Diario Sur

Fernández fracasa en el intento de persuadir a líder del PSC

Madrid. Javier Fernández lleva días empleándose a fondo (con todo lo que da su florida prosa) para tratar de convencer al PSOE de que, entre sus dos únicas opciones posibles, las terceras elecciones o la abstención, la segunda es la menos mala. Pero si alguien se le resiste es el primer secretario de los socialistas catalanes, Miquel Iceta.

El presidente de la gestora y el recién reelegido líder del PSC celebraron en la tarde de ayer un encuentro que sólo sirvió para constatar sus diferencias. Los socialistascatalanes están convencidos de que sus electores jamás les perdonarían que, por acción u omisión, permitan la continuidad de un ejecutivo del PP. Y así como los líderes de otras federaciones afines a Pedro Sánchez se muestran dispuestos a acatar la resolución que adopte el Comité Federal, Iceta -amparado en que el suyo es un partido propio- no prevé que sus diputados sigan la disciplina socialista.

Fernández es consciente de que la situación es delicada. Y en su intervención ante el grupo parlamentario, en una semana crucial para fijar la posición del partido, pidió que se haga un debate alejado de maniqueísmos. «Hay que discutir sabiendo que nadie tiene la verdad absoluta ni el monopolio de las buenas intenciones , y hay que hacerlo como compañeros y no como bandos enfrentados en un partido que como ayer, hoy y mañana ha de seguir marcando el rumbo del país», reclamó.

Sólo así, según el presidente asturiano, los socialistas podrán recuperarse de una guerra fraticida que ha dejado serias heridas pero que, a su juicio, no tiene por qué resultar mortal. «El edificio político del PSOE está muy dañado pero conservamos el solar», dijo. De ese modo, defendió que, antes de ir a un congreso exprés, como reclaman los miembros de la anterior dirección y sus fieles, se serenen los ánimos para evitar cerrar una crisis en falso. «Porque lo que hace falta -argumentó- es un congreso de reconstrucción».