TRES GRACIAS... POSMODERNAS

JOSÉ MANUEL SANJUÁN

ESTUVO colocado en las marquesinas de las paradas de autobuses urbanos, donde llamó mi atención. Se trataba del cartel anunciador de las nuevas colecciones de baño 2017 que presentaba una conocida empresa española de grandes almacenes; campaña publicitaria que se repite anualmente con generoso despliegue de medios técnicos y amplia difusión en prensa, radio y televisión. En esta ocasión protagonizaban el anuncio tres cotizadas modelos: Nieves Álvarez, Judit Mascó y Ariadne Artiles. Las tres aparecían de pie, sobre una elegante y pulida terraza de dos colores, con el mar y el cielo al fondo. Como es natural, vestían trajes de baño: las dos primeras, bañadores, blanco y negro a rayas y negro completo, respectivamente; y la tercera, bikini blanco. Sin más decoración o atrezo en la escena, completaban su atuendo con joyería diversa y sandalias con tacón, también blancas o negras.

Si nos fijamos con atención en la fotografía (bellísima, por cierto), son muchos y muy evidentes los estímulos visuales que la componen; encaminados, por supuesto, a la venta de dicho producto, fin último de toda publicidad. Pero no solo la escultural presencia de las tres modelos atrae nuestra mirada; otros elementos compositivos colaboran en el impacto de la imagen: la poderosa franja azul del suelo, que asienta las figuras en el espacio y establece sensación de profundidad; la dirección de las miradas y la pose, que sugieren una historia de rivalidad profesional o comercial (hacia la más joven); o la presentación de las prendas, hábil estrategia entre diseño y alternancia cromática.

Sin embargo, quiero resaltar dos aspectos que me parecen fundamentales y que expanden el mensaje publicitario hasta episodios, no tan olvidados, de la historia del Arte. En primer lugar, los rostros de las muchachas, sorprendentemente parecidos (a pesar de las diferencias faciales), unificados con un rictus severo y felino, que proporciona una belleza turbia, contaminada, venero de perdición masculina. Un arquetipo que, junto a los cabellos largos y los ojos claros, nos recuerda a aquella 'mujer fatal' que tanto revuelo literario y pictórico causó a finales del siglo XIX en Europa. Por otra parte, la presencia de las tres mujeres juntas supone una clara alusión al mito griego de las Cárites, cuyas equivalentes romanas eran las tres Gracias (Aglae, Eufrosina y Talía). Hijas de Zeus, simbolizaban, entre otras virtudes, la amistad, la belleza o el amor; virtudes que en esta fotografía se integran en cuerpos estilizados y actitudes desafiantes. Muy propio de esta época posmoderna.

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