Diario Sur

Cospedal pasa revista a las tropas por primera vez. :: Oscar del Pozo
Cospedal pasa revista a las tropas por primera vez. :: Oscar del Pozo

Cospedal anticipa que seguirá como número dos del PP tras el congreso

  • Los populares creen que cuenta con el beneplácito de Rajoy para ejercer de ministra de Defensa y número dos del partido

Pasó revista a las tropas por primera vez en el patio del Ministerio de Defensa, y en la cuarta planta del edificio de Castellana 109 agradeció la cartera que le entregaba un emocionado Pedro Morenés. María Dolores de Cospedal acababa de entrar en el Gobierno, pero la de ayer no era sólo la toma de posesión de la nueva titular de las Fuerzas Armadas. Como secretaria general del PP y persona de confianza de Mariano Rajoy, quiso dejar claro que no está dispuesta a perder la cuota de poder que le corresponde como número dos del partido. Que su continuidad antes y después del congreso de la formación está garantizada.

«No os vais a librar de mí», bromeó en una conversación informal terminada la ceremonia. Cospedal no sólo parece sentirse acreditada tras haber coordinado el partido desde que en 2008 Rajoy puso fin a la era de Aznar e inauguró una nueva etapa con colaboradores de su confianza. En su entorno creen, además, que los precedentes le avalan. Ex secretarios generales del PP, como Javier Arenas o Francisco Álvarez Cascos, compaginaron sus funciones gubernamentales con las tareas en la formación sin ser cuestionados por la acumulación de cargos.

Pero el debate no es nuevo. Ya en su día, dirigentes territoriales del partido reprocharon la ausencia de referentes y el vacío en la sede central de la calle Génova cuando Cospedal ejercía de presidenta de Castilla-La Mancha y repartía su tiempo entre Toledo y Madrid. Pese a ello nunca dejó de contar con la confianza sin fisuras del jefe del Ejecutivo.

Fuentes de la formación apuntan a que ese vínculo sigue vigente. Es con el presidente, dan por sentado, con quien Cospedal ha pactado que su llegada al Consejo de Ministros no le obliga a dejar su puesto en el PP. Que mientras Rajoy presida la formación, ella será su mano derecha. Sólo así se explican que la secretaria general responda con tanta contundencia cuando el congreso en el que debe decidirse la nueva dirección del partido ni tan siquiera tiene fecha para su celebración.

Otras fuentes populares, sin embargo, desconfían de que la suerte esté echada e intuyen que el anuncio de Cospedal se corresponde más con un deseo que con una realidad. Sea como sea, y mientras el presidente no despeje las dudas, será algo que se resuelva a principios de 2017. Está previsto que el cónclave se celebre en el primer trimestre, con dos años de retraso en su convocatoria. Las continúas citas electorales han servido a la cúpula presidida por Rajoy para postergar el congreso en el que el PP renovará sus cargos y el líder, según los estatutos, revelará la lista con su equipo directivo.

La guerra con Santamaría

La importancia que los populares confieren a que Cospedal continúe en Génova trasciende de los asuntos de gestión del día a día del PP. En la pugna de poder que, a ojos del partido, mantiene con la vicepresidenta, controlar la formación es su «baza» frente a una Soraya Sáenz de Santamaría esmerada en conservar su buena imagen pública pero distanciada de la vida orgánica. En las direcciones autonómicas recuerdan además la influencia que podría tener la secretaria general, con el PP de Castilla-La Mancha además a sus órdenes, en un futuro cónclave sucesorio en el que se vote el relevo de Rajoy. Aunque para eso queda mucho.

A día de hoy en la pizarra de los populares, la batalla no está igualada. A Cospedal le apuntan el tanto de haber pasado a dirigir el Ministerio de Defensa. Pero destacan la gran responsabilidad que asume Sáenz de Santamaría al tener que afrontar el desafío secesionista catalán. La vicepresidenta ha perdido, eso sí, la portavocía del Ejecutivo. El escaparate que le daba visibilidad, pese a las críticas internas por sus evasivas en las ruedas de prensa tras el Consejo de Ministros.