Diario Sur

La antigua Convergència recela de ERC y teme un tripartito de izquierdas

Carles Puigdemont habla con Oriol Junqueras el jueves durante un acto oficial. :: EFE/QUIQUE GARCÍA
Carles Puigdemont habla con Oriol Junqueras el jueves durante un acto oficial. :: EFE/QUIQUE GARCÍA
  • La ANC cree que el independentismo «volverá a hacer historia» en la Diada, a pesar de que la cifra de inscritos ha caído

En vísperas de la jornada reivindicativa del 11-S, el independentismo volvió a conjurarse para que la manifestación del domingo sea «histórica». Sin embargo, uno de los primeros actos de celebración de la Diada dejó ayer una imagen de cierta desunión en el secesionismo. Así, la ausencia de destacados dirigentes del PDC (antigua Convergència) fue la nota más destacada de una concentración que tuvo lugar en Sant Boi (Barcelona) para conmemorar el 40º aniversario de la primera Diada tras la dictadura de Franco. Al acto sí asistieron Oriol Junqueras (ERC), Albano Dante Fachín (En Comú Podem) y Anna Gabriel (CUP).

La antigua Convergència criticó que no se la hubiera invitado (la organización corría a cargo de las delegaciones locales de los partidos de izquierdas) y lanzó un aviso para navegantes, sobre todo a Esquerra, a la que desde la formación nacionalista ven con la «tentación» de querer formar un posible «tripartito» después de las próximas elecciones, según ha declarado esta semana la coordinadora del PDC, Marta Pascal.

Porque pase lo que pase con el proceso soberanista, lo que es casi seguro, porque así se comprometió Carles Puigdemont, es que el verano que viene habrá elecciones al Parlamento catalán, 18 meses después de la investidura.

Ensayo

Y la conmemoración sin los convergentes de la Diada de 1976 entre las tres fuerzas soberanistas de izquierdas se ha interpretado ya como el primer ensayo de futuras alianzas. Puigdemont (o el que sea candidato por el PDC) volverá a ofrecer a Esquerra un pacto para reeditar Junts pel Sí, pero los republicanos, que ya lo rechazaron en dos ocasiones para las elecciones generales, no parece que estén por la labor, no al menos para ir como secundarios.

Esquerra y En Comú Podem ya hace tiempo que flirtean -lo hacen en el Ayuntamiento de Barcelona- y la presencia de Ada Colau y Xavier Domènech en la manifestación del domingo no hace si no acrecentar los temores que tienen en la dirección convergente de que algo se está gestando a su izquierda.

Descabalgada Convergència de la lucha por el liderato electoral en Cataluña, los próximos comicios autonómicos catalanes se presentan como un mano a mano entre la formación que creará Ada Colau en los próximos meses y la Esquerra de Oriol Junqueras y del resultado de esa batalla, si no es cruenta, pueden esperarse acuerdos.

Que la exclusión del PDC del evento de Sant Boi ha molestado en ciertos ámbitos del mundo independentista, no solo en los convergentes, lo corroboran las palabras del hijo de Jordi Carbonell, expresidente de ERC fallecido recientemente y que fue homenajeado en el acto. «Quiero hacer pública mi indignación por utilizar la figura de mi padre para hacer actos contrarios a su forma de pensar. Siempre decía que sin CDC no se conseguirá la independencia», señaló en un artículo publicado en 'El Punt Avui'. El lema de la concentración fue «que la prudencia no nos haga traidores», frase de Jordi Carbonell, que el independentismo ha recuperado en las últimas semanas.

Al margen de las discrepancias en Sant Boi, en las horas previas a la Diada, desde el independentismo echaron el resto para hacer las últimas llamadas a la movilización de cara a la protesta del domingo. «La Diada de este año será el empuje para el tramo final del camino hacia la independencia», expresó Carles Puigdemont.

Guardiola

Incluso el entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, que cerró la lista de Junts pel Sí en las pasadas elecciones y que colabora con asiduidad con la ANC, aprovechó la rueda de prensa previa al derbi de Manchester para pedir que «todo el mundo siga la Diada» y para proclamar que lo que en Cataluña quieren es un referéndum como en Escocia.

Los organizadores de la manifestación, que este año se produce descentralizada en cinco puntos (Barcelona, Lérida, Tarragona, Salt y Berga) y que tiene como lema que Cataluña está «a punto» para convertirse en una república independiente, se mostraron convencidos de que la participación será masiva y que por quinto año consecutivo será «histórica». Según las entidades organizadoras (ANC y Ómnium Cultural), hasta la fecha se han inscrito unas 342.000 personas, entre 100.000 y 150.000 menos que los años anteriores. La cifra es orientativa sobre lo que puede ocurrir el domingo, donde el secesionismo tratará de volver a exhibir músculo. El año pasado, la asistencia se estimó entre los 500.000, los 1,4 millones y los dos millones, según las cifras de la Delegación del Gobierno, la Guardia Urbana y los organizadores, respectivamente.