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Montoro 'tripite' en Hacienda como recompensa por asumir ajustes y reducir el déficit

Cristóbal Montoro.
Cristóbal Montoro. / Efe
  • Mantiene la confianza de Rajoy para cumplir la senda de Bruselas y buscar 5.500 millones en los Presupuestos de 2017

Cristóbal Montoro, a diferencia de otros compañeros de Gabinete, no se ha pronunciado nunca públicamente sobre sus preferencias para seguir o no en el cargo. Como «hombre de partido» aceptaría de buen grado lo que Mariano Rajoy le pidiese, según su entorno. Pues bien, el presidente le llamó este jueves para decirle que seguirá llevando las cuentas públicas de España. Montoro resiste como ministro de Hacienda a pesar de ser uno de los titulares más cuestionados por la oposición por temas controvertidos como la amnistía fiscal y el responsable de los ajustes presupuestarios. Sin embargo, Rajoy confía en él para mantener la senda de reducción del déficit. Eso sí, pierde competencias sobre Administraciones Públicas en favor de Soraya Sáenz de Santamaría, aunque fuentes de su departamento insisten en que mantendrá el grueso de sus atribuciones. También deberá reconfigurar su equipo. De momento, el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, fue el primero en confirmar este jueves su marcha.

De esta forma, Montoro (Jaén, 1950) afronta su tercera legislatura al frente del Ministerio de Hacienda después de ocupar esa cartera por primera vez en el segundo mandato de José María Aznar (1996-2000). En la pasada legislatura tuvo que aprobar importantes subidas de impuestos y recortes presupuestarios para cumplir con Bruselas. Una tarea que deberá repetir, aunque en cuantías menos importantes. De hecho, decidir cómo se realiza el ajuste de 5.500 millones para seguir la senda de consolidación fiscal será el principal reto, y además, el más inmediato para el ministro. Es más, casi su primer cometido será aprobar el techo de gasto, paso previo para la elaboración de los Presupuestos de 2017. Unas cuentas públicas que serán miradas con lupa con Bruselas, que ya ha pedido que garanticen la reducción del déficit del 4,6% de 2016 al 3,1% del próximo año.

El responsable de Hacienda deberá decidir si ese ajuste se realiza mediante un aumento de los ingresos, es decir, subida de impuestos, o un recorte del gasto. Sin embargo, a diferencia de los últimos cinco Presupuestos en los que el PP contaba con mayoría absoluta, en esta ocasión el ministro deberá alcanzar acuerdos con la oposición, por lo que uno de los retos será compatibilizar las exigencias de la Comisión Europea con las del Parlamento.

Otra de las cuestiones que deberá abordar Montoro será la siempre pospuesta reforma del sistema de financiación autonómica. Todos los gobiernos regionales han pedido en reiteradas ocasiones un cambio de modelo. Una modificación que también cuenta con respaldo del Gobierno de Rajoy, que ya en la anterior legislatura se comprometió a abordar al recordar que siempre se opuso al sistema actual. Las comunidades reclaman una mayor cuota del reparto de los ingresos impositivos del Estado (IRPF, IVA y Especiales) al considerar que con el modelo actual están infrafinanciadas. Una negociación que Montoro deberá coordinar ahora con Sáenz de Santamaría.

La lucha contra el fraude y la elusión fiscal es otro de los grandes frentes del Ministerio justo en un momento en el que entrarán en vigor algunas de las medidas aprobadas en foros internacionales. Es el caso del programa BEPS de lucha contra la erosión de bases imponibles que abandera la OCDE y en el que, entre otras medidas, las multinacionales deberán informar de los beneficios, trabajadores, e impuestos que pagan en los países donde operen.