Diario Sur

El Gobierno vislumbra la investidura de Rajoy tras recuperar el diálogo con el PSOE

Rajoy recibió ayer en la Moncloa al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. :: ballesteros / efe
Rajoy recibió ayer en la Moncloa al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. :: ballesteros / efe
  • El Ejecutivo celebra dejar atrás los desaires de Sánchez y cree que habrá «fumata blanca» antes de que termine octubre

Tras una semana de dudas y contradicciones en el PP sobre hasta qué punto le conviene a Mariano Rajoy gobernar en rotunda minoría o volver a las urnas, desde el Ejecutivo se recupera el discurso y se ensalza la importancia de haber superado al fin la brecha, que desde diciembre pareció insalvable, con el PSOE. La caída de Pedro Sánchez el pasado sábado y las dos conversaciones telefónicas con el representante de la gestora de los socialistas hacen que en los despachos de la Moncloa se presienta que la reelección de su presidente está más cerca que nunca. «Es bueno que hayamos recuperado esta normalidad institucional del diálogo, creo que es un paso positivo», celebraba ayer la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría.

El clima en el palacio gubernamental ha cambiado. El Ejecutivo cree que la etapa en la que el secretario general del PSOE ni tan siquiera «cogía el teléfono» a Rajoy ha pasado a la historia y eso alienta las expectativas del Gobierno, que hoy por hoy a lo máximo que puede aspirar es a solventar el trámite de la investidura. «No he tenido tiempo de auscultar el hígado de las aves, pero el día es brillante y mi presentimiento íntimo es que las cosas van por buen camino y que tendremos antes del 31 de octubre fumata blanca», anticipaba, de visita en Turquía, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo.

Con la llegada de Javier Fernández a la dirección transitoria del PSOE, el Gabinete de Rajoy tiene al menos la sensación de que es posible mantener un cauce de comunicación fluida con la segunda fuerza política. Así lo demuestra, a su entender, que el nuevo interlocutor llamara el jueves al presidente tras las declaraciones del PP exigiendo a los socialistas, además de una abstención, un acuerdo de gobernabilidad con apoyo a los Presupuestos incluido.

En el Gobierno esperan haber superado ya ese debate con el mensaje «contundente» de Rajoy, que descarta imponer condiciones al PSOE y dificultar la puesta en marcha de la legislatura. La vicepresidenta, sin querer adentrarse en la polémica, sí retomó el relato de su jefe de filas e insistió tras el Consejo de Ministros en el ofrecimiento de la «máxima colaboración para evitar unas terceras elecciones e investir un Gobierno que pueda gobernar».

El cierre de filas fue ayer total. El portavoz parlamentario del PP, que el miércoles reclamaba una abstención «útil» y no «estratégica» para que el Gobierno no dure «un día», plegaba velas desde Almería: «Queremos que el PSOE desbloquee la legislatura sin condiciones».

La «prudencia» se ha vuelto a imponer en el partido y el Gobierno. La prudencia que, según fuentes gubernamentales, nunca debió perderse. Sáenz de Santamaría defendió, de hecho, que es el momento de respetar «los plazos» de los socialistas, que aún deben celebrar su Comité Federal para tomar una decisión que será también trasladada al Rey. Tiempo habrá de negociar. «Dejemos que el PSOE tome las medidas que estime oportunas y, a partir de ahí -advirtió la vicepresidenta-, el PP, cuya posición Mariano Rajoy dejó meridianamente clara, podrá plantear las cuestiones que estime oportunas».

Negociación pospuesta

Que en la Moncloa estén ahora centrados en que Rajoy obtenga la confianza del Congreso con el sí de Ciudadanos y la concesión del PSOE, no significa que hayan renunciado a la negociación de los Presupuestos y de lo que sea preciso para cumplir con Bruselas. Puede que no se plantee como exigencia a los socialistas, pero llegará el momento en el que se ponga encima de la mesa.

El presidente de la gestora del PSOE recordó ayer al PP que su partido en ningún caso está valorando ejercer el papel de sostén del Ejecutivo y señaló a Rajoy que buscar la estabilidad será su función «cada semana o cada día como corresponde a un gobierno en minoría». Eso es lo que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero bautizó como «la geometría variable», una fórmula que unas veces le llevó a pactar con los nacionalistas y otras con El la izquierda para sacar adelante sus proyectos. Es lo mismo que ahora Sáenz de Santamaría define como «legislatura de corte colaborativo» y que traerá de cabeza al PP de la mayoría absoluta.