Diario Sur

Fernández de Mesa, ayer, en el cuartel de Alsasua. :: R. c.
Fernández de Mesa, ayer, en el cuartel de Alsasua. :: R. c.

Rajoy afirma que «no habrá impunidad» para los agresores de los guardias civiles en Navarra

  • El instituto armado asegura que fue una «encerrona» con medio centenar de violentos, mientras Sortu desmiente esa versión

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se solidarizó ayer con los dos guardias civiles agredidos la madrugada del sábado por un nutrido grupo de radicales en un bar de la localidad navarra de Alsasua y prometió en Twitter que «no habrá impunidad» para los que participaron en la paliza callejera en la que resultaron heridos los dos agentes, un teniente y un sargento, y lesionadas sus respectivas novias.

La Guardia Civil, en la que el linchamiento se ha enmarcado desde un principio en un «ataque directo» a los funcionarios por su condición de miembros del cuerpo, calificó de «encerrona» y «agresión ignominiosa» la paliza. Una agresión en la que, según el director de la institución, Arsenio Fernández de Mesa, participaron 50 personas.

El máximo responsablle de la Guardia Civil se desplazó a Alsasua con la intención de escenificar que para el Ministerio del Interior el linchamiento de los dos funcionarios y sus parejas «no fue una trifulca de madrugada entre jóvenes alentados por el alcohol», en palabras de un alto mando de los servicios de Información de la Guardia Civil.

Fernández de Mesa, que visitó en Alsasua al sargento herido y a su compañera y en Pamplona al teniente intervenido de una fractura de tobillo, afirmó que fue una agresión «sin ningún sentido y producto de la irracionalidad que abomina el 99% de la sociedad». En esa línea, resaltó «la labor humanitaria y de permanente servicio al ciudadano» del cuerpo en Navarra, y recordó que el teniente agredido participó precisamente el pasado marzo en el rescate de dos autobuses de expresos de ETA y sus familiares que habían quedado atrapados en un temporal de nieve en el municipio de Beruete.

Dentro del bar

La versión del instituto armado de lo sucedido apunta a que los hechos comenzaron sobre las 4:55 horas, menos de dos horas después de que las dos parejas llegaran a la 'Koxka Taberna', en centro del pueblo. Dentro del bar, un individuo y su pareja comenzaron a increpar al teniente y a su novia, tras reconocer a ésta última. El varón, un promotor de la jornada 'Ospa Eguna' en Alsasua para reclamar la salida de la Guardia Civil de Navarra, exigió a los guardias que abandonaran el local. Éstos se negaron.

Las provocaciones continuaron con el lanzamiento de un vaso y con empujones a la pareja de uno de los funcionarios. Tanto el teniente como el sargento trataron de apaciguar los ánimos dentro del bar, pero para entonces un grupo muy numeroso de clientes ya les rodeaba. Dentro del local comenzaron los puñetazos, las patadas y los golpes con objetos.

Cuando las dos parejas lograron salir de la 'Koxka Taberna' en el exterior había entre 30 y 50 personas que los recibieron a gritos de 'alde hemendik' ('fuera de aquí', habitual consigna de los radicales contra las fuerzas de seguridad del Estado). Los golpes siguieron sin contemplaciones, a pesar de que el sargento ya yacía en el suelo con el tobillo visiblemente roto y ensangrentado. El mando siguió recibiendo patadas. El linchamiento solo acabó, de acuerdo con la versión de la Guardia Civil, cuando la Policía Foral llegó al lugar y la mayoría de los agresores huyeron a la carrera. Los agentes autonómicos, hasta el momento, solo han practicado dos detenciones.

Sortu desmintió esta versión. «Se está construyendo un relato oficial de los hechos supuestamente acaecidos sobre la única base de lo difundido por la Guardia Civil y que vienen a contradecir lo narrado por diversas fuentes», apuntó la formación abertzale, sin dar otra versión. La Guardia Civil desplegó la noche del sábado a los efectivos del Grupo de Acción Rápida (GAR), del que forman parte los dos agentes agredidos, para prevenir incidentes. Sortu afirmó que ese despliegue solo buscaba «incrementar la crispación y la provocación» en Alsasua.