Diario Sur

María Villar, la española asesinada en México. :: r. c.
María Villar, la española asesinada en México. :: r. c.

«Pagamos el rescate que se negoció por María»

  • La española asesinada en México fue víctima de uno de los cientos de servicios piratas de taxi que recorren la capital del país

La española María Villar Galaz, 39 años, cogió el taxi equivocado. La sobrina del presidente de la Federación Española de Fútbol -Ángel María Villar-, empleada en una delegación de la multinacional IBM en la ciudad, tomó el pasado 13 de septiembre uno de los muchísimos servicios 'piratas' que recorren la capital azteca y en menos de 48 horas se convirtió en una nueva víctima mortal de los 'secuestros exprés' que la aterrorizan. Su cuerpo apareció abandonado en la orilla de un riachuelo, en un pequeño poblado situado a una hora de la capital. La comunidad española en México llora su muerte. Estos días, más que nunca, vive atemorizada.

El crimen comenzó a gestarse sobre las nueve de la noche del último martes y 13. La sobrina del presidente de la Federación Española de Fútbol acababa de reunirse con un cliente en las oficinas que IBM dispone en el barrio de Santa Fe, uno de los centros de negocios de la ciudad, y cuando terminó decidió volver a casa. Hasta ahí todo normal. Tomó un taxi en un centro comercial cercano llamado El Patio con la creencia, posiblemente, de que se trataba de un vehículo oficial. Pero se equivocó.

La carrera de media hora que planeaba contratar hasta El Polanco, la exclusiva zona residencial al noroeste de la capital donde residía, se truncó nada más subirse al automovil. ¿Cómo no pudo darse cuenta de que no era un coche bueno? «Es muy fácil confundirse, porque los 'piratas' los pintan que parecen legales; no descubres que son falsos hasta que estás dentro», explicó a este periódico la periodista Olivia Ogam, editora del portal digital 'Nueva Mujer'. «Cuando ves que no tienen distintivos, ni placas, ni taximetro ni tantas otras cosas ya es tarde».

La reportera asegura que en Ciudad de Mexico «salir a la calle en taxi es una actividad de alto riesgo». La población en general, y las mujeres en particular, han solicitado al Gobierno del país que adopte medidas para evitar los abusos, asaltos y violaciones que se están cometiendo con este tipo de vehículos al margen de la ley. En los últimos años, el Ejecutivo de Enrique Peña Nieto ha tomado algunas medidas para intentar poner freno a la situación, que de momento se han mostrado del todo insuficientes. El caso de María Villar da prueba de ello.

La mujer, como dice Olivia Ogam, debió de percartarse enseguida de que estaba siendo raptada. Aunque aún quedan muchos aspectos por conocerse sobre cómo se sucedieron los acontecimientos, es probable que sus captores le dijeran que contactara con algún familiar para informar de la situación. Llamó, al parecer, a su marido, Cristiano Di Vale, para explicarle que estaba siendo víctima de un secuestro fortuito.

Los secuestradores, entretanto, llevaron a la mujer a varias entidades financieras para extraer de sus cajeros automáticos todo el dinero que fuera posible. Al día siguiente, el miércoles 14 de septiembre, los criminales volvieron a comunicarse con la familia de la secuestrada para pedirles esta vez el pago de un rescate. Valoraron la vida de la mujer en dos millones de pesos, unos 90.000 euros. Actuaron como representantes el esposo de la víctima, Cristiano Do Vale, y un primo, Gorka Villar, que se pusieron en manos de la Embajada de España.

«Esperábamos su liberación»

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, fue el primero en hacer un relato de lo sucedido. En sus explicaciones, prefirió no dar cifras sobre las exigencias de los secuestradores, ni sobre lo que finalmente pagó la familia, aunque fuentes oficiales -la Procuraduría (Fiscalía) General de la República- hablaron ayer de que se habían abonado un total de 3.000 euros (3.300 dólares). No fueron suficientes para sus captores. «Estábamos esperando que su liberación fuera cuestión de tiempo y que estuviera libre y sana. Por desgracia, no ha sido así», confirmó el ministro desde Nueva York.

Lo ocurrido a partir de ese momento continúa siendo una incógnita. El cuerpo sin vida de María Villar fue hallado en un riachuelo de Santiago Tianguistenco, un pequeño pueblo situado a una hora de la ciudad. El cadáver estaba maniatado y con una bolsa en la cabeza, que, según los investigadores, revela que murió por asfixia. No había más signos de violencia. La mujer, por lo que parece indicar la autopsia, ni fue torturada ni sufrió ningún tipo de agresión sexual.

El Gobierno de México expresó ayer su repudio por el secuestro y asesinato de la ejecutiva española y también su solidaridad con los familiares de la víctima. Las palabras no han servido para tranquilizar a la comunidad española en México, que se siente «aterrorizada», aseguró un empresario a este periódico. «Sabemos que el nivel de violencia en México es muy alto, pero esto -subrayó- no responde a nada conocido».