TRADICIONES, ESPÍRITUS Y PATRIMONIO

TRADICIONES, ESPÍRITUS Y PATRIMONIO

JOSÉ MANUEL BERMUDO

UN año más hemos asistido a un primero de noviembre en el que se han encontrado, aunque sea de lejos, varias maneras de vivir una fecha cargada de tradiciones. Por un lado persiste la costumbre religiosa de recordar a los fallecidos acudiendo a los cementerios a llevar flores y, en algunos casos, a permanecer varias horas junto a las tumbas de los seres queridos, quizás intentando buscar el consuelo de quien se fue, o quizás el propio. Hay quien pese a su edad y a sus achaques no falta nunca a la cita, caminando despacio hacia el campo santo y después arriesgando su físico subiendose a una pesada escalera. Son muchos los que nunca olvidan a los suyos.

Por otra parte se incrementa cada año la costumbre importada en su versión moderna de Halloween, con sus mascaradas y la diversión en torno al miedo y la muerte, además de la parte comercial que suele mover un buen montante económico y a dos pasos de la Navidad, que incrementará aún más el gasto. Y ya no es un juego de niños solamente, porque los últimos datos dicen que uno de cada cinco españoles se disfraza y participa en los actos «terroríficos» de estos días.

También coincide con que en algunos sitios, como Marbella, se celebra la fiesta del Tostón, con la castaña de protagonista, y también el anís, por lo menos hace años era así, porque hoy abunda todo tipo de bebidas. En la casi totalidad de estas celebraciones hay un origen que puede ser religioso o supersticioso, en algunos casos procedente de ancestrales celebraciones de marcado acento espiritual y que ha ido evolucionando con el tiempo de forma algo diferente dependiendo del lugar. También el tostón tiene unos orígenes religiosos con algunos añadidos paganos, como podíamos leer hace unos días en las páginas de este periódico. Incluso los carnavales, que a muchos solamente les suena a chirigota, provienen de las costumbres de nuestros antepasados de ahuyentar a los espíritus. Es lo que también quieren, por ejemplo, quienes participan cada año en las fiestas de San Juan, quemando lo no deseado e intentando alejar a los seres de las sombras.

Lo espiritual, entendido de una u otra forma, subyace en cada una de las celebraciones que se llevan a cabo, aunque con el paso de los años se le ha dado un carácter festivo con connotaciones de propiedad local y, en definitiva, una ocasión para divertirse reivindicando la tradición propia, sintiéndose cada pueblo dueño de una especial forma de actuar y mostrando su orgullo de disponer de una tradición única y diferente a las demás.

Estas costumbres forman parte del patrimonio de cada pueblo, aunque a veces y por variadas circunstancias, llegan a perder fuerza y a estar a punto de desaparecer. Hoy son muchos los colectivos que han surgido con la intención de recuperarlas y de volverlas a convertir en citas obligadas en el calendario. Suelen ser patrimonio como también lo es el tangible que permanece en nuestras tierras, monumentos, edificios y restos arqueológicos que se han ido deteriorando y perdiendo con el paso del tiempo, muchas veces por desidia o achacando cuestiones económicas. En algunos casos no muy lejanos en Marbella se llegaron a derribar restos industriales sin ningún tipo de oposición, anteponiendo lo que se consideraban otras necesidades. Esto es más dificil de recuperar, como los restos arqueológicos existentes hace más de tres décadas y de los que hoy son visibles en el Cortijo de Miraflores una tercera parte de lo que había, porque los demás, o parte de ellos, desaparecieron antes de encontrar un sitio fijo en el que darle la importancia merecida. Más de uno se pregunta hoy donde estará aquel valioso collar neolítico encontrado en el municipio, o algunas de las obras de las bienales de arte. En estos casos no se puede invocar a los espíritus para encontrarlos, porque todo es mucho más terrenal.

Sí es una buena noticia saber que se quiere recuperar (parece que esta vez sí) el viejo convento de la Trinidad, junto al Museo del Grabado, que podría ser una magnífica sede de un museo que recoja todo aquello disperso por otras instalaciones, y no lamentarnos más adelante de que hemos seguido perdiendo lo que define nuestra historia, si es que no surge algún 'espíritu' imprevisto.

Fotos

Vídeos