Diario Sur

El independentismo catalán avisa de que no acatará la inhabilitación de Forcadell

barcelona. El choque de trenes parece inevitable e inminente. Las fuerzas independentistas aprovecharon el debate de investidura para escenificar que la desconexión entre Cataluña y el resto de España está en marcha. Esquerra y el Partit Demòcrata Europeu Català, que suman 17 diputados, reiteraron su 'no' a Rajoy e insistieron en el Congreso lo que Carles Puigdemont lleva meses anunciando, que en la segunda quincena de septiembre de 2017 convocará un referéndum sobre la independencia. «Referéndum o referéndum», parafraseó el portavoz de Esquerra al presidente de la Generalitat. «O soluciones democráticas pactadas o solución democrática con la legalidad internacional», advirtió Tardà, que pronunció un discurso muy duro, por momentos belicoso (comparó a España con la Serbia del conflicto de los Balcanes), hablando de «violencia» y «guerracivilismo».

El portavoz de la antigua Convergència fue menos contundente que su socio en Junts pel Sí, pero avisó que el proceso «no tiene marcha atrás» y dijo al presidente del Gobierno de que si «renuncia a hacer política», es decir, si no se aviene a negociar la consulta soberanista, deberá «asumir las consecuencias».

Tanto Tardà como Homs criticaron al candidato a la Presidencia del Gobierno por su deriva «autoritaria» y «represiva» de tratar de combatir el proceso a base de «amenazas» y «querellas». «No tenemos miedo», según ERC. «Esta estrategia será inútil», apuntó Homs. Especialmente, porque el independentismo ha optado por la vía unilateral para alcanzar la independencia. El portavoz de Esquerra retó a Rajoy a aplicar el artículo 155 y le avisó que las fuerzas secesionistas «no se someterán a las inhabilitaciones». Y en concreto, anunció que no acatarán una eventual condena de la presidenta de la Cámara catalana, investigada por desobediencia y prevaricación. «Si inhabilitaran a Forcadell, el Parlamento catalán procederá a ratificarla en su cargo de nuevo», afirmó.