Diario Sur

Los principales barones del PSOE descartan consultar a la militancia

  • Una eventual abstención sólo se someterá a refrendode las bases en el caso improbable de que lo exija una mayoría del Comité Federal

Si el Comité Federal del PSOE opta finalmente por una abstención «técnica» frente a la investidura de Mariano Rajoy, como intenta el presidene de la gestora, Javier Fernández, no habrá consulta a la militancia. La mayoría de los dirigentes territoriales que unieron sus fuerzas para poner fin al liderazgo de Pedro Sánchez rechazan una fórmula que consideran ajena a la cultura del partido y poco adecuada para la toma de según qué decisiones. Y así lo han advertido estos días. «No podemos transmitir nuestra responsabilidad a las bases», justificó el martes el veterano político asturiano.

El argumento con el que defienden su postura no es, en realidad, muy distinto del empleado por el propio ex secretario general el pasado junio para afear al conservador David Cameron el referéndum sobre el 'Brexit'. «Tenemos que hacer una reflexión sobre la irresponsabilidad de algunos de trasladar a los ciudadanos la ruptura en forma de decisión binaria, sí o no, sobre problemas conmplejos que necesitan ser resueltos a través de la política», dijo en plena campaña electoral. Unos meses después, él mismo convirtió la consulta a los militantes en su bandera frente a los críticos. Y quienes aún le son fieles la siguen enarbolando.

Dirigentes 'sanchistas' como el catalán Miquel Iceta o el castellano-leonés Luis Tudanca y exmiembros de la dirección como la aragonesa Susana Sumelzo y la asturiana Adriana Lastra han dejado claro que no se moverán de su 'no' a la investidura de Rajoy y que exigirán que las bases se pronuncien al respecto. Pero para conseguirlo necesitan la mayoría del Comité Federal y, 'a priori', parece poco probable que la consigan si lo que triunfa es una abstención «estratégica» para evitar unas terceras elecciones en las que el PP pueda salir aún más fortalecido. Porque eso querrá decir que triunfan quienes, en general, consideran que una formación política como la suya debe regirse por una democracia respresentativa y no directa (elección del secretario general o del candidato a los comicios margen).

«No somos Podemos»

Incluso el castellano-manchego, Emiliano García-Page, uno de los presidentes autonómicos que más reticentes se muestran en público a ceder el paso al presidente en funciones, dejó claro ayer que no comparte la idea de dejar que sean los militantes los que tengan la última palabra, en lugar del máximo órgano de la formación. «El PSOE ahora mismo ha abandonado la histeria para empezar un debate sereno, tranquilo, del que saldrá lo que decida la gente y los responsables del partido -planteó-; nosotros no somos un partido asambleario, no somos Podemos, tenemos muy claro que lo primero es España y el interés de los españoles».

No es descartable, aún así, que haya ruido. Varias agrupaciones se han reunido estos últimos días para dejar claro a los barones -a los que Fernández a convocado la próxima semana- que no contarán con su apoyo si modifican el rechazo por activo a o por pasiva a un Ejecutivo del PP, acordado en el último Comité.

Otro factor que puede condicionarles en el camino a la abstención es la amenaza de Podemos de retirar su apoyo en distintas autonomías socialistas. Sin embargo, Íñigo Errejón no comparte esa postura. Y el valenciano Ximo Puig recibió este viernes un buen espaldarazo de sus socios de Compromís. Mónica Oltra aseguró que pase lo que pase no romperá el pacto de gobierno.