Diario Sur

Correa: «Génova era mi casa»

  • Admite por primera vez sus delitos, incrimina a Bárcenas y otros dirigentes populares, y protege a sus colaboradores

  • El jefe de la trama Gürtel presume ante el juez de haber «ahorrado decenas de millones al PP»

madrid. Francisco Correa admitió ayer por primera vez sus delitos ante un tribunal. Siete años y diez meses después de que estallara el 'caso Gürtel', el cabecilla de la trama que llevó la corrupción hasta la misma sede nacional del PP reconoció que pagó a cargos y dirigentes de ese partido a cambio de contratos para su entramado societario. Durante casi ocho horas de interrogatorio, Correa incriminó a los acusados Luis Bárcenas, Jesús Sepúlveda o Alberto López Viejo, puso un escudo sobre sus empleados, y enmarcó las actividades ilícitas en la etapa de José María Aznar al frente del PP. Todo para atenuar su previsible condena, ya que se enfrenta a más de cien años de prisión solo en este juicio.

La declaración de Correa fue un compendio de titulares, habida cuenta de que era la primera vez que hablaba en público. Trazó un cuadro hiperrealista de los orígenes de su actividad empresarial en los años noventa. Las miserias y ayudas que recibió cuando no era más que un emprendedor amable con sus empleados. De su llegada al PP en 1993. De cómo conoció a Bárcenas, entonces gerente nacional del partido, gracias a un amigo no identificado. «Era hombre duro, complicado, serio», especificó. Bregó mucho hasta ganarse su confianza. Tras ello entró definitivamente en Génova 13 gracias a los servicios prestados por su agencia de viajes Pasadena.

A partir de ese momento, todo fue rodado. Se sofisticaron los encargos desde la gerencia del PP al ritmo que el grupo Correa crecía y facturaba. «Un día me pregunta Bárcenas si sé hacer un mitin. A mí, que solo había estado en uno con mi padre de 'la Pasionaria'. Dije que sí y mandé un presupuesto. Hubo un gran revuelo. Me llamó Bárcenas y nos reunimos en Génova 13 con (Francisco) Álvarez-Cascos, entonces secretario general, quien controlaba mucho el gasto. Presupuesté 1.450.000 pesetas, yo ganaba 400.000 y el partido tenía 12.000.000 millones de pesetas para gastar. Era la mejor propuesta y confiaron en mí», explicó Correa.

Tras dibujar el escenario, el acusado se metió en arena. Aseguró a preguntas de la fiscal Concepción Sabadell, «alma acusatoria» del 'caso Gürtel', que «yo le he ahorrado mucho dinero, decenas de millones (de pesetas), al PP». Lo hizo después de que le pusieran una declaración intervenida suya diciendo que había llevado «más de mil millones (de pesetas) a Bárcenas y a Génova». Ese fue el dinero que ahorré en impuestos al partido, certificó Correa en el juicio.

Tras ello se explayó en los hechos referidos a los delitos de cohecho y malversación de caudales públicos. «La primera vez que escucho cohecho fue el día que me detuvieron. ¡Pero si estoy cansado de hacer regalos a las empresas con las que hago negocios!», exclamó.

El 3% de comisión

Entre anécdota y revelación, Correa repitió un latiguillo: «Voy a reconocer los negocios que he hecho con el PP y con las personas del PP porque Génova llegó a ser mi casa». Señaló especialmente a López Viejo, exconsejero de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid; a Bárcenas, «a quien entregaba parte del dinero de mi 'caja B' obtenido de los empresarios adjudicatarios»; y a Sepúlveda, exmarido de Ana Mato, a quien, dijo, «le surtí de innumerables cohechos: viajes, coches, fiestas con payasos...»

En crudo, Correa contó cómo trabajaba con Bárcenas en la etapa más álgida del negocio. «Yo le pasaba los proyectos de obra pública, carreteras, AVE....Él los gestionaba con el correspondiente ministerio y si lo conseguíamos el empresario me pagaba un 2-3% de la adjudicación y yo se lo llevaba a Génova».

Pero en su lista incriminatoria también nombró al exdiputado Jesús Merino, al exeurodiputado Gerardo Galeote, el único que está fuera del juicio, o al exalcalde de Majadahonda Guillermo Ortega. «Con los políticos quedaba yo y les daba el sobre», admitió para defender a sus empleados sentados en el banquillo (Pablo Crespo, José Luis Izquierdo...).

Pero los tiempos de vino y rosas se acabaron cuando Aznar dio un paso a un lado, el PP perdió el Gobierno en las elecciones del 14 de marzo de 2004 y Mariano Rajoy llegó a la jefatura. «Trabajamos muy bien con todo el equipo de Aznar -de su yerno (Alejandro Agag) soy íntimo como toda España sabe-, pero cuando llega Rajoy se rompe la química porque él no tenía buena relación con Pablo Crespo ('número dos' de Correa y exsecretario de organización del PP gallego)».

Para rematar la larga declaración, que continuará hoy, Correa hizo un largo alegato de su mentalidad empresarial. «He hecho gestión de 'lobby' a empresas y personas muy poderosas en este país. Si yo hubiera facturado mi gestión no estaría aquí sentado. También si este caso no hubiera tenido connotaciones políticas. Yo cobraba mucho en B porque ninguno de los empresarios me quería facturar. En España existen muchos 'franciscos correas'», concluyó el acusado confeso, antes de pedir disculpas a todos los perjudicados.