Diario Sur

Puigdemont duda sobre cómo culminar el proceso soberanista

La primera reunión del Gobierno catalán tras la Diada concluyó con dos mensajes contradictorios: el compromiso de Carles Puigdemont por culminar el proceso de independencia en un año es inquebrantable, «vamos en serio», el problema es que aún no sabe qué fórmula empleará para consumar la desconexión.

La hoja de ruta pactada entre Junts pel Sí y la CUP plantea que en los próximos meses el Parlamento debe elaborar las tres leyes de la ruptura (hacienda propia, seguridad social y transitoriedad jurídica) para que sean aprobadas entre junio y julio. A partir de ahí, según los planes del Gobierno autonómico, al proceso solo le faltará pasar la última «pantalla democrática», la de la validación de la desconexión en las urnas: ya sea a través de un referéndum o en unas elecciones, en este caso llamadas constituyentes.

Este lunes, Puigdemont dio a entender que no contemplaba el referéndum unilateral de independencia, pero en cambio ayer el ya famoso RUI volvió a no estar descartado. «Nadie debe tener dudas de la voluntad inequívoca del Gobierno de culminar la hoja de ruta», afirmó la consejera de la Presidencia, Neus Munté, tratando de calmar a sus socios de la CUP, que se han inquietado y que aún tienen que apoyarle en la cuestión de confianza del 28 de septiembre.

Quema de banderas

La Fiscalía de la Audiencia Nacional abrió ayer la investigación por la quema de fotos del Rey y banderas de España en la manifestación independentista liderada por la CUP en Barcelona con motivo de la Diada, tras recibir el atestado de los Mossos d'Esquadra. La CUP defendió ayer mismo la quema de banderas de España e imágenes del Rey al ser una «práctica histórica» de la formación y estar dentro de «estándares internacionales de libertad de expresión», y avisó: «Seguiremos luchando y quemando por la libertad de Cataluña».