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Sánchez defiende las primarias para acabar con el debate interno: «El PSOE debe tener una única voz»

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Pedro Sánchez y César Luna, en la reunión de la Ejecutiva. / Foto: Luca Piergiovanni (Efe) | Vídeo: Europa Press

  • La Ejecutiva aprueba la propuesta de Sánchez y convocará un congreso exprés, mientras la oposición interna quiere su dimisión y un cónclave de "refundación" en unos meses

"No hay más opciones. O se apoya a Rajoy, o terceras elecciones o gobierno alternativo de cambio". Pedro Sánchez ha anunciado su intención de intentar un gobierno alternativo, tras mantener su rechazo a Mariano Rajoy y con la vista puesta en evitar terceras elecciones.

En rueda de prensa tras la reunión de la Ejecutiva Federal, el líder socialista ha confirmado su intención de intentar la investidura con el apoyo de "todas las fuerzas", aclarando a pregntas de los periodistas que su objetivo será abrir negociaciones con Ciudadanos y Podemos, "las fuerzas del cambio", dejando cerrada la puerta por el momento a los partidos independentistas.

Sánchez ha comenzado con fuerza la jornada de resaca electoral. No ha esperado siquiera a que los críticos empezaran el bombardeo y esta mañana se conocía su decisión de adelantar casi una semana su plan proponiendo a la comisión ejecutiva permanente del PSOE convocar ya un congreso exprés para elegir al secretario general por voto directo de los militantes el 23 de octubre, tal y como había adelantado este diario. Era la opción drástica que guardaba en la recámara a fin de acallar la discrepancia interna en el Comité Federal que se celebrará el sábado, pero el revuelo causado por los pésimos resultados obtenidos en las elecciones de Galicia y el País Vasco le han llevado a adelantar el golpe.

Una propuesta que la Comisión Permanente de la Ejecutiva Federal ha aprobado tras cuatro horas y media de debate, durante el cual los representantes andaluces han manifestado su "contrariedad" porque, aseguran, no es el momento de detenernos un vez más a hablar de lo nuestro", ha dicho a la salida de la reunión el secretario de Política Federal, Antonio Pradas, hombre de confianza de la presidenta andaluza, Susana Díaz. Pradas, que ha asegurado que ningún miembro de la ejecutiva ha pedido durante el debate a Sánchez que dimita, lo ha acusado sin embargo de usar la convocatoria del congreso como "cortina de humo para tapar los resultados" de las elecciones gallega y vascas, sobre los cuales -se ha aquejado- no han "profundizado".

El líder de los socialistas ha preferido actuar en caliente, sabedor de que los afines a Susana Díaz, dispuestos a forzar su salida y poner el partido en manos de una gestora, se sienten reforzados en sus argumentos por dos derrotas históricas que han relegado al partido a la tercera y cuarta posición en dos territorios en los que fueron fuerza de gobierno. El movimiento le permite adelantarse y obtener ventaja. Por supuesto, él se presentará a la reelección y los críticos no tienen un candidato alternativo claro porque el salto, en estos momentos y en este contexto, es muy arriesgado para la presidenta de Andalucía.

Aun así, esta mañana no era prudente dar el congreso por sentado. El cónclave fue convocado en un convulso Comité Federal del 30 de enero, tras fuertes presiones de los barones discrepantes, pero finalmente se acordó postergar la batalla sine die, hasta que se hubiera resuelto la situación institucional, es decir, hasta que España tuviera Gobierno. Ahora, el órgano de control de la ejecutiva ha aceptado levantar la suspensión y aprobar las fechas propuestas por el secretario general. La reunión del sábado se prevé tensa.

Los contrarios a Sánchez ya han dejado claro que se oponen a un congreso exprés. Son partidarios de ir a un "congreso de refundación" pero más adelante, con más sosiego. Ahora les gustaría que el líder socialista asuma que no puede seguir un día más al frente del partido y se vaya. Después, con la dirección en manos de una gestora, habría que reconsiderar la posición respecto a una investidura de Mariano Rajoy o (harto improbable) de otro candidato del PP. Aunque muchos críticos asumen que, a estas alturas, será difícil moverse del 'no' al presidente en funciones.

Esa es la baza que pretenden jugar los sanchistas; saben que las bases están incendiadas contra la idea de facilitar un Ejecutivo popular defendida por el crítico Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura, y anhelada en silencio por otros dirigentes con responsabilidad institucional que ya ven cómo la economía de sus regiones se resiente ante la falta de Gobierno. La lucha será intensa.