Diario Sur

La oposición fuerza a Pastor a convocar un pleno urgente sobre el 'caso Soria'

  • El PP maniobra para facilitar que el ministro Luis de Guindos comparezca solo en comisión y no bajo los focos del hemiciclo

madrid. El Congreso vivió ayer el ensayo general de una legislatura en la que ningún partido tiene la mayoría. El reparto de poder ha cambiado hasta el punto de que el PP sufrió su primera derrota parlamentaria. La oposición, encabezada por PSOE, Podemos y Ciudadanos, sumó sus votos en la Junta de Portavoces para forzar la convocatoria de un pleno del Congreso en el que el ministro de Economía, Luis de Guindos, dé explicaciones sobre la promoción de José Manuel Soria como candidato al Banco Mundial y su posterior renuncia. La victoria, sin embargo, podría quedar en el plano de la mera retórica política.

Mientras el Gobierno esté en funciones, las exigencias de los grupos parlamentarios parecen condenadas al fracaso. Hace meses que el Ejecutivo sostiene que su situación de provisionalidad no sólo merma sus capacidades, sino que impide a las Cortes ejercer el papel de control. Ni el presidente ni sus ministros aceptarán someterse al pleno del Congreso, salvo que se trate de un caso excepcional como el de articular una respuesta común que defender en las cumbres del Consejo Europeo. Y, por ahora, la falta de una resolución del Tribunal Constitucional sobre cómo proceder en esta situación inédita favorece las pretensiones de la Moncloa.

Si algo quedó claro ayer es que en el Gabinete de Mariano Rajoy no están por la labor de que su ministro de Economía se exponga al hemiciclo. Esta postura obtuvo el sostén argumental del Grupo Parlamentario Popular.

Pleno para el jueves

Al filo de la una de la tarde, la Junta de Portavoces decidió que De Guindos acudiera a un pleno urgente. El mandato a la Mesa de la Cámara era claro. PSOE y Podemos pretendían que esa sesión fuera convocada la próxima semana, en blanco en el calendario provisional. Pero conocido el resultado de la votación, Ana Pastor optó por dilatar los tiempos.

En la reunión del órgano de gobierno del Congreso, y según los asistentes al encuentro, la presidenta argumentó que no podía cambiar la planificación original e introducir un pleno más. Inmediatamente, el portavoz parlamentario de los socialistas calificó de «cacicada» la maniobra.

Pasadas las ocho de la noche desde el entorno de Pastor se aportaba una nueva versión de lo ocurrido. La secretaria primera de la Mesa, Alicia Sánchez-Camacho, explicó que la presidenta consultará primero al Gobierno la «disponibilidad» del ministro de Economía para acudir al Congreso, reunirá después a la Junta de Portavoces, y convocará la sesión para la semana que viene. «Con toda probabilidad, se fijará (elpleno) el jueves», aseguraron fuentes populares.

Desde el Ejecutivo se sostiene, sin embargo, que si todo sale según lo previsto, De Guindos no llegará a pisar el hemiciclo como, a su juicio, pretende la oposición para «desgastar» a Mariano Rajoy. El PP aportó, de hecho, al Gobierno una vía alternativa para eludir las exigencias de los grupos. Rafael Hernando registró una solicitud para que el titular de Economía aclare los detalles de la designación de Soria, pero, eso sí, en la misma comisión a la que iba a asistir para hablar del «procedimiento de déficit excesivo». Esa cita, de aceptarlo los partidos, podría producirse o el martes o el miércoles.

De esta forma, el Ejecutivo contaría con el argumento perfecto para excusarse del hemiciclo habiendo comparecido ya De Guindos en la comisión de Economía. A Rajoy siempre le quedaría así el consuelo de haber salvado a su colaborador de ser el séptimo ministro de la historia reciente en tener que someterse a un pleno monográfico. Pero la oposición, y casi hasta los barones del PP, podrán apuntarse el tanto de haber obligado al Gobierno a explicar por qué decidió facilitar una salida laboral al dimitido Soria.