la orden de «hablar, dialogar, pactar y consensuar mucho» con la oposición.

Así lo explicó el nuevo portavoz del Ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, en su estreno. El sucesor de Soraya de Sáenz de Santamaría, a la que colmó de elogios, apuntó que con 137 diputados de los 350 del Congreso, el Gobierno y el PP necesitan pactar hasta la más nimia de sus pretensiones. Esa va a ser la única diferencia con la legislatura de 2011 a 2015, en la que Rajoy hizo y deshizo según su conveniencia con el ariete de la mayoría absoluta de su partido.

El presidente del Gobierno, según Méndez de Vigo, quiere dar ejemplo y anunció a sus ministros la convocatoria en el Senado, después de cuatro años sin hacerlo, de la Conferencia de Presidentes de las comunidades autónomas para abrir la negociación sobre la financiación territorial. Rajoy en su anterior mandato rehuyó siempre que pudo ese foro convencido de su inutilidad por la, a su juicio, imposibilidad de llegar a acuerdos en asuntos relevantes con 17 gobernantes autonómicos de los más variados colores políticos. El jefe de Ejecutivo también se mostró de acuerdo con la convocatoria inmediata del Pacto de Toledo para abordar el delicado futuro del sistema de pensiones. Una reunión a la que, por otra parte, estaba obligado por el acuerdo suscrito con Ciudadanos.

Ese pacto es para Rajoy la mejor prueba de que su cambio de talante no fue una estratagema para la investidura. Nada más lejos, según Méndez de Vigo, es «una realidad». El portavoz señaló que la presencia en el Gobierno de nada menos que tres de los negociadores del PP con el partido de Albert Rivera (Fátima Báñez, Dolors Montserrat y Álvaro Nadal) muestra esa voluntad de consenso. Un gesto que además es un guiño a Ciudadanos, formación con la que el PP suma 169 diputados, una cifra que suele bastar para sacar adelante las iniciativas legislativas si se produce alguna abstención.

Méndez de Vigo mostró una amabilidad especial con los socialistas, a los que tendió «la mano» después de las duras críticas vertidas desde la dirección provisional del PSOE al nuevo Gobierno. «No es un gobierno para el diálogo», advirtió el portavoz de la gestora, Mario Jiménez, que auguró «serias dificultades» para llegar a acuerdos. Incluso el defenestrado Pedro Sánchez sostuvo que el nuevo gabinete es «más reaccionario que el anterior». El portavoz, y también ministro de Educación, dio por no escuchadas tales descalificaciones y subrayó que el Ejecutivo de Rajoy tiene «voluntad y espíritu de colaboración con el PSOE».

El nuevo ánimo alcanza incluso a la Generalitat de Cataluña, con cuyo presidente, Carles Puigdemont, se reunirá Rajoy «en cuanto la agenda lo permita» porque, según Méndez de Vigo, «hay que tender puentes». Pero eso sí, puntualizó, siempre que no se pongan «líneas rojas» antes de la reunión. Hasta la fecha ambos gobernantes se han reunido una sola vez y se saldó con el más absoluto de los fracasos.

El mismo criterio

El portavoz y los seis ministros que tomaron hoy posesión de sus carteras mostraron una poco usual uniformidad de criterio al defender que este Gobierno es «continuista». Un término que para la oposición tiene una connotación de reproche a Rajoy, pero que para sus integrantes es motivo de orgullo. «Las cosas que van bien no hay que cambiarlas», sentenció Méndez de Vigo.

Si de algo está orgulloso Rajoy es de los resultados obtenidos por su equipo económico y por eso es el que menos cambios ha sufrido. Ni ha nombrado un vicepresidente económico, como pedían en el PP para evitar las fricciones entre Luis de Guindos y Cristóbal Montoro, ni ha desgajado ministerios, solo ha dado las competencias de industria al titular de Economía y ha incorporado la agenda digital al nuevo responsable de Energía. Incluso él mismo va a seguir al frente de la comisión delegada para asuntos económicos.

Los objetivos de creación de empleo, recuperación económica y cumplimiento de los objetivos de déficit se mantienen, y por eso hay «continuidad», insistió el ministro portavoz. En sus respectivos campos lo mismo dijeron con mayor o menor énfasis los titulares de Asuntos Exteriores, Interior, Defensa, Fomento, Energía y Sanidad. Nadie va a enmendar la plana a su antecesor ni va a contravenir la estrategia de Rajoy de formar un Gobierno del mismo corte que el de 2011 con el único cambio en el talante hacia la oposición.