Diario Sur

El PSOE asume que otras elecciones podrían conducirle a la irrelevancia

Antonio Hernando y Javier Fernández, ayer en el Congreso. :: Ignacio Gil
Antonio Hernando y Javier Fernández, ayer en el Congreso. :: Ignacio Gil
  • Javier Fernández subraya que es preferible que Rajoy gobierne ahora en minoría a que lo haga en diciembre con mayoría

La gestora socialista escribe poco a poco el relato del viraje del 'no' a la abstención en la investidura de Mariano Rajoy. Cada día incorpora un argumento, el de ayer es que unas elecciones en diciembre serían una hecatombe para el PSOE porque, además de tener asegurados los malos resultados, el PP tendría una mayoría más amplia que la actual. «Hay una cosa peor que un gobierno en minoría de Rajoy -alertó Javier Fernández- y es un gobierno en mayoría».

La dirección provisional del PSOE tiene que capear estos días dos asuntos; por un lado, apaciguar los ánimos en el partido tras la trifulca del sábado, y por otro, introducir la idea entre dirigentes y militantes de que hay que evitar como sea unas terceras elecciones y para eso hay que abstenerse en la investidura de Rajoy. El presidente de la dirección provisional socialista es de los que creen que es mejor abstenerse y desistir del 'no' al líder del PP, que es todavía la postura oficial del partido porque así lo decidió un Comité Federal en diciembre y lo ratificó en julio. Es «la opción menos mala», afirma Fernández. Se trata, apuntó, de abordar el asunto con la cabeza, no «con las tripas».

Los socialistas aún no han hecho números ni encargado encuestas, pero están al borde del precipicio. «Todo el mundo sabe» que si se repiten los comicios en diciembre el PP obtendrá «mejor resultado» que el que tuvo el 26 de junio, advirtió el presidente de la gestora en la cadena Ser. Sobre todo, añadió, si el que aparece como culpable de que haya que volver a votar es el PSOE con su negativa a Rajoy. Un nuevo retroceso y quedar por debajo a los 85 escaños, se afirma entre los socialistas, podría llevar al partido a una situación económica tan precaria que pondría en riesgo hasta la propiedad de la histórica sede de la calle Ferraz de Madrid.

Bajar la temperatura

El problema para girar es que antes, según el presidente de la gestora, hay que «bajar la temperatura» del debate y reconducir a los derrotados en el Comité Federal y, sobre todo, convencer a la militancia, en la que es mayoritario el rechazo a cualquier complicidad con el PP. La tesis de que «abstenerse no es apoyar» que repite Fernández no es compartida por todos los socialistas. Por eso el también presidente de Asturias incide en que no es una cuestión «ideológica», es un planteamiento «táctico». El exnúmero dos del PSOE, José Blanco, abundó en esa idea y con el lenguaje de Ciudadanos habló de «abstención técnica».

Esta ebullición en la filas socialistas obedece en buena medida a que el partido «se ha podemizado», diagnosticó Fernández. En el PSOE, prosiguió, se ha olvidado la cultura de un partido con 137 años de historia y se ha desencadenado «un conflicto entre las élites y las bases» que ha conducido a la situación «más dramática» desde la transición.

También acudió a una reunión del grupo parlamentario en la que constató que las heridas están lejos de cerrarse. «Me preocupa la división», confesó minutos antes de ir a la cita. Ya con los diputados reclamó «responsabilidad» para que el cisma no se trasladase al grupo parlamentario, pero en la veintena de intervenciones que hubo quedó patente la fractura. El temor de la gestora es que la división aflore si se convoca el debate de investidura y se rompa la disciplina de voto.