Diario Sur

Sánchez promete resistir la presión y mantener el 'no' «hasta el final»

Pedro Sánchez saluda a los socialistas congregados ayer en Gavá, en la Fiesta de la Rosa del PSC. :: Andreu Dalmau / Efe
Pedro Sánchez saluda a los socialistas congregados ayer en Gavá, en la Fiesta de la Rosa del PSC. :: Andreu Dalmau / Efe
  • Defiende que no intentar un Gobierno alternativo al PP sería «imperdonable» y ofrece «generosidad» a Podemos y Ciudadanos

En plena crisis en el PSOE y en vísperas de las elecciones vascas y gallegas, donde las encuestas no son favorables para los socialistas, Pedro Sánchez buscó ayer la complicidad de una federación socialista que le es afín, la catalana, para lanzar dos ideas: promete resistir hasta el final a todas las presiones (vengan de donde vengan) que le piden que facilite la investidura de Mariano Rajoy y quiere volver a intentar la formación de un Gobierno alternativo. «Tened una cosa segura: No es no. Diremos una, dos, tres. las veces que haga falta no a la derecha de Rajoy», dijo a la militancia socialista, reunida en Gavà (Barcelona), en la fiesta de la rosa, que el PSC celebra todos los años para inaugurar el curso político.

Consciente de que si los socialistas cosechan un mal resultado en los comicios de hoy el ruido de sables interno y las presiones desde la derecha política y social serán casi insoportables, Sánchez reivindicó «autonomía» política para tomar decisiones al margen de cualquier coacción y anunció que está dispuesto a bregar hasta el pitido final. «Vamos a dar la cara, no nos vamos a doblegar», garantizó. El mensaje reivindicaba su intento de investidura, pero también se anticipaba al posible motín de los barones de su partido, que empiezan a apuntar a su cabeza y a tomar posiciones, como es el caso de Susana Díaz.

Su intención es, el próximo sábado, pedir autorización al Comité Federal del PSOE para intentar formar un Gobierno alternativo al PP. Si no la recibe y los barones territoriales que le mueven la silla se muestran favorables a que el PSOE se abstenga en la investidura de Rajoy, para favorecer un Ejecutivo del PP y evitar unas terceras elecciones, la dirección socialista amenaza con una consulta exprés entre la militancia para elegir al secretario general el 23 de octubre. El resultado de la votación interna se refrendaría en un congreso federal a comienzos de diciembre que sería de alto voltaje. «Nuestra responsabilidad no es reforzar lo que combatimos», les dijo a los que desde su partido le piden que facilite la investidura de Rajoy. La responsabilidad, les recordó, es con los «votantes que dijeron sí al cambio». La apuesta de Sánchez es tratar de alcanzar la Moncloa. Si no es posible, las terceras elecciones consecutivas serían inevitables. Y no está dispuesto a renunciar a volver a concurrir como candidato, a pesar de que líderes de su partido como los presidentes de Castilla-La Mancha y Aragón, Emiliano García-Page y Javier Lambán, o la presidenta andaluza, Díaz, en este caso a través de terceras personas, ya han expresado que sería irresponsable convocar un congreso del partido para luchar por la secretaría general y el cartel a la Presidencia del Gobierno.

Los nacionalistas

El temor del sector crítico del PSOE reside en que cuando el secretario general pida en el próximo cónclave socialista que le dejen las manos libres para intentar un Gobierno alternativo, lo que pueda estar reclamando es semáforo verde para negociar con los soberanistas de ERC y el PDC, teniendo en cuenta que Podemos y Ciudadanos han sido taxativos en su negativa a poder llegar a acuerdos entre sí. En su intervención en Gavà, en cualquier caso, el dirigente socialista dejó claro que, de momento, solo contempla una entente «por el cambio» con Podemos y Ciudadanos, aunque también deslizó que cuando Rajoy habla con los nacionalistas es un hombre de Estado y cuando lo hace él se le tacha de «rompepatrias».

Sánchez reconoció que la empresa para formar Gobierno será «muy difícil», pero a su juicio, no intentar un Ejecutivo que derogue la reforma laboral, la 'ley mordaza', que abra un diálogo con Cataluña, y que esté limpio de corrupción sería «imperdonable». Por ello, instó a Pablo Iglesias y a Albert Rivera a que «levanten los vetos cruzados», se «sienten a hablar» y dejen de «bloquear el cambio político». A cambio, Sánchez se comprometió a ser «generoso» en el hipotético acuerdo.