Diario Sur

Rajoy, ayer, tras el Consejo Europeo en Bruselas. :: Horst Wagner / efe
Rajoy, ayer, tras el Consejo Europeo en Bruselas. :: Horst Wagner / efe

Rajoy asume una legislatura «difícil» marcada por las cesiones y el diálogo

  • El presidente apela a la «responsabilidad» de los partidos mientras el PSOE no contempla respaldar unos Presupuestos del PP

Por mucho que haya costado diez meses atisbar una investidura, Mariano Rajoy es consciente de que lo más difícil está aún por llegar. Con 137 diputados en el Congreso no queda ni rastro de la holgura que concedió al Ejecutivo del PP la mayoría absoluta de 2011. En la Moncloa reconocen que, de solventar el trámite de la reelección, se acabaron los planteamientos de máximos y asumen que la XII legislatura de la democracia será la de los pactos o no será. «A lo mejor por difícil, se puede convertir en una gran oportunidad para dejar resueltos algunos de los grandes retos», confía el presidente haciendo de la necesidad, virtud, y con la vista puesta en las pensiones, la financiación autonómica y Cataluña.

Rajoy, pese a la prudencia con la que aguarda la decisión definitiva del PSOE, se pone ya en la piel del candidato a la investidura que será reelegido la próxima semana. Hace días que sus colaboradores, como confirmó ayer Soraya Sáenz de Santamaría, trabajan en adaptar el discurso con el que el presidente solicitará la confianza de la Cámara y fuentes gubernamentales aseguran que con la intervención, plagada de «guiños» a los socialistas, se pretende escenificar la mano tendida del próximo Gobierno a la oposición para acordar y hacer posible la legislatura.

«Yo voy a intentar gobernar, no es la primera vez que un gobierno está en minoría, y mi voluntad será actuar con la mayor lealtad posible», avanzó como declaración de intenciones Rajoy desde Bruselas al término del encuentro del Consejo Europeo. Acababa de bromear con sus colegas de la UE sobre la posibilidad de ser investido «in one hour», en una hora, aunque todos entendieron que se refería a una semana. En la rueda de prensa, sin embargo, quiso respetar los tiempos, no anticipar si el PSOE optará por abstenerse y si Felipe VI, en consecuencia, le nombrará de nuevo candidato a la investidura.

Un esfuerzo

Si así fuera, admite que los próximos años requerirán un «mayor esfuerzo» de diálogo, «cesiones» por parte de todos los partidos y la asunción de que muchos de sus planteamientos de antes de las elecciones no podrán ver la luz. «Yo tengo una gran responsabilidad, pero no soy el único», recordó a los 350 diputados del Congreso. Para empezar, el primer gran reto de las Cortes será el de los Presupuestos Generales del Estado y, por ahora, Rajoy no cuenta con socios potenciales.

El presidente de la gestora de los socialistas, Javier Fernández, no contempla que su partido respalde las Cuentas. «Es muy difícil que el PSOE vaya a apoyar unos Presupuestos del PP», previno en una entrevista en RNE, la misma en la que recomendó al Gobierno buscar «en otros lugares». Pero en el Ejecutivo instan a no adelantar acontecimientos. «Hay que ir paso a paso», se aferró la vicepresidenta tras el Consejo de Ministros.

La misma máxima aplicó a la formación de Gobierno. Sáenz de Santamaría no quiso desvelar si se ve a sí misma en el cargo en una semana: «No me voy a merendar la cena». La competencia de diseñar el Gabinete es exclusiva, insistió, del presidente. Y el líder del PP asegura no haber dedicado «ni un minuto» a esta cuestión. «Si tengo que volver a formar Gobierno -avisó a propios y extraños- no le diré nada a nadie antes de hablar con el Rey».