Diario Sur

Colapso en la calle Ferraz

vídeo

Ambiente en la calle Ferraz. / R.C.

  • En las redes sociales avanza el llamamiento 'RodeaFerraz', organizado para el sábado por militantes seguidores del secretario general y simpatizantes disgustados por los acontecimientos

Cerrada la sede a los periodistas, la calle Ferraz se ha convertido hoy en una improvisada sala de prensa que ha llevado a la Policía Municipal a bloquear el carril bus y a generar cierto colapso de tráfico, y todo ello en el mismo punto donde el cartel rojo del PSOE se expone a su mayor crisis histórica.

"Llevamos aquí desde las 7:00 de la mañana", decían los cámaras y fotógrafos, cuando el amanecer todavía no se había asomado a la calle Ferraz, centro de una crisis de la que no se ve la luz de salida.

La única puerta que se abría entonces con cierta frecuencia era la del garaje, a donde pasaban algunos dirigentes leales al secretario general, Pedro Sánchez, como los portavoces parlamentarios, Antonio Hernando en el Congreso y Óscar López en el Senado.

Si eras parte del PSOE, podías acceder al edificio, pero si llevabas un carné de prensa, el lugar era la calle, y así, los cerca de cinco metros de ancho de la acera se han ido llenando de informadores. Los coches aún circulaban con relativa normalidad.

Antes de las 10:00 horas, momento en el que se esperaba la llegada de la secretaria general del PSOE de Sevilla, Verónica Pérez, supuestamente presidenta del Comité Federal ("supuestamente" porque hasta existe ya cierto lío con los cargos), la calle Ferraz, a la altura del número 70, donde se ve el cartel del partido con su puño y rosa, estaba ya colapsada.

También la acera de enfrente, otros casi cinco metros conquistados coyunturalmente por los directos de las televisiones. Si alguien quiere aparcar por aquí, que se abstenga.

Los dirigentes leales a Sánchez, convocados a la Ejecutiva de las 10:30 horas, la misma que los críticos ven deslegitimada, aparecían con el rostro de circunstancias, como Meritxel Batet o María González Veracruz, de quien se ha recordado a gritos que está embarazada de siete meses.

Ser dirigente del PSOE, leal o crítico, suponía, pasadas las 10:30 horas, que tardabas más en recorrer los diez metros previos a la sede que los 50 metros anteriores. La nube de informadores, haciendo lo mejor posible su trabajo, difícilmente podía abrirse para crear pasillos.

La aglomeración, consecuencia de la obvia expectación mediática, ha provocado que los transeúntes tuvieran que cruzar el número 70 por el carril bus, y que los taxis y autobuses debieran invadir el carril contiguo.

Terminado "el canutazo" masivo de Verónica Pérez, la nube de periodistas se ha disgregado, pero fue entonces cuando un agente de la Policía apostó su moto en el carril bus para evitar atropellos. Riesgo había.

Por entre los corrillos de periodistas, descifrando los códigos internos de un partido internamente convulsionado, comenzaron a deambular militantes y simpatizantes, todos veteranos, con la indignación visible en sus caras y en sus palabras.

Ya en las declaraciones de Pérez un señor levantó un cartel con mensajes en favor de Sánchez, y eso fue el detonante. Más tarde otro llamó "golpe a la militancia" la maniobra de ayer de los críticos, sus 17 dimisiones de la Ejecutiva, mientras su amigo veía a "mucho señorito de pana fina" detrás de esa actuación. Para ambos, Susana Díaz es la muñidora.

Por las redes sociales avanza el llamamiento "RodeaFerraz", organizado para el sábado que viene. Se trata, supuestamente, de militantes apegados al secretario general, o de simpatizantes disgustados por los acontecimientos, como dos señoras que se han conjurado a ir dentro de dos días.

A la espera de alguna rueda de prensa o de algo que contar, los periodistas siguen enviando crónicas y escribiendo sus piezas, o abordando en directo para sus televisiones lo que es "la mayor crisis de la historia del PSOE", en palabras de un veterano informador que vivió el cisma por el uso del término "marxista" hace unos 40 años.

Sánchez, quien llegó a Ferraz alrededor de las 9:30 horas, sigue con su equipo dentro de la sede, pensando qué hacer, intentando hallar alguna salida a la crisis, si es que hay alguna.

Si la hay, o si no, los periodistas lo contarán desde la calle o en los bares de enfrente, en cuyas mesas se ven tantas tazas de café como ordenadores portátiles.

O quizá puedan contarlo en la sala de prensa de Ferraz para alivio del agente de la Policía Municipal y de los vecinos.