Diario Sur

El PSOE opta por dejar gobernar a Rajoy

Javier Fernández, en la fila superior a la izquierda, junto a otros miembros de la gestora del PSOE durante el Comité Federal de ayer . :: óscar del Pozo
Javier Fernández, en la fila superior a la izquierda, junto a otros miembros de la gestora del PSOE durante el Comité Federal de ayer . :: óscar del Pozo
  • El reto inmediato de la gestora será ahora lograr que los 85 diputados socialistas cumplan la disciplina de partido en el Parlamento

  • El nuevo sector oficial impone la abstención por 139 votos frente a 96 pero no cierra heridas

El PSOE permitirá gobernar a Mariano Rajoy. Y ahora tendrá que lidiar con su enorme fractura interna. Los partidarios de abstenerse en la investidura del líder del PP para evitar unas terceras elecciones lograron imponerse en el Comité Federal de este domingo a quienes propugnaban un 'no' sin ambages. No fue una sorpresa. Pero el resultado de la votación habla de un partido roto. Fueron 139 votos a favor de «no bloquear las instituciones» frente a 96 defensores de «mantener la palabra dada en las elecciones». Las heridas aún sangran.

El de ayer no fue, ni de lejos, un cónclave tan violento como el del pasado 1 de octubre; ni dentro ni fuera. A las puertas del número 70 de la calle Ferraz apenas había unas docenas de personas protestando contra la posición oficial del partido. Y, en la sala Ramón Rubial, en el sótano de la sede federal, la discusión tuvo otro cariz. «Hoy (por ayer) se ha debatido con dureza pero con respeto; eso ha ocurrido muchas veces en nuestra historia y es bueno que así sea», dijo al final de las cerca de cuatro horas de reunión el presidente de la gestora, Javier Fernández.

Su lectura, y la de dirigentes como Susana Díaz, es que la reconstrucción ha comenzado. «El 1 de octubre -remarcó el veterano político asturiano- dimos un espectáculo bochornoso que queremos olvidar y el tono de hoy demuestra que estamos en ese proceso». Los afines al ex secretario general advierten, sin embargo, de que no dan la batalla orgánica por perdida. Una cosa es que acaten, en su mayoría, la decisión del máximo órgano del partido -con la excepción del PSC, los socialistas baleares y algún diputado individual como la exsecretaria de Administraciones Públicas, Susana Sumelzo- y otra que a partir de ahora dejen vía libre a los alineados con la presidenta andaluza, que aún en la sombra y sin defender abiertamente la abstención, ha liderado este viraje.

Órdago

Si había alguna duda de que la lucha seguirá, Sánchez se preocupó de disiparla. El ex secretario general renunció a comparecer en el Comité Federal, en el que ahora tiene voz pero no voto, para liderar el 'no', pero una vez terminado publicó un mensaje elocuente en su cuenta de Twitter (el único medio en el que ha asomado la cabeza desde su dimisión). «Pronto llegará el momento en que la militancia recupere y reconstruya su PSOE. Un PSOE autónomo, alejado del PP, donde la base decida. Fuerza», esgrimió.

En la actual dirección restan valor a ese órdago. «En ni una sola de las intervenciones de hoy se le ha mencionado», apuntó irónico un referente interno. Los antes críticos, hoy oficialistas, tratan de convertir el paso de Sánchez por la secretaría general en un mal sueño. Han vuelto a primera línea los rostros que pilotaban el PSOE antes de su llegada. El ex vicesecretario general, José Blanco, preside desde ayer el Comité Federal (y parece estar dipuesto a hacerlo con mano firme); su sucesora, Elena Valenciano, fue la encargada de defender la resolución a favor de la abstención (ya que la gestora juega a ser neutral) y además se ha recuperado a dirigentes como el exministro Ramón Jáuregui.

Sánchez, por su parte, está dispuesto a aguardar paciente su regreso, según afirman en su entorno, convencido de que el capital acumulado con un discurso que encandila a la militancia no se evaporará en dos días. Pero no lo tendrá fácil. Ni hay fecha para el próximo congreso del partido, ni cabe esperarla pronto, y la distancia suele ser el olvido.

De momento, la inicitiva protagonizada por el alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez, y alentada por los 'sanchistas', para que se convoquen primarias a secretario general de inmediato ha fracasado. El peculiar regidor puso en marcha hace semanas una campaña para recoger firmas entre la militancia. Según los estatutos del PSOE, si la mitad más uno de los afiliados lo solicitan hay que convocar un congreso y, según él, el sábado sólo faltaban 4.000. Pero en la jornada clave de ayer nada se supo de sus sacas de correos. Los propios partidarios del exslíder socialista admiten que es cuestionable que se haya logrado el apoyo de más de 80.000 afiliados, pero en todo caso, insisten en que ayer no acababa ningún plazo. «Tenemos que seguir recogiendo más firmas para que el espacio arrebatado a la militancia vuelva a su sitio. Inscríbete en tu plataforma», reclamó Rodríguez tras el decisivo encuentro de este domingo. «Quien no vea cuan honda es la brecha es que no se está enterando de nada», avisa un fiel 'sanchista'.

Mandato imperativo

El sector oficial cree, aún así, que el ejercicio parlamentario, permitirá convencer a los dudosos de que su decisión ha sido acertada. «La mejor manera de intentar cumplir el programa con el que el PSOE fue a las elecciones es ser oposición», llegó a decir Fernández. De momento, intentará que la división no se visibilice en la Cámara baja y frente a quienes pidieron que se permita «votar en conciencia» o que la abstención se reduzca a los once diputados indispensables, fue tajante. «La posición del Comité es imperativa», advirtió.

Todos los diputados socialistas están obligados, pues, a votar 'no' a Rajoy en una primera votación para expresar su rechazo a las políticas del PP y a abstenerse 48 horas después para no dejar al país en compás de espera por más tiempo.