Diario Sur

'El Bigotes', a su llegada ayer a la Audiencia Nacional. :: f. villar / efe
'El Bigotes', a su llegada ayer a la Audiencia Nacional. :: f. villar / efe

Crespo dice que el PP era su «mejor cliente» pero no dio «ni un céntimo» a Bárcenas

  • El 'número dos' de 'Gürtel' concluye su declaración atribuyendo a Correa la ejecución de las actividades de la trama

madrid. Pablo Crespo, numero dos de la trama 'Gürtel' según la Fiscalía, concluyó este jueves su declaración negando los pagos a políticos, rechazando las pruebas que le incriminan y atribuyendo a su jefe Francisco Correa la ejecución final de las actividades de la red.

Después de tres sesiones de interrogatorio en el juicio por la primera época del caso (años 1999-2005), Crespo aseguró al tribunal de la Audiencia Nacional que no entregó dinero al extesorero nacional del PP Luis Bárcenas procedente de la 'caja B' de 'Gürtel'. El acusado respondió este jueves a las defensas y aseguró al abogado de Bárcenas que «jamás» le dio «ni un céntimo». El mismo argumento que utilizó con otro de los juzgados, el exdirigente del PP Jesús Sepúlveda.

Con una petición de pena de más de 85 años de prisión, Crespo apuntó que todos los servicios que prestaron al PP están «documentados, facturados y declarados» y que él mismo iba a buscar los «talones» cuando los pagos eran elevados. Contestó también preguntas sobre los encargos del PP a las empresas del grupo para la organización de campañas electorales y precisó que se trataba de contrataciones «privadas» que no se rigen por las normas de las adjudicaciones públicas. A pesar de ello, aseguró que sí era necesario concurrir a concursos y las empresas de Correa se presentaban aportando su proyecto y presupuesto: «Conseguíamos el concurso gracias a las innovaciones que incorporábamos, muchas de ellas iniciativa de Álvaro Pérez». 'El Bigotes' comenzará a declarar este viernes.

Un deuda impagada

La defensa de Bárcenas también se interesó por un deuda del PP gallego con las empresas del grupo Correa y preguntó a Crespo si el extesorero la autorizó. Éste lo negó y precisó que cuanto abandonó su cargo como secretario de organización regional sus sucesores en el PP gallego entendieron «que no estaban obligados a asumir este pago».

«Cuando se enteraron de que yo me había incorporado a las empresas de Correa entendieron que era un apaño y que no tenían que pagarla. Esa deuda jamás se pagó», aseguró, para añadir que en su opinión fueron «excusas de mal pagador» y que llegó a hablar de esta cuestión con Bárcenas y con el también extesorero popular Álvaro Lapuerta, cuya causa está archivada por demencia sobrevenida.

Por otro lado, el que fuera empleado de banca antes de entrar en política a finales de los años ochenta negó al tribunal que Bárcenas fuera socio de ninguna de las empresas de Correa, en concreto de Spinaker, encargada de organizar algunas campañas electorales del PP, o de Rialgreen, que cobraba dichos servicios.

En cambio, la Fiscalía Anticorrupción considera que Spinaker fue constituida para, entre otros, Correa, Bárcenas, Sepúlveda o el exdiputado Jesús Merino. Su objeto era la canalización de los ingresos procedentes de la organización de las campañas electorales municipales, autonómicas, generales y al Parlamento Europeo de 2003 y 2004 del PP, así como el cobro de comisiones referidas a la intermediación a favor de los intereses del grupo Ros Roca.