Diario Sur

Aitor Esteban (izda.) llega ayer al Congreso. :: Kiko Huesca / efe
Aitor Esteban (izda.) llega ayer al Congreso. :: Kiko Huesca / efe

Esteban reclama gestos que faciliten la disolución de ETA

  • Rajoy, consciente de la necesidad de sumar apoyos para los presupuestos, se compromete a poner todo de su parte

madrid. Si el PP quiere contar con el apoyo del PNV, tendrá que ceder. Y mucho. Los nacionalistas vascos son conscientes de que tienen la sartén por el mango. A Mariano Rajoy la investidura se la brindará el PSOE con su abstención. Pero luego tendrá que gobernar y el PSOE ya le ha avanzando que no cuente con él. Los socialistas son conscientes del coste electoral que les supondría sostener a un Ejecutivo del PP, más aún cuando la estrategia de Podemos pasa por erigirse en la única alternativa de la izquierda.

Con el PSOE ejerciendo de oposición, los cinco diputados del PNV valen su peso en oro. Hasta ahora los nacionalistas se han mantenido firmes en su 'no' a Rajoy, pero no descartan cambiar de posición si el PP se abre al diálogo y evidencia un cambio de actitud. Ayer Aitor Esteban expuso en el Congreso las condiciones para empezar a negociar. Según enumeró el portavoz del PNV, cualquier acercamiento debe pasar, entre otras medidas, por hacer gestos para lograr la disolución de ETA, avanzar en el autogobierno y llevar la alta velocidad al País Vasco.

Sobre el fin de la banda terrorista, Esteban se detuvo en reprochar a Rajoy su nula capacidad de ceder. «Un hombre que admira tanto los procesos de paz -por su apoyo a la paz en Colombia- aquí no está dispuesto ni a cambiar la vía penitenciaria y no se da cuenta de la importancia que tiene el diálogo en esta materia». «Al enemigo que huye puente de plata», opinó el diputado.

El autogobierno fue el otro gran eje del discurso del portavoz nacionalista, que censuró la tendencia del Gobierno central a llevar ante el Tribunal Constitucional las leyes aprobadas por el Gobierno vasco. Esteban, no obstante, siguió la línea moderada marcada por el lehendakari Iñigo Urkullu y evitó aludir al derecho de autodeterminación o a la independencia de Euskadi. Por último, el PNV exigió un impulso para que, tras años de espera, la alta velocidad pueda llegar al País Vasco al menos para 2020.

Frente a las exigencias nacionalistas, Rajoy reiteró su voluntad de dialogar y apeló al apoyo que en el pasado ha prestado el PNV a PSOE y PP en Madrid. «Pondré de mi parte todo lo que sea necesario para que ustedes se involucren en la gobernabilidad», se comprometió el candidato popular.

La primera prueba de fuego no tardará en llegar. Si el Gobierno no logra el respaldo socialista a los Presupuestos, la única bala que quedará en su recámara será la de los nacionalistas vascos. Y si estos se plantan en el no, la nueva convocatoria electoral está servida. «Si bien me quieres, Mariano, menos leña y más grano», recitó Esteban a modo de resumen y versión renovada del refrán castellano 'si bien me quieres, Juan, tus obras me lo dirán'. Rajoy no se quedó atrás. «Si quieres grano, Aitor, te dejaré mi tractor'», improvisó para dejar claro que hará cuenta este en su mano para ganarse el respaldo de los cinco diputados vascos.