Diario Sur

Cuatro muertos y 48 heridos al descarrilar un viejo tren en Galicia

Bomberos y guardias civiles observan el estado en el que quedó la cabeza tractora del tren accidentado en O Oporriño. :: AFP/MIGUEL RIOPA
Bomberos y guardias civiles observan el estado en el que quedó la cabeza tractora del tren accidentado en O Oporriño. :: AFP/MIGUEL RIOPA
  • El convoy portugués, que cubría la línea Vigo-Oporto, se salió de la vía en una recta en la que se realizaban obras de mantenimiento

Galicia se tiñó ayer de nuevo de luto por un accidente ferroviario tres años después del siniestro de Angrois. Pero esta vez no fue un moderno tren en una peligrosa curva, sino un convoy a punto de jubilación con más de 30 años de servicio que se salió en una recta sin aparente complicación y por motivos, por el momento, igualmente incomprensibles. Cuatro personas, entre ellas el conductor y el interventor, murieron y otras 48 resultaron heridas, varias de ellas de gravedad, cuando el 'tren Celta', el ferrocarril que desde 2011 une con cuatro viajes diarios las ciudades de Vigo y Oporto, descarriló poco antes de entrar en la estación de O Porriño, en un tramo en el que se estaban realizando obras de mantenimiento.

El siniestro se produjo segundos después de las 9:23 horas de la mañana, apenas 21 minutos después de que el convoy, operado por la compañía Comboios de Portugal, partiera de la estación de Guixar, en la capital viguesa. Hasta ese momento, según los viajeros, todo había transcurrido con normalidad. El tren, con 65 personas a bordo (63 viajeros y el conductor y el interventor), encaró entonces la larga recta que da entrada a la estación de Aporriño, en la que el convoy no tenía prevista parada. En la zona se estaban haciendo trabajos de mantenimiento habituales, por lo que el 'Celta' pasó a una vía auxiliar, en la que la velocidad tiene que ser menor que la habitual.

¿Velocidad?

De acuerdo con el testimonio de los supervivientes, la velocidad del convoy, poco antes del impacto, no era excesiva, aunque queda por determinar si el conductor redujo lo suficiente para esa vía auxiliar. Sea como fuere, instantes después de pasar por debajo del puente sobre la N-120, en la zona de As Angustias, el tren comenzó a tener problemas, dio una suerte de «salto», varios bandazos y, acto seguido, un fortísimo frenazo. Para entonces, los vaivenes habían sacado de los raíles a la cabeza tractora, que se arrastró por decenas de metros hasta colisionar contra una torre de luz eléctrica. Dos de los tres vagones del tren también se salieron de las vías, aunque sin llegar a volcar.

Cuando finalmente el tren se paró, a solo 200 metros de la estación de O Porriño, el espectáculo, a decir de los testigos era «atroz"» La cabeza tractora, donde viajaban supuestamente las mayoría de los fallecidos y las víctimas más graves, había quedado convertida en un amasijo de hierros, que ya hacía vaticinar lo peor.

Doce minutos después, las primeras asistencias que llegaron al lugar del siniestro confirmaron la gravedad. El impacto de la parte delantera del convoy había provocado la muerte instantánea de tres personas: el maquinista, el portugués José Arnaldo Moreira, de 45 años; el interventor, Miguel Veiga, de Vigo y de 56 años; y de un ciudadano norteamericano. Una cuarta persona, el joven vigués Joaquín Rodríguez de 23 años falleció nada más llegar al hospital Álvaro Cunqueiro. Se da la circunstancia de que este último fallecido era un maquinista en prácticas que viajaba como pasajero.

En cuestión de minutos, bomberos y Protección Civil convirtieron la estación de O Porriño y su cafetería en un verdadero hospital de campaña con tres UVI móviles, once ambulancias y dos helicópteros. Allí fueron atendidos los 49 heridos antes de ser trasladados a los cercanos hospitales de Álvaro Cunqueiro, Povisa y Fátima. A última hora de la tarde, solo doce de ellos seguían ingresados. Otra docena larga de viajeros resultaron ilesos y prosiguieron viaje, esta vez en autobús, hasta la localidad lusa de Valença do Miño. Entre los heridos hay personas de ocho nacionalidades. Además de españoles y portugueses viajaba en el 'Celta' seis norteamericanos, dos brasileños, dos uruguayos, dos argentinos, un británico, un alemán y un chileno.

El tren descarrilado ayer pertenece a la serie 592, construido entre 1981 y 1984 y que tiene una velocidad máxima de 120 kilómetros a la hora. El convoy era propiedad de Renfe que lo alquilaba para este servicio a Comboios de Portugal. Aunque estos modelos antiguos han sido sometidos a mejoras, su sistema de seguridad es de los más anticuados de entre los que todavía siguen activos. Se trata del 'Asfa básico', que no frena el ferrocarril en caso de que el maquinista no reduzca la velocidad a las exigencias del punto de la vía. Aun así, el ministro de Fomento en funciones, Rafael Catalá, explicó que el convoy accidentado había sido sometido a un revisión profunda en mayo y otra más superficial el pasado jueves en Oporto. El servicio entre Vigo y Oporto se comparte entre maquinistas e interventores españoles y portugueses de Renfe y de Comboios.

Los principales partidos políticos gallegos suspendieron ayer sus actos de campaña. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, visitó a los heridos ayer por la tarde.