Diario Sur

Las dudas de Sánchez evitan que la rebelión en el PSOE supere los quince diputadosConsecuencias para los parlamentarios díscolos

Pedro Sánchez, pensativo en su escaño durante la segunda jornada del debate de investidura. :: j. c. h. / efe
Pedro Sánchez, pensativo en su escaño durante la segunda jornada del debate de investidura. :: j. c. h. / efe
  • El ex secretario general anunciará esta mañana su posición, con la posibilidad de que entregue el acta antes del debate

Madrid. Si el problema del PSOE se hubiera reducido a cuál era la posición más sensata de cara a la investidura -dejar gobernar al líder del PP con el apoyo de 170 diputados o provocar unas terceras elecciones- es casi seguro que a estas alturas habría acuerdo. Pero hay un condicionante superior: la batalla por el poder. Esa es la razón de que un puñado de afines estén presionando a Pedro Sánchez para que hoy rompa la disciplina de partido y vote 'no'. Él apurará la decisión hasta el final: el anuncio definitivo tendrá lugar esta mañana ante la prensa, a la que anoche convocó el ex líder socialista.

El ex secretario general del PSOE se ha reunido o ha hablado estos días con muchos de sus partidarios para pedirles opinión. Este mismo viernes, día sin actividad parlamentaria, acudió al Congreso para encontrarse con dos de las diputadas que ya tienen decidido saltarse el veredicto del Comité Federal, la exmagistrada Margarita Robles (independiente) y la exsecretaria de Administraciones Públicas, Susana Sumelzo. Pero, según su entorno, no adelantó posición alguna. «Sólo escucha», dicen.

La falta de definición de Sánchez ha impedido que crezca el número de diputados dispuestos a rebelarse. Lo más probable es que no superen los quince. Y, en su mayoría, no lo harán por expresar su aversión a la gestora que dirige el PSOE, detrás de la cual sitúan a Susana Díaz. Los siete del PSC votarán 'no' porque están convencidos de que lo contrario sería cavar su tumba política en Cataluña; a los dos baleares les sucede algo parecido y el donostiarra, Odón Elorza, solo ejerce su condición de electrón libre.

Acatar y esperar

También votará 'no' la excomandante Zaida Cantera (en este caso sí, como señal de fidelidad a quien le hizo un hueco en las listas) y, probablemente, la gallega Rocío de Frutos, afiliada en las pasadas elecciones. Pero quienes tienen años de carnet socialista a sus espaldas, en cambio, creen, en su mayor parte, que lo más conveniente es acatar; aunque muchos no lo hayan dicho a la espera de conocer la decisión de su exlíder. «Ganaron el comité y punto -dice una contraria a la secretaria general del PSOE andaluz-. Nuestra batalla es la de las primarias; pero es verdad que es difícil resignarse porque en esta guerra cada paso condiciona el siguiente».

Ese es el motivo por el que los 'sanchistas' han presionado hasta el final para que se admita una «abstención técnica» de sólo once diputados que permitiera a la mayoría mantenerse en el 'no'. «Que se evidencie que no nos rendimos», dicen. Díaz no ha dado su brazo a torcer, exactamente por la misma razón. Y eso que no pocos de sus afines -desde Eduardo Madina a Emiliano García Page o, en algún momento, Guillermo Fernández-Vara- creían que esa era una buena salida para empezar a coser el partido. «Quiere que se note quién manda ahora», dice un miembro de la dirección.

Sánchez se debate ahora, según fuentes cercanas, entre dejar el acta antes de la votación en la que saldrá investido Rajoy o votar 'no' y entregar el acta después. Propios y rivales insisten en que el voto negativo puede limar su autoridad el día de mañana si de verdad aspira a volver a ser secretario general, pero en contrapartida le permitiría escenificar un nuevo sacrificio como mártir de unas bases que claman por el 'no' a Rajoy y que tienen la potestad de elegir por voto directo a su próximo líder. En cualquiera de los dos escenarios, se quedaría sin la plataforma que proporciona el Congreso de los Diputados para ejercer la oposición, pero los suyos insisten: «Lo que no puede hacer es abstenerse».

No falta quien advierte, aún así, de que si vota 'no', Díaz no se andará con chiquitas y estará dispuesta a abrirle un expediente disciplinario en la Comisión Federal de Ética y Garantías. Otra exhibición.

La rebelión interna en el PSOE continúa. Los defensores del 'no' a Rajoy mantienen su postura y al menos quince diputados del grupo socialista votarán en contra de la investidura del líder del PP saltándose la disciplina de voto. La Constitución les da la razón al prohibir taxativamente en dos artículos (el 67.2 y el 79) que un partido imponga el sentido del voto a un diputado. Pero la normativa interna del PSOE es clara al respecto.

¿Están obligados a acatar la decisión del Comité Federal? Tanto sus estatutos como la reguladora de la actuación de los cargos públicos estipulan que «en todos los casos» las personas que integran el grupo parlamentario «están sujetas a la unidad de actuación y disciplina de voto» (artículo 78 de los Estatutos del PSOE). Por si quedase alguna duda, el artículo 4.2 de la Normativa Reguladora de los Cargos Públicos hace hincapié en que en el ejercicio de sus funciones los diputados socialistas «aplicarán las resoluciones y acuerdos adoptados por los órganos de dirección del partido».

¿Qué pasa con los independientes? Al aceptar su integración en el Grupo aceptan su normativa.

¿Qué ocurre si algún diputado díscolo se salta la disciplina de voto? Los estatutos socialistas marcan claramente el camino a seguir: el Grupo Parlamentario y la Comisión Ejecutiva «podrían denunciar su conducta al Comité Federal».

¿Qué consecuencias o sanciones podría conllevar? Se les podría imponer una sanción económica, que puede llegar a los 600 euros cuando se trate de un acto de indisciplina «grave». Además de la multa, la formación puede actuar aún con mayor contundencia, decretando la expulsión que los diputados díscolos, que irían a parar al Grupo Mixto. Lo establece el artículo 78. «Si la actuación originada (..) se estimase grave por el Comité Federal, éste tendría facultades para proceder a darle de baja en el Grupo Parlamentario».

¿Existen precedentes en las filas socialistas? En febrero de 2013 la dirección del PSOE sancionó con multas de 600 euros, la máxima que contempla la normativa interna, a los diputados del PSC que votaron a favor de dos resoluciones de CiU sobre la consulta soberanista en Cataluña.