Diario Sur

Una treintena de radicales apalea a dos guardias civiles en Navarra

Exterior del bar de Alsasua, donde se produjo la agresión. :: jesús caso
Exterior del bar de Alsasua, donde se produjo la agresión. :: jesús caso
  • La muchedumbre se lanzó en Alsasua contra los agentes fuera de servicio tras identificar a un teniente por su novia

Fue una «verdadera paliza. Un linchamiento callejero», en palabras de los testigos. Una treintena de personas apalearon la madrugada del sábado a dos guardias civiles fuera de servicio y a sus respectivas novias en un bar de la localidad navarra de Alsasua cuando ambos fueron identificados como miembros de las fuerzas de seguridad del Estado. Según las primeras investigaciones, la mayoría de los agresores son miembros de la izquierda abertzale, mucho de ellos ligados o promotores del denominado 'Ospa Eguna' (día de la huida), una jornada que se celebra en esa localidad el 27 de agosto para exigir la salida de las denominadas «fuerzas de ocupación».

La Policía Foral, por el momento ha detenido a dos de los supuestos agresores, que pertenecerían al grupo formado entre 20 y 30 personas que perpetraron la paliza. Los hechos tuvieron lugar sobre las 4:55 de la madrugada en las inmediaciones de la 'Koxka Taberna', un conocido bar de pinchos en la calle García Ximenes, en el corazón de Alsasua. A esa hora, un grupo de personas identificó en el interior del local a uno de los dos guardias (un teniente, el otro era un sargento) ya que su novia es natural de Alsasua. Allí, junto a la barra del 'Koxka', comenzaron a increparles. Ya en el exterior del bar los agentes fueron rodeados por la multitud. Los improperios de inmediato se convirtieron en golpes.

La peor parte se la llevaron los dos agentes. El teniente, de 24 años y que llevaba un año destinado a Alsasua, fue golpeado en la cara y el cuerpo, y sufrió una fractura en un tobillo de la que hubo que ser intervenido. El sargento, recién incorporado al puesto, fue atendido de varias contusiones. Una de las mujeres sufrió una lesión en el cuello. Los cuatros, trasladados al Complejo Hospitalario de Navarra, fueron diagnosticados de policontusiones.

«Hermosa tierra»

La Guardia Civil, a través de su cuenta oficial, de Twitter, fue la primeras en solidarizarse con sus funcionarios. «Un abrazo y mucha fuerza a Óscar y Álvaro, dos compañeros brutalmente agredidos anoche en Alsasua», fue su mensaje, acompañado del hashtag «Navarra, no nos iremos de esa hermosa tierra».

La Unión de Guardias Civiles, por su parte, insistió en que los autores de los hechos podrían estar vinculados a la organización del 'Ospa Eguna', al tiempo que pidió que «la ley actúe con todo el peso y rigor sobre los agresores», a los que acusó de atacar a sus víctimas «por el mero hecho de ser guardias civiles».

La Asociación Española de Guardias Civiles habló de «salvaje agresión» por parte de miembros de «la izquierda radical vasca» y aseguró que unos 50 personas participaron en los hechos. «Una vez más los valientes 'gudaris', valiéndose de una superioridad manifiesta, se han lanzado cual jauría de perros rabiosos contra unos servidores públicos por el simple pecado de ser guardias civiles».

De igual manera, el Sindicato de la Policía Foral y la Asociación Unificada de Guardias Civiles «condenaron rotundamente» la paliza de Alsasua, de la que responsabilizaron a «una gran cantidad de personas del entorno radical abertzale», al tiempo que se solidarizaron con las víctimas y sus familias, ofreciéndoles «toda la ayuda que puedan necesitar».

El Gobierno foral, la delegada del Gobierno en Navarra, así como UPN, Geroa Bai, PSN y PP condenaron igualmente la agresión. La presidenta de la comunidad, Uxue Barkos, visitó en el hospital a los dos agentes heridos. Para el Ejecutivo de Navarra, gobernado por Geroa Bai con el apoyo de Podemos y Bildu, estos actos «no tienen cabida en una sociedad democrática», y expresó su «más rotunda condena» y su «cercanía, solidaridad y apoyo» a los agredidos.

El Gobierno de Barkos reiteró su «compromiso con una cultura de paz, de respeto y de convivencia, así como con la construcción de una sociedad en la que nadie crea estar legitimado para recurrir a la violencia».