Van Gaal, durante un partido.
Van Gaal, durante un partido. / Adrian Dennis (AFP)

FÚTBOL | MUNDIAL

La despedida cruel de Van Gaal

  • Fracasó en su primera etapa al no clasificar a Holanda para el Mundial de 2002 y ahora recibe el castigo de tener que disputar una final de consolación que desprecia

  • Hiddink acometerá la difícil tarea de renovar otra notable generación, liderada por Robben, Van Persie y Sneijder, que también murió en la orilla

Quien no se consuela es porque no quiere. Consumada su eliminación por penaltis, los holandeses se declararon orgullosos del torneo realizado, de su competitividad y de haber alcanzado las semifinales. Sin embargo, recibirán el castigo de tener que disputar la final de los perdedores, el sábado en Brasilia, contra un anfitrión todavía en estado de 'shock' por la humillación ante Alemania.

"Hemos hecho un torneo fantástico. Nadie esperaba que pasáramos de la primera fase. Después nos enfrentamos a una selección mexicana que era difícil de ganar, y después a Costa Rica, que era muy sólida. Y por fin a Argentina, que forma parte de los equipos de primer nivel, con jugadores fantásticos. Y no perdimos la semifinal, no caímos en ningún partido del torneo. Simplemente fuimos menos buenos en los penaltis", declaró el seleccionador holandés, Louis Van Gaal, desafiante con sus críticos.

El próximo entrenador del Manchester United, donde se llevará a Frans Hoek, el preparador de porteros que se ha hecho famoso en este Mundial con el cambio de Krul antes de los penaltis frente a Costa Rica, se quejó de la FIFA por no eliminar el choque que nadie desea jugar, un despedida cruel en su segunda etapa al frente de la 'Oranje'.

"Tenemos un día menos de descanso que Brasil. Eso no es fair-play. El partido por la tercera plaza no tiene nada que ver con el deporte. Yo ya lo había dicho hace 15 años, porque puedes haber hecho un torneo fantástico e irte con dos derrotas y malas sensaciones", insistió Van Gaal.

El polémico técnico también está quejoso porque dos de sus jugadores, de los que no reveló el nombre, se negaron a lanzar el primer pentalti y tuvo que hacerlo el central Vlaar. "Lo hicimos fantástico frente a Costa Rica y deberíamos haber ganado en confianza. Pero no pudo ser", apuntó, resignado, el singular técnico que hubiera vuelto a cambiar de portero si le llegan a quedar cambios.

Van Gaal se quedó a las puertas de la gran final pero no pudo abrirlas y tendrá que cerrarlas por la parte trasera. Su país, de nuevo, se quedará sin título. Lo perdió en el último partido de Alemania'74, Argentina'78 y de Sudáfrica 2010. Cuatro años después de la última intentona, ni siquiera llegó a la final.

Es su segundo golpe al frente de su selección. Cuando llegó al cargo en 2000 después de firmar un contrato hasta 2006, dijo adiós tras un fracaso estrepitoso al no clasificar a Holanda para el Mundial de Corea y Japón. Es el único gran torneo para el que no ha conseguido billete la "naranja mecánica" desde su ausencia en México'86. Aquello fue el mayor ridículo en la carrera de Van Gaal.

Cruyff y el entorno

Johan Cruyff, el mítico jugador holandés de los setenta y con tanta o más ascendencia en su país que en el Barça, criticó duramente el fútbol "discreto" de la selección holandesa. Llegó a decir que quería que ganara Alemania el Mundial por el fútbol ofensivo que propone, en oposición al sistema conservador de Van Gaal con tres centrales.

A Guus Hiddink, el sucesor de Van Gaal, le corresponde la difícil tarea de renovar una generación de jugadores liderada por sus estrellas Arjen Robben, Wesley Sneijder y Robin Van Persie, los tres con 30 años en este momento, que tienen difícil estar en el próximo Mundial de Rusia 2018, y si llegan a jugar no lo harán en las mismas condiciones físicas que en Sudáfrica y Brasil.

Si Van Marwiijk casi logra el título hace cuatro años pero fue muy criticado por un sistema cicatero y la extremada dureza de jugadores como De Jong y Van Bommel, Van Gaal tampoco se decantó por el fútbol de ataque que caracterizaba a la selección holandesa de los setenta. Su táctica era más esperar a los contrarios y buscar los contragolpes para aprovechar la velocidad de Robben.

El extremo del Bayern llevaba un Mundial espléndido, pero fracasó en el momento clave. Cambió continuamente de banda para tratar de ganar espacios, pero siempre chocó con Marcos Rojo o con Pablo Zabaleta, y cuando lograba superar a los laterales, llegaban Demichelis o Mascherano al corte para salvar cualquier ocasión de peligro.

La impotencia de Robben

Robben se vio impotente porque apenas tocó el balón en los primeros 45 minutos. Autor de tres goles y una asistencia desde el inicio del torneo, Robben apenas tuvo influencia ante Argentina. Sin embargo, poco antes de llegar a la prórroga, pudo dar a su equipo el pase a la gran final del domingo en el Maracaná. Pero apareció el inconmensurable Mascherano cuando se quedaba solo ante Romero. En la prórroga, sus compañeros le buscaron continuamente, pero era imposible que Robben pudiese por si sólo romper la barrera defensiva albiceleste.

Pese a la decepción, se declaró orgulloso: "Hemos hecho un torneo increíble. No hay que reprochar nada a nadie. Hemos hecho un gran trabajo y perdemos de una forma que me pone enfermo y me fastidia mucho". Como Van Gaal, el gran lamento de Robben es tener que desplazarse a Brasilia para jugar otro partido. "Francamente, sólo me interesaba el título", ironizó. Wesley Sneijder, que tampoco pudo mostrar el gran nivel exhibido ante Costa Rica, cree que Holanda mereció más porque fue la única selección que intentó ganar. "Ellos se apuntaron a los penaltis, nosotros no", reveló ante una nube de periodistas.

Ron Vlaar erró el lanzamiento que abrió el camino de la victoria albiceleste, pero alzó la cabeza y miró al frente. "Así es el deporte. Me atreví a tirar, fallé, es un golpe duro pero soy un nombre y no me voy a poner a lloriquear". Holanda desnudó a España en el primer partido pero fue de más a menos y vuelve a morir cerca de la orilla. Es la quinta vez que termina entre las cuatro mejores.