Diario Sur

Rajoy saludó ayer en China a Barack Obama en el marco de la reunión del G-20. :: j. c. hidalgo /  efe
Rajoy saludó ayer en China a Barack Obama en el marco de la reunión del G-20. :: j. c. hidalgo / efe

Rajoy ve injusto condenar a Soria al ostracismo sólo por aparecer en los 'papeles de Panamá'

  • El presidente, sin plan B, insiste en que no cejará en el intento de ser investido y desdeña por poco factible la alternativa de Sánchez

Con la convicción de que las polémicas únicamente sirven para llenar las hemerotecas, Mariano Rajoy y su ministro de Economía procedieron ayer a pasar página del nuevo capítulo sobre José Manuel Soria. El presidente del Gobierno no sólo defendió que el extitular de Industria ocupe un alto cargo en el Banco Mundial en representación de España, sino que instó a reflexionar sobre la injusticia de condenar al ostracismo a quien abandonó la política tras aparecer en los 'papeles de Panamá' por su participación en empresas radicadas en paraísos fiscales. «¿Qué se va a hacer? ¿Se le echa de España?», reprochó el líder del PP molesto por lo que, a su entender, son intentos de causar revuelo.

La elección de Soria para el puesto de director ejecutivo en el organismo internacional se dirimió, recuerdan en la Moncloa, en la Comisión de Evaluación que depende del departamento de Economía. Pero, según Luis de Guindos, ni él como responsable de este Ministerio ni en última instancia el presidente del Gobierno tienen voz y voto en este asunto. «No es un nombramiento político», subrayó desde la ciudad china de Hangzhou, donde se celebra la cumbre del G-20 en la que participa también Rajoy.

Ambos se esforzaron por aclarar que, aunque Soria renunció al Ministerio de Industria y a seguir al frente del PP canario, no perdió su condición de funcionario público, lo que le da «derecho» a optar a puestos como el del Banco Mundial. Los detalles, en cualquier caso, los concretará De Guindos en el Congreso en una comparecencia, aún sin fecha, que estaba prevista para exponer el proyecto que presentará en Bruselas en sustitución de los Presupuestos de 2017.

Tanto el PSOE como Unidos Podemos registraron el sábado en la Cámara baja su reclamación de explicaciones. Una solicitud a la que ahora se sumará Ciudadanos. El malestar en la formación liberal no preocupa, sin embargo, en exceso en las filas del PP. Los populares, que no conceden a la controversia más de 24 horas, entienden que el pacto suscrito con Albert Rivera para la investidura fallida de Rajoy puede preservarse al margen de los contratiempos. Y el propio Miguel Gutiérrez confirmó su impresión.

A tenor de sus palabras, el nombramiento de Soria no parece que vaya a condicionar la posición que adoptará Rivera en caso de que el candidato del PP reúna los apoyos suficientes para sacar adelante su investidura. «No es que hayamos perdido la confianza (en Rajoy), es que ya lo dijimos desde hace tiempo, nosotros no nos fiamos», respondió el secretario general de Ciudadanos en el Congreso. Pero sus suspicacias no impidieron al partido liberal negociar con el PP y votar 'sí' a su propuesta la semana pasada. Y eso, y no otra cosa, es lo único que importa a los populares, que se han propuesto retener el respaldo de Rivera para evitar una hipotética alianza con el PSOE.

La inflexión del 25-S

De camino a China, Rajoy, según informa Efe, confirmó que el pasado viernes tuvo la oportunidad de mantener una conversación «cordial» con el presidente de Ciudadanos y que se emplazaron para volver a ponerse en contacto próximamente. El objetivo del líder del PP pasaría por mantener vivo el acuerdo al menos hasta las elecciones vascas y gallegas del 25 de septiembre. En estas dos semanas de margen, Pedro Sánchez habrá intentado ya acercarse tanto a Rivera como a Pablo Iglesias, y será entonces el momento para que Rajoy toque en serio la puerta de los socialistas. Porque el jefe del Ejecutivo no ve que la alternativa de «las fuerzas del cambio» pueda prosperar.

El líder de los populares reveló ayer que en su último encuentro con el secretario general del PSOE quedaron en hablar después de los dos comicios autonómicos, aunque según su interpretación Sánchez no trataba de lanzar un mensaje de esperanza al PP. «Fue como decir que llueve o que hace calor», resume Rajoy, que admite no tener plan B y que todas sus opciones pasan por los socialistas. Ni tan siquiera tiene fe en poder activar la vía del PNV.

En su hoja de ruta sólo cabe esperar a que un movimiento interno en el PSOE, que asegura que no alentará, empuje a Sánchez a iniciar un diálogo con el PP. Lo que tiene claro es que ni cejará en el empeño de intentar formar Gobierno ni cederá el turno al líder de los socialistas. Aún no se siente en disposición de aclarar si podrá enfrentarse a otra investidura. Entre otras cosas, porque el Rey todavía no ha designado un nuevo candidato y fuentes populares sospechan que podría no hacerlo si nadie ofrece garantías de éxito. Pero Rajoy se siente «estupendo» y está dispuesto a defender su «derecho a gobernar hasta el último momento» y a volver incluso a ser el candidato del PP en caso de terceras elecciones. Nadie, defiende, le ha pedido su cabeza cara a cara.