Diario Sur

Íñigo Errejón. :: mariscal / efe
Íñigo Errejón. :: mariscal / efe

Errejón defiende el trabajo en el Congreso frente a la apuesta de Iglesias por reconquistar la calle

  • Los dos líderes de Podemos evidencian por enésima ocasión sus profundas diferencias sobre el rumbo que debe tomar el partido

madrid. La lista de desencuentros entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón crece minuto a minuto. Tanto que cada día parece menos creíble el que Podemos pueda salir unido de la Asamblea Ciudadana que el partido tiene previsto celebrar a principios de 2017.

El antagonismo entre los proyectos de futuro que defienden los dos máximos líderes del partido ha quedado de manifiesto en la batalla por el control de la organización en la Comunidad de Madrid o en los continuos cruces de declaraciones en las redes sociales entre 'pablistas' y 'errejonistas'. Ahora se ha abierto una nuevo frente entre los dos antiguos compañeros de Ciencias Políticas a cuenta del papel que debe desempeñar Unidos Podemos en el Congreso.

El fuego lo abrió una vez más Pablo Iglesias. El secretario general de Podemos ha recuperado tras el batacazo electoral del 26-J su tono más duro, y lo usa contra adversarios y amigos. El lunes, Iglesias desdeñó la importancia política del Congreso y apeló a Podemos para que recupere el pulso de la calle que le caracterizó en sus orígenes. Para el líder de la formación morada, es necesario centrar el trabajo en volver a tener el apoyo popular porque los 67 diputados de Unidos Podemos en el Congreso son insuficientes para el cambio. «No nacimos para dar ningún cauce institucional a la indignación de nuestro pueblo, sino para construir un instrumento electoral que sirviera para que esa indignación llegara a las instituciones. Pero ningún partido sustituye a la fuerza de la calle», resumió Iglesias antes de señalar, en obvia alusión a Errejón, que Podemos no surgió «para transformar las reivindicaciones de la gente en parlamentarios que no muerden».

El secretario político de la organización volvió a desligarse ayer de las opiniones del líder del partido. El número dos siempre ha defendido la acción popular, pero ahora que se ha llegado a las instituciones cree también necesario «dar la batalla» desde dentro de ellas. Y como prueba puso la labor de los ayuntamientos del cambio.

Errejón, el dirigente de Podemos que goza de mayor reconocimiento entre el resto de fuerzas políticas, evitó darse por aludido respecto a «los diputados que no muerden». En su lugar, defendió en tono conciliador que no existe contradicción alguna en llevar a cabo un trabajo «anfibio» que permita «ser tan útil en la calle como en las instituciones». Él mismo se puso como ejemplo al recordar que el domingo en Málaga mantuvo una reunión con camareras de piso y ayer se sentó junto al resto de portavoces del Congreso.

El número dos de Podemos también recordó que todo apunta a una legislatura en el que el PP estará en minoría por lo que, sostuvo, se podrán derogar desde el Congeso muchas de las leyes impulsadas por el Gobierno de Mariano Rajoy.

En Comú se desmarca

No sólo Errejón se mostró disconforme con la valoración de Iglesias sobre la efectividad que pueda mantener Unidos Podemos en el Congreso. Los socios de En Comú Podem también valoraron de forma positiva la labor que se puede realizar desde las instituciones. La primera de ellas, apuntó el portavoz Xavi Domènech, será la de servir de «muro de contención al PP», algo que requiere una buena tarea parlamentaria para dar voz en el Congreso a la ciudadanía.

Tras las declaraciones críticas de sus compañeros, Iglesias trató de matizar sus palabras. Aunque recordó a Errejón que «la política no está solo en el Congreso», sí se comprometió a que Unidos Podemos se esforzará por trabajar en la Cámara baja.