Diario Sur

El PP huye del 'caso Gürtel' en pleno proceso de formación de gobiernoAguirre se ve regidora por mayoría absoluta

Pablo Casado, en su comparecencia de ayer ante la prensa tras la reunión del Comité de Dirección. :: Sergio Barrenechea / efe
Pablo Casado, en su comparecencia de ayer ante la prensa tras la reunión del Comité de Dirección. :: Sergio Barrenechea / efe
  • La nueva generación del partido se desvincula de la corrupción de otras épocas y descarta que los escándalos vayan a afectar a la investidura

El argumentario del que tira la dirección de los populares cada vez que un nuevo caso de corrupción zarandea al partido puede resumirse en dos ideas: el PP limpia sus filas de delincuentes y colabora siempre con la justicia. Pero cómo engarza esta última promesa con la petición de nulidad completa del juicio Gürtel es algo que la formación no ha resuelto. Hasta ahora prácticamente todas las voces que se han pronunciado sobre este extremo, se han desentendido de las decisiones de su abogado, Jesús Santos, en un intento de blindar la acción política de las investigaciones en los tribunales. Sólo la secretaria general, María Dolores de Cospedal, cuestionaba ayer que el proceso judicial «se haya realizado con todas las garantías legales». El vicesecretario de Comunicación, Pablo Casado, rehusó, de hecho, adentarse en el debate: «En cuanto a la estrategia judicial, no entramos a valorarlo políticamente».

En la cúpula se ha tratado de pasar de puntillas sobre lo referente al macrojuicio o a cualquier otra información que pueda cuestionar el buen hacer del partido y, sobre todo, su financiación. Mientras la gestora de Javier Fernández intenta coser el PSOE para virar del 'no' a un Ejecutivo de Mariano Rajoy a la abstención, los populares no quieren colocarse en el centro del debate público y, mucho menos, que el ruido de la corrupción malogre los movimientos para formar Gobierno.

La figura del candidato del PP hace tiempo que está cuestionada por su gestión de los escándalos y por episodios que resucitan una y otra vez de las hemerotecas, como el del mensaje al extesorero del partido, Luis Bárcenas, recomendándole fortaleza. El ex secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, hizo precisamente de esto el argumento principal sobre el que pivotó su rechazo rontundo a facilitar un gobierno presidido por Rajoy, y durante un tiempo, con más intensidad en la campaña electoral, Ciudadanos se desmarcó del actual jefe del Ejecutivo en funciones negando que pudiera liderar una nueva etapa política con su trayectoria y su currículum.

Ayer, sin embargo, el contexto ha cambiado. No sólo las urnas han acabado exonerando al PP, que temió que la corrupción barriera sus siglas y su proyecto. Las circunstancias de un Parlamento fragmentado han colocado al presidente más cerca que nunca de su reelección. Y los populares no están dispuestos a remover los rescoldos del fantasma Gürtel o cualquier otra causa. «Las informaciones que se van conociendo no afectan a la investidura -descartó Casado tras el Comité de Dirección del partido- porque hay que desligar el interés general con el funcionamiento interno de un partido que es implacable con la corrupción».

Pasar por alto

Ciudadanos ha postergado toda polémica hasta que el Gobierno comience a funcionar. Aunque en su discurso se censura la deuda moral que pueda tener el PP de Rajoy, esto no modificará el 'sí' de los de Albert Rivera al presidente. Y una vez se retome la actividad ordinaria en el Congreso, a partir de noviembre si se desbloquea la situación, el partido liberal volverá a la carga con la comisión parlamentaria de investigación a la que se han comprometido los populares. «Me conformo con que cumplan lo que han firmado», se resignó el líder de la formación.

También en el PSOE se rebaja el tono a pesar de que cada escándalo azuza las protestas de los que se resisten a tragar con una abstención que permita a Rajoy continuar en la Moncloa. «No merece la pena aportar más», valoraba ayer el portavoz de la gestora, Mario Jiménez.

En su defensa, los populares sostienen que en el 'caso Gürtel' se dilucidan ahora «las responsabilidades penales» después de que las políticas fueran asumidas, según el partido, «hace tiempo». «Cualquiera que haya hecho algo mal, que lo pague», defendió Casado. A la nueva generación que llegó a Génova en junio del año pasado en un amago de dar nuevos aires al partido no le resulta difícil desvincularse de la maraña de escándalos que asocian a otra época.

Por eso el vicesecretario despachó ayer en pocas frases la información del diario 'El Mundo', que señala que en 1999 el partido instruía a sus alcaldes con un 'powerpoint' sobre cómo financiar irregularmente sus campañas. Más allá de que en la dirección cuestionen que el objetivo del documento, que no les «consta», fuera ese y no el contrario, Casado obvia que su compañero de filas Javier Arenas ostentaba en aquel momento la secretaría general. «En el 99 -apuntó- yo estaba en COU».

Esperanza Aguirre ha dejado atrás su etapa como presidenta del PP madrileño, cargo que abandonó, recuerda, por no haberse «ocupado» de controlar la financiación del partido. Ahora tiene un nuevo reto por delante. «Tengo muy claro que voy a ser alcaldesa por mayoría absoluta», sorprendió ayer como portavoz de los populares en el Ayuntamiento de la capital. En el juego ambiguo no aclaró, sin embargo, si pugnará como candidata en 2019, aunque reclama que eso se resuelva en unas «primarias» y no a dedo.