Diario Sur

El PSC define su nueva hoja de ruta en pleno enfrentamiento con el PSOE

 El líder del PSC, Miquel Iceta, en la primera jornada del congreso de los socialistas catalanes. :: efe
El líder del PSC, Miquel Iceta, en la primera jornada del congreso de los socialistas catalanes. :: efe
  • La crisis con el partido hermano, la alianza con Colau y la renuncia a la vía canadiense marcan el congreso de su etapa «más dura y difícil»

Después de dos años muy convulsos, en los que los socialistas catalanes han sufrido una escisión, han dejado de ser una formación de referencia en Cataluña, han perdido buena parte de su apoyo electoral y se han enfrentado con el PSOE, el PSC busca este fin de semana en su XIII Congreso una vuelta a los orígenes, para salir de la etapa «más dura y difícil» en 40 años de democracia y reinventarse para seguir lidiando en el complejo panorama político catalán que dibuja el proceso soberanista.

El cónclave, que los socialistas catalanes celebran hasta el domingo, está marcado por las delicadas relaciones que hay entre el PSC y el PSOE, a raíz de la decisión de los socialistas catalanes de romper la disciplina en el Congreso y votar no a la investidura de Mariano Rajoy. Pero no planteará una revisión del protocolo que fija los vínculos entre los dos partidos hermanos.

La formación federada al PSOE sí se reivindica como una entidad «jurídica propia, soberana y autónoma», tal y como hizo en su fundación en 1978, tras la fusión de tres partidos. Pero sin que ello signifique ningún cambio. «No nos planteamos en absoluto la revisión del protocolo de unidad entre el PSC y el PSOE», afirmó la secretaria de Organización, Assumpta Escarp.

En el lado del PSOE, las cosas son distintas. En las últimas semanas, desde la gestora que dirige el partido ya han lanzado advertencias de que las cosas no pueden seguir igual y que quizá habría que reducir o incluso eliminar la presencia de los socialistas catalanes en los órganos de decisión federal. Una maniobra que en las filas del PSC creen que busca impedir que los socialistas catalanes puedan seguir teniendo derecho a elegir el líder del PSOE, lo que favorecería los intereses de Susana Díaz, frente a los de Pedro Sánchez.

Sin representación

Como botón de muestra de lo deteriorados que están los puentes entre las sedes de Ferraz y Nicaragua: ningún representante de la gestora asistirá al congreso socialista en Barcelona, cuando los máximos representantes del PSOE casi siempre lo han hecho. El último, curiosamente, lo inauguró el hoy exsecretario general Pedro Sánchez y lo cerró la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

Los socialistas catalanes quieren evitar en el cónclave el debate sobre las relaciones con el PSOE. Pero el asunto planeará en el encuentro. De hecho, sí que se abordará una enmienda, que podría incluirse a la ponencia marco que fijará las líneas maestras de la formación para los próximos cuatro años, que plantea la posibilidad de que el PSC tenga más visibilidad en el grupo socialista en el Congreso. Una vieja reivindicación, la del grupo propio en Madrid, que los socialistas catalanes tuvieron en sus inicios y que lleva en la mesa de las negociaciones entre ambas formaciones desde 1982.

En lo ideológico, la ponencia marco, que se votará entre el sábado y el domingo, entierra la vía canadiense de referéndum de autodeterminación pactado y lanza una propuesta a las confluencias de izquierdas para constituir una «alianza catalana de progreso» en las próximas elecciones autonómicas.

Hace meses, Miquel Iceta, reelegido en primarias primer secretario de los socialistas, se mostró partidario de incluir en su hoja de ruta la celebración de una consulta como en Quebec, como último recurso en caso de que la reforma federal de la Constitución que defiende el PSOE y que debería ser refrendada por todos los españoles fuera rechazada en Cataluña. Sin embargo, una rebelión interna, liderada por la potente federación del Baix Llobregat, la zona más españolista y en la que el PSC aún mantiene alcaldías de peso como L'Hospitalet o Cornellà, hizo desistir a la dirección, que mantenía aún en la retina la crisis de 2014, en la que los soberanistas del partido se escindieron.

El otro punto caliente de la ponencia es una nueva «estrategia para impulsar la agenda del socialismo catalán», que pasa por «articular una gran mayoría progresista y catalanista». Esta alianza emplaza a los comunes de Ada Colau, que ultiman la creación de un partido, a concurrir juntos en las próximas elecciones autonómicas, previstas para dentro de un año.