Diario Sur

Iglesias bendice la ruptura autonómica si el PSOE se abstiene con Rajoy

  • Las direcciones territoriales de Podemos toman «nota», pero los ayuntamientos piden no ser moneda de cambio

Pablo Iglesias respaldó ayer el mensaje de algunas de sus organizaciones territoriales dispuestas a revisar sus pactos autonómicos con el PSOE, si los socialistas llegan a permitir con su abstención un Gobierno de Mariano Rajoy. El secretario general de Podemos es partidario de actuar contra los barones socialistas partidarios de negociar con el PP. «Si hay presidentes autonómicos que colaboran en entregar el Gobierno de España al PP, yo calculo que nuestra militancia y nuestras direcciones tomarán nota», advirtió en los pasillos del Congreso.

Quienes estarían sometidos al escrutinio de Podemos son los presidentes de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig; de Aragón, Javier Lambán, y de Baleares, Francina Armengol. El partido mantiene que un acuerdo en el Congreso con Rajoy es «incompatible» con seguir defendiendo los intereses de los ciudadanos desde los ejecutivos regionales. La amenaza de ruptura se empezó a vislumbrar este lunes, cuando las tres organizaciones alertaron al PSOE sobre las «consecuencias» de sus próximos movimientos. Iglesias dio ayer su espaldarazo a las represalias.

En este grupo de barones socialistas, sin embargo, habría diferencias sustanciales. Mientras Puig y Lambán se han alineado con el sector crítico del PSOE, Armengol defiende la negativa a permitir la investidura para que el líder del PP continúe en la Moncloa. Ese gesto se valora en Podemos e Iglesias ensalza que «Armengol apueste directamente por salvar su gobierno y no entregar el Ejecutivo a Rajoy». Pero en el caso del presidente aragonés las insinuaciones sobre la posibilidad de que el PSOE se «replantee» su voto en la investidura, no han gustado al representante autonómico de Podemos, que ostenta, además, la secretaría de Organización del partido. «No sería cosa menor que el PSOE acabe facilitando un gobierno del PP en Madrid y que Lambán haya tenido un papel protagonista, no es un debate menor y tiene que tener consecuencias», avisó Pablo Echenique.

Las advertencias tampoco sentaron bien en los ayuntamientos gobernados por Podemos y sus candidaturas de confluencia, en muchos casos apoyados por el PSOE. «Sería importante reclamar un respeto por los que no somos cartas de cambio ni peones de partidas en las que no participamos», se quejó la portavoz del Consistorio madrileño, Rita Maestre. En esta línea, el primer teniente de alcalde de Barcelona, Gerardo Pisarello, que defendió la buena relación con el PSC por haber antepuesto «los intereses de los ciudadanos a las jugadas de ajedrez».