Diario Sur

Virginia López Negrete, ayer en la Audiencia Nacional. :: M. / efe
Virginia López Negrete, ayer en la Audiencia Nacional. :: M. / efe

La abogada de Manos Limpias reniega de todo para intentar salvarse

  • López Negrete asegura que «no tiene nada que ver» con el sindicato y responde con evasivas a su papel en el chantaje al BBVA

madrid. Aseguró que no tiene ninguna relación con Ausbanc, pero es que ni siquiera tiene «nada que ver» con Manos Limpias, el pseudosindicato para el que trabajó cinco años y para el que consiguió su mayor logro mediático, sentar a la infanta Cristina en el banquillo. Virginia López Negrete, en su primera comparecencia como imputada en la Audiencia Nacional, renegó de todo y de todos para exculparse de la más grave acusación que el juez Santiago Pedraz ha lanzado contra ella, la de pertenecer a una trama criminal dedicada a la extorsión y que lideraba Luis Pineda, el presidente de Ausbanc.

La otrora acusadora en el 'caso Nóos' en los juzgados de Palma se defendió con igual vehemencia en el tribunal de la calle Génova de Madrid como imputada en el 'caso Ausbanc-Manos Limpias'. La letrada, que en sus tarjetas de visita se definía como «directora» del equipo jurídico del pseudosindicato, puso ayer tierra de por medio y abjuró de la organización que dirigía Miguel Bernad. «Ha quedado acreditado que yo no tengo nada que ver con Manos Limpias como tal. Manos Limpias es una organización que tiene letrados externos y yo soy uno más», sostuvo la abogada.

Y más distancia. «No tengo absolutamente ninguna relación con Ausbanc, ni la he tenido. Mi relación ha sido exclusivamente con Luis Pineda como persona física, consecuencia de ser compañero de trabajo en un caso», apuntó López Negrete a la salida del juzgado.

Dentro y fuera de la Audiencia Nacional, la imputada apostó toda su defensa a la carta de aparecer como víctima de una vendetta de los poderes del Estado por haber llevado al banquillo de los acusados a la hermana del Rey, a la que no citó. «Vengo a defenderme de todas las mentiras, todas las calumnias e injurias que se han dicho sobre mí por ser la letrada de un determinado proceso judicial», explicó.

López Negrete no dudó en meter en la supuesta conspiración a la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal de la Policía (UDEF), la misma que hasta hace unos meses con sus informes le dio la munición para acorralar a Cristina de Borbón y a Iñaki Urdangarin. La letrada acusó a la Policía de haber conseguido su imputación a base de «conjeturas», argumentó que los agentes han basado los informes que le implican en «hechos subjetivos y aislados» extraídos de unos mails sacados de contexto.

Correos

Esos correos electrónicos, 46 en total, son los que la UDEF se incautó en los servidores de la sede de Ausbanc en Madrid. Unos mensajes, según consta en el sumario, en los que se apunta que entre diciembre de 2012 y junio de 2013 la imputada habría sido, aparentemente, un eslabón más de la maquinaría de Pineda. Y que ella habría colaborado con Ausbanc en los chantajes al BBVA, a Miguel Blesa y Caja Madrid, a los exgobernadores del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Jaime Caruana, o a Telefónica, además de otros asuntos judiciales de menor entidad.

Fuentes judiciales explicaron que López-Negrete no se atrevió a negar la veracidad de esos mails que le han costado la imputación, pero se refugió en la desmemoria para no entrar en esa prueba de cargo.

Ante el juez habló de «coincidencias» cuando se le preguntó por qué reventó la junta del BBVA en marzo de 2013 o por qué compartió vuelo y hotel a Bilbao para esa convención con Pineda. Negó haber seguido las consignas del supuesto jefe de la trama para acosar al banco a través de un eximputado de Nóos, y adujo ser una mera «espectadora» en el proceso dirigido por el líder de Ausbanc contra Blesa.

Su explicación no convenció al fiscal Daniel Campos, que pidió al juez que le impida salir de España y le imponga comparecencias quincenales.