Metro de Malaga

Cuatro generaciones juntas para una gran gesta familiar

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La familia de Beatriz López logró reunirse casi al completo para hacer su primer viaje en metro / Foto: Á. Cabrera |Vídeo: P. Quero y J. Almellones

  • Una nonagenaria malagueña consigue hacer realidad su sueño de subir al metro en compañía de hijos, nietos y biznietos

Con el apoyo moral que supone ir con cuatro generaciones familiares, Beatriz López hizo realidad ayer uno de sus sueños: subir en metro. Ni sus 93 años ni los vagones colmados impidieron a esta anciana malagueña cumplir una de sus ilusiones.

Acompañada por 17 familiares, entre los que había 4 hijos, 4 nietos y 5 biznietos, esta nonagenaria entró en el suburbano a las 19.00 horas en la parada de Paraninfo, si bien no lo consiguió hasta el tercer intento porque los vagones estaban a esa hora bastante saturados.

El objetivo familiar era ir juntos hasta la estación del Perchel, merendar tranquilamente en algunos de los establecimientos aledaños y regresar al punto de partida en el mismo medio de transporte. «Lo que más ilusión me hace ahora mismo es verlos a todos reunidos aquí», comentaba emocionada.

Todo fue una sorpresa orquestada por algunos de sus descendientes. «Queríamos que se quitara la espina clavada de no haber subido aún en el AVE», explicaba una de sus nietas, Beatriz de la Cruz. No fue fácil reunirlos a casi todos, pero ayer tarde consiguieron que esta anciana se montara en el suburbano y celebrara de una forma especial su onomástica, aunque fuera con un día de retraso.

Hizo todo el trayecto hasta el Perchel con una sonrisa exultante, casi eufórica, pero con los ojos rojos de la alegría. «Nunca olvidaré lo que ha hecho hoy mi familia por mí», aseguraba ayer ufana. Beatriz era ajena al sofocante ambiente del vagón, a las miradas sonrientes de las tres generaciones que le suceden y a la curiosidad de muchos pasajeros. Algunos de ellos comentaban que sería la persona más veterana que había pisado en el día el metro. Y muy probablemente no les faltara razón.

En los primeros tramos de recorrido, en abierto, esta nonagenaria podía encontrar algún parecido con el tranvía que recorría la ciudad hasta la década de los años 60 o con el tren en el que se subía muy a menudo para ir desde Bobadilla -donde vivió durante mucho tiempo- a Málaga. Pero, evidentemente las diferencias saltaban a la vista para esta anciana malagueña: «Esto es mucho más limpio y más cómodo, por supuesto».

A pesar de que tener utilizar últimamente un andador, Beatriz, que cumplirá 94 años en diciembre, pertenece a la tercera edad sólo para las estadísticas. Sus hijos y nietos coinciden en señalar que es de «espíritu joven». Tanto es así que se sacó el carné de conducir con 63 años. Hasta hace poco tiempo se apuntaba a cursos de informática e Internet porque se considera una anciana «moderna». De hecho, se desenvuelve relativamente bien con su teléfono móvil.

«Mi madre tenía que haber nacido hoy para disfrutar de todas las tecnologías», aseguraba su hija Ana, una de las artífices junto a su sobrina Beatriz de esta gesta familiar.