Diario Sur

El presidente convocará el Pacto de Toledo antes de fin de año para reformar las pensiones

  • También se reunirá con los agentes sociales y, a su vez, con las CC AA para estudiar un nuevo sistema de financiación

Fácil y al pie, sin adornos y pensando solo en ganar por la mínima. Mariano Rajoy, fervoroso aficionado al fútbol, recordó ayer a esos entrenadores que optan por amarrar un resultado corto, y prácticamente esperado, en vez de optar por ser más ambiciosos o arriesgar en algo. Por eso, la parte económica de su discurso de investidura no deparó sorpresas ni tampoco entró en detalles ante asuntos tan delicados como el empleo y las pensiones.

No obstante, el aspirante a repetir en la presidencia del Gobierno se mostró «abierto a tratar desde mañana mismo con cualquier partido cuantas medidas de ámbito general o sectorial quieran proponer». Sí se detuvo en los dos objetivos que, a su juicio, «concentran hoy el bien común y el interés general en España»: el crecimiento económico y la creación de puestos de trabajo.

«Nadie debería dudar de que el empleo es la meta prioritaria de nuestra política económica, mi primera preocupación y mi máxima prioridad», afirmó enfatizando su tono, al tiempo que destacaba sus «logros»: antes se destruían 1.400 empleos al día y hoy se crean 1.400.

La importancia de este tema es, advirtió Rajoy, mayor de lo que se pueda pensar puesto que «sin empleo el estado de lo social -al que se dedica el 63% del gasto público- es una quimera porque son quienes trabajan los que a su vez lo sufragan en gran medida con sus cotizaciones». Por eso, entre los pocos anuncios que realizó destaca la convocatoria «inmediata» del Pacto de Toledo para abordar la reforma del sistema público de pensiones, aunque a continuación matizó que dicha reunión se celebraría sin fecha concreta «antes de fin de año».

La sostenibilidad del modelo actual depende, según él, de que se alcance el objetivo conocido de tener 20 millones de personas trabajando en España en 2020. En la actualidad, según la última EPA publicada el verano pasado, son 18,3 millones.

Evitó, eso sí, referirse a la elevada probabilidad de que el Fondo de Reserva, más conocido como la hucha de las pensiones, se agote a finales de 2017 al ritmo actual de disposiciones. Incluso trató de restar dramatismo al problema afirmando que, según sus datos, hoy cada pensionista se ve compensado por la entrada de seis nuevos cotizantes.

«Un giro» al diálogo social

También se reunirá, si finalmente resulta elegido presidente, con los agentes sociales pues pretende dar «un giro y un impulso» al diálogo con las patronales (CEOE y Cepyme) y los sindicatos (CC OO y UGT). Con ellos pretende abordar nuevas medidas referidas, entre otros asuntos, a la creación de puestos de trabajo para mayores de 40 años, la garantía para el empleo juvenil y la sostenibilidad de las pensiones.

El tercer acuerdo que ofreció estuvo dirigido a las comunidades autónomas y focalizado en la reforma de su sistema de financiación, «básico para desarrollar la política social y garantizar un nivel optimo de servicios públicos a los que puedan acceder todos los ciudadanos en condiciones de igualdad». Aquí hizo un emplazamiento directo al PSOE, por ser con el PP los partidos que gobiernan en más regiones.

Ese nuevo sistema de financiación, aseveró Rajoy, debería ser «estable y suficiente, a salvo de los ciclos económicos y de contingencias como los períodos electorales». Una vez reelegido para un nuevo mandato pondrá en marcha un equipo de trabajo dedicado a este asunto, al tiempo que preparará la celebración de una conferencia de presidentes autonómicos en el Senado a la que, sin embargo, tampoco puso fecha.

Y sobre los Presupuestos, dijo que empezaría a dar pasos en las próximas semanas presentando el techo de gasto público para 2017. No mencionó las palabras recorte o ajuste, aunque dejó claro que su «obligación» es «velar por el cumplimiento de los acuerdos con Europa» porque «ya conocimos lo peor que supone no controlar el gasto público».