Diario Sur

 En 140 caracteres. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón mantuvieron ayer una pelea dialéctica en twitter a cuenta de la estrategia electoral. :: r.c.
En 140 caracteres. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón mantuvieron ayer una pelea dialéctica en twitter a cuenta de la estrategia electoral. :: r.c.

Iglesias y Errejón vuelven a enzarzarse por la estrategia electoral de Podemos

  • El líder del partido afirma que deben «dar miedo» a los ricos y su número dos aboga por captar apoyos entre los que «aún no confían en nosotros»

madrid. Pablo Iglesias e Íñigo Errejón no esconden que tienen diferencias políticas aunque dicen compartir proyecto estratégico. Ayer volvieron a dar buena cuenta de sus discrepancias a propósito del discurso electoral de Podemos. Iglesias defendió en un mitin en A Coruña que el futuro del partido pasa por «dar miedo» a los ricos y poderosos, a lo que Errejón replicó a través de Twitter que la fórmula para crecer no consiste en regalar los oídos de los ya convencidos, el camino es captar apoyos entre quienes «aún no confían en nosotros».

El debate entre transversalidad o la dialéctica entre izquierda y derecha está en las raíces de Podemos y afloró de nuevo en la campaña electoral de Galicia. Iglesias protagonizó un acto de su partido en el que afirmó que «el día que dejemos de dar miedo a los que se enriquecen a costa de la gente, ese día seremos uno más y no tendremos ningún sentido como fuerza política». Un discurso de izquierda radical alejado de la moderación y transversalidad que reclama el secretario político de Podemos.

Errejón no comparte esa tesis de su secretario general. «A los poderosos -señaló en la red social- ya les damos miedo, ese no es el reto. Lo es seducir a la parte de nuestro pueblo que sufre pero aún no confía en nosotros». Transversalidad en estado puro porque el número dos de Podemos es de los que creen que el enfado con el sistema y la respuesta a la crisis no es patrimonio de nadie, es de la gente que tanto vota a la izquierda como a la derecha. El problema para su partido, según Errejón, es que solo consigue el respaldo del sector progresista y no logra la confianza de los conservadores.

Iglesias no se calló y a través de la misma red social respondió a su compañero. «Sí, compañero Íñigo Errejón, pero en junio dejamos de seducir a un millón de personas. Hablando claro y siendo diferentes seducimos mucho más». El líder de Podemos atribuye al discurso moderado en la campaña electoral coordinada por Errejón el bajón sufrido por su partido el 26 de junio. En esos comicios, en efecto, perdieron un millón de sufragios y pese a ir en coalición con Izquierda Unida lograron los mismos 71 escaños que el 20 de diciembre sin coalición. Un resultado que fue un trauma para Iglesias y su equipo que daban por hecho el 'sorpasso' al PSOE para ser la fuerza hegemónica de la izquierda.

Núcleo irradiador

Ante el cariz del debate el secretario de Organización, Pablo Echenique, terció en la polémica para pedir calma: «Compas Pablo Iglesias e Íñigo Errejón no sé qué botón el núcleo irradiador habéis tocado, pero me he levantado de la siesta y 'tono' es TT (trending topic)», acompañado de un emoticono o emoji de sudor frío. La alusión al núcleo irradiador obedece a un mensaje anterior de Errejón en Twitter que mencionaba el núcleo irradiador como el sector de los convencidos, y que desató las carcajadas, por lo abstruso del lenguaje, en su propio partido y, según confesó, de él mismo.

Para aquietar las aguas, Iglesias recurrió al tono conciliador y se mostró orgulloso de la transparencia del debate porque «mientras otros se mandan recados subliminales, en Podemos estamos orgullosos de debatir con las puertas abiertas. Ser diferentes es eso». Errejón redondeó: «Sin duda. Llegamos lejos pensando con categorías propias. Debemos seguir haciéndolo para recuperar nuestro país. Seguimos».

Pero tras las buenas palabras y las palmadas en la espalda, el cruce de opiniones ratificó que existe un conflicto larvado entre las dos principales figuras de Podemos sobre cómo crecer en las urnas que amenaza el futuro del partido. Unas diferencias que, además, tienen reflejo en el terreno orgánico con la disputa entre 'pablistas' y 'errejonistas' por el control de los órganos de dirección del partido en los territorios.