Diario Sur

Críticos y 'sanchistas', con las espadas en alto ante el decisivo Comité Federal

Nadie sabe a ciencia cierta si los críticos con Pedro Sánchez tendrán fuerza suficiente en la reunión de los 295 miembros del Comité Federal del sábado para tumbar los planes del secretario general. Tampoco es fácil prever si los fieles al líder del partido podrán contener el embate de los díscolos. Es tradición en el PSOE que la correlación de fuerzas sea volátil y no sería la primera vez que los defensores de una posición cambian de bando a última hora.

En el equipo de Sánchez están convencidos de que el calendario saldrá adelante porque, entre otras razones, los críticos «no saben contar», como dice uno de los próximos al secretario general, y no tienen en cuenta que sus federaciones no son monolíticas. Pronostican que habrá miembros del Comité Federal de un mismo territorio que tendrán posturas distintas y «no todos los andaluces están alineados con Susana Díaz (cabeza del sector 'antisanchista'), ni todos los valencianos con Ximo Puig (otro de los barones críticos)».

El Comité Federal, según los estatutos del partido, es el órgano encargado de convocar el congreso de los socialistas con 60 días de antelación. De quien gane esa batalla dependerá que haya primarias en octubre y en diciembre se celebre el cónclave federal. Hoy hubo un ensayo en la reunión del grupo parlamentario socialista en el Congreso, y fueron mayoría los diputados críticos que pidieron la palabra para censurar el calendario del secretario general. Pero fue engañoso porque los congresistas afines a Sánchez prefirieron callar y no dar la batalla en ese foro.

El sector crítico es una amalgama de barones, como Susana Díaz, Ximo Puig o Emiliano García-Page, entre otros; exsecretarios generales, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Luis Rodríguez Zapatero; y antisanchistas de primera hora, cuyos exponentes más claros son Eduardo Madina y Carme Chacón. Comparten la discrepancia, pero se mueven por intereses distintos; unos por ambición de poder orgánico, otros por agravios del pasado y hasta por despecho.

El 'sanchismo' también es polifacético. Agrupa a los barones sin gobierno, con la excepción de la balear Francina Armengol. En este grupo están Miquel Iceta o Idoia Mendia, entre otros. También hay dirigentes aupados por Sánchez del anonimato a la dirección del partido, como Adriana Lastra o Susana Sumelzo; y además militan en este grupo, para sorpresa de sus 'pigmaliones' Rubalcaba y Blanco, Oscar López y Antonio Hernando, los cerebros políticos del secretario general.

Hasta hay un grupo que podría considerarse de cascos azules o de tercera vía que trata de mediar entre ambos y que toma postura por Sánchez o los críticos en función de su criterio y las circunstancias. Las dos caras más conocidas serían Patxi López y Micaela Navarro.