Diario Sur

El PSOE se bloquea y no logra poner fecha al Comité clave para la investidura

Un momento de la reunión de ayer de la Gestora, que sigue sin fijar la fecha del Comité Federal. :: Inma Mesa
Un momento de la reunión de ayer de la Gestora, que sigue sin fijar la fecha del Comité Federal. :: Inma Mesa
  • El temor a un nuevo encontronazo entre cuadros y bases obliga a Javier Fernández a modificar su plan para facilitar la abstención

Una semana después de haber echado a rodar la gestora, poco se ha movido en el PSOE. La actual dirección del partido sigue sin poner fecha al Comité Federal que debe decidir si se desbloquea la situación institucional con una abstención en la investidura de Mariano Rajoy antes de que acabe el mes o se opta por unas terceras elecciones. El asunto es tan complejo y sus consecuencias tan gravosas que Javier Fernández ni siquiera ve muy factible convocar ya a los barones, como tenía previsto, a un encuentro del Consejo de Política Federal.

«Nuestra tarea es generar las condiciones necesarias para que se produzca un debate tranquilo y sosegado que culmine con la mejor decisión para la nación y para la organización», dijo ayer el portavoz de la gestora, Mario Jiménez. De momento, parece que no se dan. Las heridas del último Comité Federal son demasiado profundas. Y el hecho de que Pedro Sánchez haya puesto tierra de por medio (el viernes cogió un vuelo transoceánico) no ha impedido que sus fieles sigan dando la batalla del 'no es no'.

En realidad, por cultura de partido, algunos de quienes lo apoyaron en su última cruzada sí han dejado claro que asumirán la decisión que tome el máximo órgano del partido, aunque no les guste. Es la posición de la secretaria general de los socialistas madrileños, Sara Hernández y de la vasca Idoia Mendia. Pero eso no quiere decir que se resignen. Si Fernández -que es partidario de la abstención- les pregunta, dirán lo que piensan. Lo mismo que pensaban antes. Y no son las únicas.

En una reunión del Consejo formado por los líderes territorales, de hecho, los partidarios de «pasar a la oposición» y permitIr que Rajoy siga al frente del Ejecutivo serían cuantitativamente minoritarios. Otra cosa es su peso relativo. Aunque guarde silencio, nadie duda de las preferencias de Susana Díaz. Pero precisamente esa es una de las razones por las que, probablemente, no haya finalmente un cónclave de barones.

Díaz, protagonista

Ni a la presidenta de Andalucía, ya muy significada en la operación para derribar a Sánchez, ni a la gestora les interesa escenificar un nuevo encontronazo en el que Díaz sea protagonista. Y menos aún mientras siga habiendo ruido entre las bases con la recogida de firmas para la celebración urgente de un congreso extraordinario y la campaña rebelde de los #militantesenpie en Twitter aún viva. Eso explica, en buena medida, que Fernández se plantée sustituir el cónclave por conversaciones privadas con cada uno de los secretarios regionales. Entretanto, se intentan apaciguar los ánimos. Jiménez evitó ayer desdeñar la operación iniciada por el alcalde de la localidad granadina de Jun, José Antonio Rodríguez Salas, -que asegura haber sumado ya 64.892 firmas, apenas 30.000 menos de las que, según los estatutos, se requieren para exigir la celebración del congreso- e incluso argumentó que también el objetivo de la gestora es que se produzca esa renovación del liderazgo del partido «cuanto antes». El problema es que, a estas alturas, nadie duda de que los plazos de la dirección interina no son los de sus críticos.

Fuentes de la gestora admiten que su idea es estar en funcionamiento «un mínimo de seis meses». Como Sánchez, los firmantes de la petición -entre los que se encuentran el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, o la de Santa Coloma de Gramanet, Núria Parlón- quieren que las primarias a secretario general se celebren ya.