Los seis artículos más singulares del mercadillo de Puerto Banús

Zuecos suecos para Banderas/Jorge Rey
Zuecos suecos para Banderas / Jorge Rey

Antigüedades, obras de arte y complementos de moda se dan cita entre los puestos del bazar marbellí

HUGO SIMÓN

No es un mercadillo común. Cumple los ritos de celebrarse una vez a la semana, de tratarse de venta ambulante y de que entre sus puestos se dan cita parte de los artículos que podemos encontrar en otros rastros de los denominados generalistas. Pero el bazar de Puerto Banús es más que eso. Llama la atención, de entrada, por ser un mercadillo poco bullicioso. Los escasos comerciantes que pregonan su mercancía suelen hacerlo además en inglés, reflejo de otras de sus características: está orientado, especialmente durante la temporada estival, al público extranjero. Y, sobre todo, es un espacio en el que se presentan a la venta productos que no se encuentran entre los clásicos de los mercadillos. Obras de arte, complementos de moda, antigüedades, curiosidades, artículos de golf y artesanía de vanguardia se exponen entre los puestos de un bazar que permite incluso hacerse fotografías con loros amaestrados.

La cabra de ‘Garci’. Exhibición de ‘tennistrainer’. Cartel taurino de 1934.

El mercado semanal de Banús, que se instala los sábados al norte de la autovía A-7 que divide el núcleo poblacional, tiene una marcada distribución geográfica en relación con los artículos que se exhiben para su compra. El pasillo principal y el ala nordeste de la empinada avenida Manolete dibujan una ele invertida en la que se ponen a la venta los tradicionales artículos de un rastro. El entorno de la plaza de toros es el territorio predilecto para encontrar antigüedades, muebles, reproducciones artísticas y artesanía. Por último, en las inmediaciones y en el interior del Centro Comercial Plaza se dan cita los puestos más ‘chic’: ropa, complementos y arte contemporáneo. Realizando un recorrido, presentamos una selección con media docena de los artículos más singulares presentes en este inusual mercadillo:

Las cuentas con céntimos. El puesto que Celedonio Vázquez instala cada sábado sobre las escaleras que descienden hasta el coso taurino de Banús exhibe antigüedades, muebles y elementos de decoración. No es necesario bucear entre sus tesoros para dar con ella porque llama la atención a simple vista: una enorme máquina de contabilidad antigua. Tan pretérita que incluía en sus cuentas no solo las pesetas, sino también los céntimos. Fue una pieza clave desde 1920 en una casa de pinturas ubicada en la sevillana calle Alfonso XII, relata Vázquez, que detalla que es un máquina de una reconocida marca española realizada en hierro macizo. De ahí su peso, que supera los 130 kilos.

Máquina contable de los años 20.
Máquina contable de los años 20. / Jorge Rey

Los zuecos suecos de Antonio Banderas. Los días de mercadillo, Gunnel Bergman aprovecha para sacar a la calle algunos de los artículos de su establecimiento de moda y calzados, ubicado en el Centro Plaza. Su producto estrella son los zuecos, los mismos que calza Antonio Banderas, según explica esta empresaria sueca, que relata que hace años hicieron llegar al actor malagueño a través de un familiar dos de sus modelos. «Le gustaron tanto que decidió prescindir de sus Prada y nos pidió toda la colección», cuenta Bergman mientras exhibe orgullosa una fotografía de Banderas en el festival Starlite de Marbella –del que el intérprete es promotor– en el que luce uno de los diez modelos que le enviaron de estos zuecos, realizados a mano con piel natural y madera de Suecia.

El cartel de Belmonte. Bernardo Vázquez es nieto del fundador del mercadillo de Puerto Banús y actual organizador del mismo. Se dedica a las antigüedades y en su puesto se pueden encontrar pinturas anónimas del siglo XIX, escribanías de 1900 y, por alguna extraña razón, hasta un huecograbado del general Franco. Entre sus artículos destaca un amplio surtido de material fotográfico que incluye cámaras de placa, medidores de luz o cámaras súper 8. Sin embargo, el comerciante destaca la valía de un enorme cartel taurino de 1934 de la Plaza de Toros de Écija. En el festejo, publicitado como «el mayor acontecimiento taurino de la temporada», se daban cita los diestros Juan Belmonte, Chicuelo y Laine. «Es un documento histórico de una corrida que reúne a los tres principales espadas de la época», subraya Vázquez.

Cada sábado, Gunnel Bergman saca a la calle los zuecos suecos que calza Antonio Banderas

La cabra española. El puesto de obras artísticas de Antonio Silvestre García, conocido como ‘Garci’, está presidido por una majestuosa cabra de madera en el que se concentran de inmediato las miradas de los visitantes al mercadillo. «La he bautizado como Pablo», apunta divertido el artista, en alusión al carnero de la Legión con el mismo nombre que hace dos años se convirtió en protagonista del desfile con motivo del Día de la Hispanidad. «Representa a España y está realizada con diferentes maderas nacionales como nogal o aguacate», explica ‘Garci’, un escultor con taller en Granada que trabaja todo tipo de materiales. En las obras que expone en el bazar predominan temáticas relacionadas con clásicos de nuestro país como ‘El Quijote’, ‘Las Meninas’ o Picasso y los elementos taurinos. «El 90 por ciento de nuestras ventas es a extranjeros», añade.

Entre las antigüedades, escribanías de principio de siglo o una máquina de contabilidad de 1920

Tenis en solitario. En la visita al mercadillo de Puerto Banús, en el entorno de la plaza de toros, se puede contemplar como un hombre no deja de jugar al tenis. Solo. Se trata de Sven van Loo, un belga que comercializa un producto denominado ‘tennistrainer’, una evolución del ‘jokari’, tradicional juego francés de paletas en el que la bola está unida a un soporte mediante una goma. En este caso es una pelota de tenis, que permite la práctica de este deporte en solitario. «Es como jugar contra la pared, pero no se pierde la bola», apunta el empresario, que explica que han inventado un sistema de fijación dentro de la pelota que le aporta una mayor seguridad. La goma de este juego está basada en las que se utilizan en el puenting, mientras que las bolas, sin presión, son las mismas que se utilizan en las máquinas de tenis. «Aquí en el mercadillo hago exhibiciones para que se pueda ver cómo funciona y las utilidades que tiene a la hora de entrenar», apunta.

El arte de vanguardia y la artesanía también tiene su sitio entre los puestos del mercadillo

Fumar en los años 30. Manuel Soto es un empresario de Ronda que sigue acudiendo al bazar de Puerto Banús por «tradición familiar». Su negocio son las puertas, pero entre portones y aldabas encontramos un objeto que poco tiene que ver con esta industria: una antigua máquina de hacer cigarrillos.»Es de los años años 30, de la marca española Victoria, y muy rara», explica Soto, que cuenta que hace unos años se encaprichó de ella al verla y decidió adquirirla. Ahora la ha puesto a la venta. Quizás porque en los últimos años vuelve a estar de moda comprar tabaco suelto para liarse los cigarrillos. «No es solo un objeto de decoración, aún funciona», aclara.

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