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El presidente del Gobierno empieza hoy a llamar por teléfono

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Mariano Rajoy, haciendo una llamada. / Efe I Atlas

  • Comunicará su decisión a los ministros con los que no cuenta y a los que seguirán en el Gobierno

Mariano Rajoy empezará hoy a llamar por teléfono a los ministros con los que no cuenta y también hablará con los que seguirá en el Gobierno. Hasta hoy, al menos, ningún miembro del Ejecutivo había hablado con el presidente sobre su futuro laboral.

Rajoy ha dedicado las últimas 48 horas a revisar las posibles estructuras de su nuevo equipo ministerial y a estudiar disposiciones legales. En el PP están persuadidos de que deberá adaptar el Consejo de Ministros a la nueva situación política de gobernar con una minoría parlamentaria y forzado a pactar todos los proyectos legislativos.

De sus planes nadie sabe nada a ciencia cierta. Todo son especulaciones cuando no filtraciones interesadas. Quizá quién mejor dibujó la escena fue el secretario general de los populares en el Congreso, José Antonio Bermúdez de Castro, cuando dijo que estos días son para dejarle solo y que «don Mariano hable con el señor Rajoy, se pongan de acuerdo y tomen una decisión» sobre el futuro Gobierno.

Unos de los mayores dilemas a los que se enfrenta el jefe del Ejecutivo, y en eso coinciden todas las fuentes en el partido y en la Moncloa, es la dificultad que tiene para decidir qué hacer con sus amigos y viejos colaboradores. Una situación en la que se encuentran los titulares de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, amigo de siempre, y de Interior, Jorge Fernández Díaz, con el que empezó su carrera gubernamental en Administraciones Públicas en 1996. También podrían encontrarse en ese trance Ana Pastor, a la que colocó en la Presidencia del Congreso, y José Manuel Soria, con el que no ha tenido que devanarse los sesos porque dimitió por mentir al explicar su presencia en los 'papeles de Panamá'.

Más allá de los sentimentalismos, Rajoy tiene otra decisión difícil, en realidad tiene varias sobre la mesa de su despacho, pero la creación de una Vicepresidencia para asuntos económicos, vital para muchos en su partido, es un quebradero de cabeza por la ruptura de equilibrios que supondría en la jerarquía gubernamental.