LA SEMANA SANTA ES DE TODOS

CALLE ANCHA FRANCISCO MOYANO

CREYENTES, agnósticos y ateos se encuentran en todos los estratos sociales; en la izquierda, la derecha y el centro. &ldquoA Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César&rdquo afirmó Jesús de Nazaret cuando, posiblemente con mala fe, le preguntaron sobre la obligatoriedad de pagar tributos. Estamos viviendo la Semana Santa cuyas raíces y bases sustentadoras pertenecen a Dios pero, al mismo tiempo, desde una perspectiva cultural, festiva y artística importa mucho a &ldquoCésar&rdquo. Como en los tiempos de Jesús ambas concepciones son compatibles. La Semana Santa es tiempo fundamental para los creyentes que en España, según las estadísticas, constituyen la mayoría de la población, pero también es una etapa del año esperada por la población en general: unas veces como sinónimo de vacaciones, otras como indicador de la tendencia ocupacional del turismo para el próximo verano y siempre como fuente de creación de empleo, aunque sea para unos cuantos días pero que puede significar un respiro para muchas economías domésticas. El foco de atracción turística que supone la puesta en escena en el ámbito público de las diferentes hermandades de Pasión, es algo que los equipos de gobierno de los municipios acostumbran a tener muy presentes, independientemente del color político en el que se inscriban. En ese sentido, las subvenciones que los ayuntamientos conceden cada año quedan perfectamente argumentadas y se alinean con otras partidas que se conceden a lo largo del año, como ferias, verbenas o carnavales. Sin duda hay ciudadanos que no comparten esta idea y que, igualmente se quejan de que las calles sean &ldquotomadas&rdquo por tronos, cofrades y bandas de música. El refranero tiene la respuesta: nunca llueve a gusto de todos (sobre todo si lo hace en Semana Santa). Independientemente al derecho de los diferentes colectivos, también el cofrade, a usar la calle para sus expresiones públicas, con los pies en el suelo, no puede olvidarse que los restaurantes acostumbran a llenarse y que las tiendas también suelen aumentar la caja. Congratula poder comprobar como la diversidad y pluralidad que viene siendo desde hace muchas décadas uno de los signos distintivos de Marbella, se pone de manifiesto también en lo relacionado con la Semana Santa. En el pregón Oficial de la Agrupación de Cofradías, en torno a la disertación de Bárbara de Cárcer, la representación política de miembros de la Corporación fue muy amplia, encontrándose presentes la alcaldesa Ángeles Muñoz y el anterior alcalde y presidente provincial de PSOE, José Bernal, quien además es cofrade desde niño. El Viernes de Dolores, en la presentación de la tradicional guía de Semana Santa que cada año edita Onda Cero Marbella, no faltó nadie: la alcaldesa, con buena representación de su equipo de Gobierno y miembros de otros partidos con representación municipal, caso de Izquierda Unida y Opción Sampedreña. Incluso Podemos se encontraba presente. También Ciudadanos, que aspira a sentarse (y bastante más) en el recinto de la Plaza de los Naranjos. Algo así, que hace mucho tiempo debería haber sido normal, continúa teniendo características de noticia. Sencillamente se trata de una actitud de máximo respeto y la representación en este tipo de actos de ciudadanos de todo el espectro ideológico. Está claro que las creencias o no creencias de los votantes, como la vida misma, es plural y es el momento de romper clichés. La mentalidad inmovilista ha venido concibiendo que los creyentes votan al Partido Popular (u otra opción de derechas, ¿centro derecha?) y que los más descreídos religiosamente hablando, lo hacen al Partido Socialista (u otra opción de izquierda, ¿centro izquierda?). Creo que la situación actual de la sociedad española, y por tanto la marbellí, ha dejado de ser tan encorsetada y previsible. De cualquier forma, esa coincidencia en actos como los reseñados, resulta gratificante, sobremanera cuando se comparte un sabroso potaje de Cuaresma.

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