Semillero de futuros ecologistas

Preparando las macetas con pequeñas lechugas. /Charo Márquez
Preparando las macetas con pequeñas lechugas. / Charo Márquez

Un centenar de alumnos del CEIP Miguel Hernández celebra el Día del Medio Ambiente en la naturaleza. Los alumnos participaron en talleres en Arboretum y Aventura Amazonia en una jornada organizada por SUR e Hidralia para concienciar sobre los valores sostenibles

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Los niños están hiperconectados a sus dispositivos móviles, a la televisión y los videojuegos y totalmente desconectados de la naturaleza. Para volver a conectar con la vida natural, y con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, Diario SUR e Hidralia organizaron ayer, por cuarto año consecutivo, una jornada al aire libre en el parque Arboretum con un centenar de alumnos de 5º de Primaria del CEIP Miguel Hernández.

«¿Dónde están las zanahoria, si todo esto es verde?», preguntaba Elena a uno de los monitores del parque que, con azada en mano, descubrió el tesoro naranja bajo tierra ante la atónita mirada de la niña. Arremolinados, Elena y sus compañeros comenzaron a escarbar y a extraer las pequeñas zanahorias.

Descubrimiento tras descubrimiento, los pequeños comenzaron la jornada con una yincana en la que debían buscar frutas y hortalizas entre los huertos de Arboretum, tras recibir unas pequeñas pistas. «¿Qué le dice una planta a otra planta?», preguntaba Luisa a su compañera para hacerla reír con un chiste acorde con el entorno. «Nos han dejado plantadas», desvelaba la chistosa.

«Los niños tiene la increíble capacidad de interiorizar el mensaje y llevarlo casa»

El grupo de las berenjenas (los alumnos recibían nombres de verduras) preparaba mientras tanto la tierra con su abono, para plantar una lechuga en una macetita que luego se llevarían a casa. A los pequeños les quedó claro que deben cuidar, durante al menos 21 días, a su lechuga, regándola días alternos y procurando que no le falte el sol para poder luego comérselas en familia.

Uno de los talleres más divertidos y pringosos fue el de 'nendo dango', un método de siembra japonesa, desarrollado por Masanobu Fukuoka, padre de la agricultura natural, que mejora la efectividad del sembrado. Los niños debían mezclar semillas de 32 flores silvestres autóctonas con arcilla y materia orgánica. Tras un leve proceso de amasado, más propio de un alfarero, los alumnos convertían la masa en pequeñas bolas a modo de píldoras que se llevarían para tirar en jardines y zonas verdes para hacer siembras. «Al estar las semillas envueltas en barro, evitan a los depredadores, y germina más rápido. Y es muy efectivo para zonas a repoblar», explicaba Alejandro Orioli, fundador de Arboretum.

Aunque algunos pequeños comenzaron exclamando «¡qué asco!» al ver sus manos manchadas de barro, finalmente todos se pringaron con gusto.

Para niños educados en ambientes casi estériles, rodeados de cemento, moquetas y tecnología, Arboretum fue todo un descubrimiento. Para Orioli, el objetivo de estas actividades era que los niños percibieran la naturaleza «no como algo sucio, ni hostil, sino como algo divertido». El fundador se quejaba de la desconexión de la naturaleza experimentada en los últimos 50 años y reclamaba un contacto directo. «Hablar en las escuelas de los árboles a través de una pizarra digital me parece una incoherencia. Para hablar de un árbol hay que estar junto a árbol, tocarlo, subirse, olerlo».

«El objetivo es que perciban la naturaleza no como algo sucio y hostil, sino divertido»

Matilde Mancha, gerente de Hidralia Marbella, empresa que lleva a cabo numerosos proyectos de concienciación ambiental dentro de su responsabilidad social corporativa, destacaba los buenos resultados de estas campañas. «Es increíble la capacidad que tienen los niños de interiorizar el mensaje, de trasladarlo, de llevarlo a casa. Esto es sembrar», señalaba, y no se refería solo a las plantas, sino a la semilla del ecologismo en la conciencia infantil. Reivindicaba que estos programas «tienen que ser una obligación, ya no debería ser una opción para empresas como las nuestras y para organismos e instituciones públicas, porque es el único camino de formar ciudadanos responsables con el planeta».

El concejal de Medioambiente, Manuel Cardeña, coincidía con la gerente de Hidralia en que «es más fácil que los valores mediombientales se impregnen en los niños y que éstos tiren de sus familias para prácticas ecológicas».

La actividad en Arboretum se completó por la tarde con una visita al parque Amazonia Aventura, donde los escolares disfrutaron de la naturaleza, desde otro punto de vista. Casi a vista de pájaro, pues pudieron pasar de árbol a árbol a través de tirolinas, pasarelas y muchos otros juegos.

El hecho de que estas nuevas generaciones estén hiperconectadas a través de las redes sociales tiene un lado positivo, pues la semilla de los valores ambientales crece y tiene un efecto multiplicador. Habrá que esperar que germine, florezca y polinice.

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