Diario Sur

El líder del PP cede a la presión y vacía las reválidas de valor académico

  • El Gobierno aprobará una moratoria, por ahora indefinida, que permitirá titularse en Bachillerato y ESO sin aprobar las evaluaciones externas

Mariano Rajoy tiene claro que su nuevo Gobierno, en franca minoría, tendrá que comenzar a hacer concesiones y ya no podrá actuar en contra del parecer de la oposición, que en caso contrario le impondrá reformas con su mayoría.

El primer síntoma lo dio ayer, un día después de que una huelga vaciase muchos colegios e institutos del país para exigir al Gobierno que renuncie a implantar este curso reválidas a los alumnos de cuarto de la ESO y segundo de Bachillerato. Una reivindicación respaldada por toda la oposición, que le avisa desde hace meses de que, si repite como presidente, tendrá que renunciar a esta polémica medida de la Lomce por las buenas o por las malas.

Rajoy señaló ante el Congreso que ambas reválidas sí que se pondrán en marcha este curso, como prevé la Lomce -la ley educativa impuesta por el PP a toda la oposición con su antigua mayoría absoluta-, pero cedió a la presión del Parlamento y de la calle y anunció que quedarán vacías de todo valor académico por tiempo indefinido, «hasta que concluyamos el pacto por la educación», una negociación entre partidos y comunidad educativa para lograr una nueva ley consensuada que nadie sabe si podrá tener éxito o no, ni cuantos meses o años puede durar.

El anuncio de Rajoy, que en los próximos días su Ejecutivo aplicará a través de un decreto, supone que, mientras se mantenga la moratoria legal, los alumnos de la ESO y de Bachillerato ya no tendrán que aprobar obligatoriamente las nuevas reválidas para poder obtener el título, como sí exigía la Lomce. La situación académica se mantendrá exactamente igual que ahora, cuando ambos títulos los obtiene el estudiante que aprueba todas las asignaturas de la etapa escolar. Las nuevas pruebas solo tendrán un carácter diagnóstico, para evaluar el grado de aprovechamiento del alumno y el funcionamiento del sistema.

Lo cierto es que la falta de valor académico de las reválidas en el presente curso no es una novedad. Ya la recogía la propia ley y el real decreto que la desarrolló en julio pasado, al considerarlas una experiencia piloto. Sin embargo, la moratoria, que por el momento es 'sine die', según confirmó ayer un portavoz del Ministerio de Educación, abre la puerta a que la total falta de valor académico se extienda a los próximos cursos, de manera indefinida.

Varios cambios

El anuncio de Rajoy, en la práctica, y mientras siga la moratoria, significa dos cosas: que los alumnos de la ESO tendrán que hacer el nuevo examen (aunque no condicionará su título) y que en Bachillerato, en realidad, no habrá reválida, pues se convertirá en una mera prueba de selectividad (a la que ya sustituía por ley desde este curso) de la quedarán libres los alumnos que no vayan a ir a la Universidad. La modificación legal que hará el Gobierno en breve dejará claro que están exentos los bachilleres que no sigan estudiando o los que opten por ir a los ciclos superiores de FP.

Será la orden que el ministerio aprobará en paralelo al decreto de moratoria en la aplicación de la Lomce la que diseñe las características concretas de esta nueva selectividad, pero las declaraciones de su titular, Íñigo Méndez de Vigo, dan algunas pistas sobre ella.

Se tratará de un diseño muy similar al de la antigua selectividad, en el que, a diferencia de lo que preveía el decreto de julio, no será necesario aprobar la prueba para ir a la Universidad, en el que la nota final tomará un 60% de las de Bachillerato y un 40% de las de reválida, y en el que, también a diferencia del reglamento de julio, el alumno obtendrá una nota directa para el acceso a cualquier estudio universitario de cualquier centro del país sin que esa universidad le haga pruebas adicionales, como sí permitía la Lomce.

La diferencia, salvo que el cambio de diseño sea radical, es que la nueva selectividad durará un día más (cuatro) y tendrá tres exámenes más (siete), debido que el alumno se examinará de todo el Bachillerato y no solo de segundo curso.

Rajoy busca congelar las reválidas manteniendo la Lomce en vigor para cumplir sin demasiado coste político el pacto con Ciudadanos, enfriar la rebelión en las aulas y poder sumarse a un diálogo para un pacto educativo nacional que si no le iba a imponer el resto de la oposición.