Diario Sur

Felipe VI emplaza a los partidos a «dialogar» y a resolver el bloque político

El Rey saluda a la presidenta del Congreso, a la que recibió en la Zarzuela. :: g. j. /AFP
El Rey saluda a la presidenta del Congreso, a la que recibió en la Zarzuela. :: g. j. /AFP

madrid. Felipe VI aplicó ayer la misma fórmula que el pasado marzo tras la investidura fallida de Pedro Sánchez. Como entonces, frustrados los planes de Mariano Rajoy, el Rey ha decidido posponer «de momento» la ronda de consultas con los líderes políticos y dar a los partidos un margen de tiempo para revisar sus posiciones y desbloquear la formación del Gobierno.

Así se lo comunicó a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, en su audiencia en el palacio de la Zarzuela. Esta vez, sin embargo, el Monarca se ha concedido recordar a los representantes políticos del país su obligación de gestionar la pluralidad surgida de las urnas, dialogar y llegar a acuerdos para solucionar «los problemas de los españoles». Un llamamiento rescatado del discurso de Navidad tras las elecciones generales del 20 de diciembre.

Ninguno de los candidatos propuestos por Felipe VI en los últimos ocho meses ha logrado solventar el trámite de la investidura. La incapacidad de las fuerzas políticas para alcanzar consensos ha llegado a comprometer la figura del Rey, que tiene sus competencias claramente limitadas por la Carta Magna.

El catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad del País Vasco, Eduardo Vírgala, sostiene que del texto legal, en concreto del artículo 56, se desprende que en una Monarquía parlamentaria al jefe del Estado le corresponde un mero «papel simbólico» y no un rol político activo. En eso parecía incidir ayer la Casa del Rey al subrayar en su comunicado que es en las Cortes donde «se deben abordar y decidir los asuntos esenciales de la vida nacional». Es decir, que es el Congreso, y no la Zarzuela, la institución responsable de resolver quién será el próximo presidente del Gobierno.

A día de hoy los expertos consultados por este periódico coinciden también en que la candidatura de Rajoy a la Presidencia decayó la noche del viernes con el portazo de la Cámara baja a su proyecto, y que, por lo tanto, no hay aspirante formal a la Moncloa. Todo está en manos de los partidos y de su habilidad para encontrar en estos dos meses una solución que impida las terceras elecciones generales.

Lo que parece claro es que si a partir de ahora ninguno de los líderes nacionales presenta al Monarca garantías de éxito, Felipe VI no tendría por qué volver a pronunciarse.