Diario Sur

El PSOE mira al modelo del partido de Merkel para revisar su relación con el PSC

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en una comparecencia reciente en la sede de su partido. :: TONI ALBIR / EFE
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en una comparecencia reciente en la sede de su partido. :: TONI ALBIR / EFE
  • Los catalanes ya no participarían en los órganos socialistas ni podrían elegir al secretario general pero sí al candidato a la Moncloa

No está decidido aún cuándo ni exactamente cómo, pero la gestora que lleva las riendas del PSOE desde el pasado 1 de octubre tiene claro que ha llegado el momento de modificar el marco de relaciones suscrito con el PSC en 1978. Su modelo de referencia es, en principio, el que desde hace más de sesenta años mantienen la CDU de Angela Merkel y la CSU bávara, dos partidos que comparten grupo en el Parlamento Federal, pero no vínculos orgánicos. La CSU sólo se presenta a los comicios en Baviera y la CDU en el resto de los estados.

En la práctica, ese cambio supondría que los socialistas catalanes dejarían de tener representación en los órganos de dirección del PSOE. Ni estarían en su ejecutiva ni en su Comité Federal ni participarían de sus congresos. Es decir, participarían en la elección del candidato socialista a la Presidencia del Gobierno y en la elaboración del programa electoral, pero no tendrían nada que decir respecto a quién es secretario general.

Este último dato explica por qué Pedro Sánchez exigió el pasado sábado, el mismo día que anunció su renuncia al escaño, que no se toque el convenio. El exsecretario general revistió la cuestión de tintes políticos y argumentó que sólo con el PSC se puede solucionar la actual crisis territorial e institucional. Pero, sobre todo, defendió que una decisión de esa naturaleza debe ser adoptada en un congreso y no, simplemente, en un Comité Federal.

Hasta ahora, el PSC ha sido siempre, después del PSOE andaluz, quien más delegados y más militantes ha aportado al máximo órgano de dirección socialista. En estos momentos, rondará los 18.000 afiliados y, aunque siempre es arriesgado hacer esos cálculos, tanto los afines a Susana Díaz como sus detractores asumen que, en su mayoría, apostarían por Sánchez. Sin su apoyo, recuperar el liderazgo se antoja muy complicado.

En la gestora aseguran que aún no hay nada decidido al respecto. «Hay quien quiere romper y crear un PSOE de Cataluña y quien pretende seguir como si no hubiera pasado nada y ninguna de las dos opciones resulta lógica después de lo vivido -dicen-. Lo que hay que hacer es sentarse, analizar los cambios que se han producido de facto, tanto en la relación como en el proyecto del PSC, y formular un nuevo marco que garantice que seguimos trabajando juntos en una relación honesta y productiva para ambos».

Sin congreso

Algunas fuentes recuerdan, en todo caso, que tampoco un congreso del PSOE se pronunció nunca sobre el convenio del 1978. Por no haber, no hay siquiera mención alguna al PSC en los estatutos del partido. «En todo caso -remarcan en la dirección- esta no es una cuestión jurídica o estatutaria; tenemos un problema y hay que resolverlo». El problema es el que se puso de manifiesto la semana pasada, cuando los socialistas catalanes decidieron contravenir la decisión del Comité Federal sobre la abstención en la investidura de Rajoy. Un incumplimiento claro del artículo cuatro del protocolo.

Y no se trata de un caso aislado. El PSC ya colocó en una tesitura imposible al PSOE cuando apostó por el «derecho a decidir». Luego abandonó esa idea y todo el partido se unió en la 'Declaración de Granada' a favor de una reforma federalizante de la Constitución. Sin embargo, el PSOE teme que, en la ponencia política del congreso que los socialistas catalanes celebran este fin de semana, se vuelva a rebasar ese acuerdo con una defensa del reconocimiento de Cataluña como nación, similar al que el domingo hizo Pedro Sánchez en 'La Sexta'.

En el partido hay quien cree que la revisión conviene, en realidad, a ambas partes y que se hará de mutuo acuerdo. Porque también los socialistas catalanes se sienten atados a una estrategia que electoralmente a menudo les perjudica. Los más veteranos del PSC, entre los que se incluye su actual líder, Miquel Iceta, se resisten a cambiar el estado de las cosas. «Nos interesa influir», admitía esta semana un dirigente con larga trayectoria en Cataluña y en el Congreso.

Iceta argumenta que, en un momento como este, un distanciamiento de su partido hermano puede ser empleado por los independentistas como «una prueba más de que el federalismo es imposible». En todo caso, asegura estar dispuesto a hacer lo que quiera el PSOE. Eso sí, esperará a que sea este el que dé el primer paso.