Diario Sur

Desconcierto entre los barones ante el plan de Sánchez de hacer el congreso del PSOE en diciembre

Pedro Sánchez, durante un mitin en Pontevedra.
Pedro Sánchez, durante un mitin en Pontevedra. / Salvador Sas (Efe)
  • Acusan al secretario general de ser un irresponsable y vuelven a colocar la línea roja a los independentistas

Los planes de Pedro Sánchez de celebrar unas primarias exprés para elegir al secretario general dentro de un mes y convocar el 39 congreso federal del PSOE para la primera semana de diciembre pilló descolocados a los barones críticos, que se sumieron en el desconcierto. Algunos se soliviantaron y otros callaron. Hubo quien señaló que era un globo sonda y quien lo consideró una irresponsabilidad. Lo que no hubo en esta ocasión fue una respuesta concertada.

Las primarias y el congreso son movimientos que Sánchez tiene en mente si se encuentra con un motín en el Comité Federal del 1 de octubre para obligarle a facilitar la investidura de Rajoy mediante una abstención. Aún no hay nada oficial sobre el calendario, pero los presidentes de Aragón y Castilla-La Mancha se reunieron en Cuenca para abordar asuntos relativos a sus comunidades y emplearon su comparecencia para rebelarse. Celebrar primarias y reunir el congreso sin despejar las incertidumbre sobre la gobernabilidad del país es «una irresponsabilidad y una arbitrariedad», se quejaron Javier Lambán y Emiliano García-Page, quien ya la víspera había acusado a Sánchez de «criminalizar» a los líderes territoriales en desacuerdo con su estrategia.

Ambos barones recordaron que el secretario general argumentó el pasado marzo para posponer la celebración del congreso previsto para mayo, que primero debería resolverse la situación política en España y después la del PSOE. Ese razonamiento, según ambos barones, tiene ahora la misma validez. «No se puede estar en medio de una operación y que el cirujano se vaya de boda», apuntó García-Page, que confió en «la coherencia» de Sánchez con sus propios argumentos. Lambán, a su vez, dijo tener «absolutamente claro» que Sánchez no va a caer en «la inconsecuencia» de desdecirse, y esperará a que «se resuelva la gobernanza».

La presidenta de la Junta de Andalucía, mascarón de proa de los críticos, guardó silencio, como el presidente de la Junta de Extremadura. Susana Díaz se reserva, según ella misma dijo, para la reunión del Comité Federal del 1 de octubre, y Guillermo Fernández Vara, según fuentes de su entorno, se quedó «mudo» por la sorpresa. Tampoco el presidente asturiano, Javier Fernández, se refirió de forma expresa al calendario, pero dejó claro que no es la prioridad. «Hoy en España tenemos una urgencia, que es superar el bloqueo político para que las instituciones funcionen», apuntó en un acto del Comité de las Regiones de la Unión Europea. Lo demás, dejó caer, es secundario. El presidente de la Generalitat valenciana, Ximo Puig, también optó por la prudencia y consideró que en este momento lo relevante son las elecciones vascas y gallegas del domingo.

La presidenta andaluza no habló, pero lo hizo uno de sus hombres de confianza y secretario de Política Federal del PSOE, Antonio Pradas, quien no dio credibilidad a los planes del líder del partido y más bien consideró que eran un globo sonda para testar la reacción interna. Apuntó, de todas maneras, que no se entendería que los socialistas estuvieran «entretenidos en temas internos» mientras persiste el bloqueo que impide formar Gobierno.

Con el calendario que ha trascendido, las primarias para elegir el secretario general, a las que Sánchez se presentará, tendrían lugar el 23 de octubre, una fecha en la que todavía no estaría despejado el panorama de la investidura. Del mismo modo, el congreso federal del 2, 3 y 4 de diciembre se celebraría en puertas de las elecciones generales del 18 de diciembre, siempre que nadie logre en octubre la investidura.

Cargarse al secretario general

Desde la dirección federal no hubo comentarios a la información adelantada por Colpisa, solo el exministro y miembro del equipo de expertos del secretario general, Jordi Sevilla, se quejó en Twitter de que cómo era posible que «esté bien visto» maniobrar para «cargarse» a Sánchez, y que el líder del partido se prepare para evitarlo sea «intolerable». Pero fue la excepción. Fuentes próximas al secretario general intentaron sembrar tranquilidad porque el calendario no busca «meter miedo» a nadie, ni críticos ni a afines. Se trata, añadieron, de una solución que se pondría en marcha en caso de conflicto entre la dirección del partido y los líderes territoriales. Las fuentes cercanas a Sánchez negaron asimismo que sea un globo sonda fabricado a última hora porque el equipo del secretario general lleva «meses» en el diseño de esa estrategia.

El debate orgánico, además, estuvo trufado por el de investidura, con advertencias a Sánchez de que tiene vetado buscar el apoyo de los independentistas catalanes. Una salida que él nunca ha planteado. Pero Lambán y García-Page sostuvieron que ese apoyo nunca lo podrían aceptar los socialistas, ni aunque fuera gratis. Es más, no mostraron ningún entusiasmo por un hipotético acuerdo con Podemos, aunque ellos gobiernan en su territorio gracias al partido de Pablo Iglesias. Pero eso es así, matizaron, «porque los números daban», algo que no ocurre ahora en España. También el andaluz Pradas matizó que el Comité Federal del PSOE autorizó los «contactos» con Podemos, «pero en ningún momento se habló de la formación de gobierno» como ha hecho Sánchez". Un achicamiento de espacios al secretario general en toda regla, que dejaría como única salida para romper el bloqueo institucional la abstención en una investidura de Rajoy. Solución que nadie quiere mencionar de forma expresa.