La ruta de las recoveras

Portada del cómic./SUR
Portada del cómic. / SUR

Viudas del municipio realizaron durante años la ruta entre el pueblo y Gibraltar para poder mantener a sus familias con el contrabando Casares rinde homenaje a las mujeres que sobrevivieron con el estraperlo

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Los pueblos andaluces guardan en la memoria historias de gentes humildes que no aparecen en los libros de Historia pero que por su valentía e integridad, por su lucha y pundonor, merecerían tener su capítulo. Gertrudis Carrasco, conocida como 'La Manticha', es una de ellas y tiene su historia y su cómic. Como otras muchas viudas de republicanos durante el periodo de la Guerra Civil y posguerra tuvo que dedicarse al contrabando, el estraperlo o la recova, como se conoce en Casares a las mujeres que hacían la ruta entre el pueblo y Gibraltar para comprar productos que revender.

El Ayuntamiento de Casares homenajeará el próximo fin de semana a las recoveras del pueblo con varias actividades. Una jornada en la que se escucharán testimonios de sus descendientes; la presentación de un cómic y la ruta que hacían las estraperlistas. El origen de este reconocimiento se debe a Ana Mora, una casereña que en un taller de género contó la vida de su abuela Gertrudis, que sobrecogió a los asistentes. Entre ellos a Luis Pernía, presidente de la Plataforma de Ayuda a los Inmigrantes que pensó que aquel relato no podía quedar solo en una charla , porque era la historia silenciada de muchas mujeres durante la posguerra y decidió contarla a través de dibujos en el cómic 'Gertrudis, la recovera'.

Ana Mora explica que al estallar la guerra «incivil», como ella la llama, su abuela Gertrudis huyó con sus tres hijos, de entre 2 y 9 años, con su marido Manuel, que era carabinero republicano, y su suegra. Vivió el episodio de la huida de la carretera Málaga-Almería, 'La Desbandá'. El abuelo fue detenido y fusilado y ella tuvo que regresar a Casares donde, para mantener a sus hijos, tuvo que buscarse la vida como recovera. Las recoveras compraban y vendían gallinas y huevos. Como no había en Casares ningún medio de transporte hasta La Línea, estas mujeres iban andando 49 kilómetros para llevar productos desde el pueblo: chacina, aceite, huevos, jabón; y traer de estraperlo o contrabando de Gibraltar, mercancía como tabaco de picadura, café, pan blanco de 'lata', mantequilla del 'patito', mecheros, medias de cristal. Gertrudis iba una vez por semana, o cuando reunía dinero para poder comprar. Junto a ella había otras muchas en el pueblo como 'La Gallipava', 'La Juanillagil', 'La Vinagra', 'La Chíchara' o 'La Chorla'. Todas ellas matuteras, estraperlistas o contrabandistas, era el mismo oficio.

Tras hacer los 49 kilómetros, una vez en el pueblo, la guardia iba en busca de las recoveras para torturarlas. Ana dice que su abuela «dejaba siempre lo mejor que traía para cuando viniese el torturador, y poder convencerle de que la dejase en paz con sus niñas». Hasta los años 60 estuvo Gertrudis haciendo la ruta. Su nieta comenta que luego montó su tiendecita «No aprendió nunca a leer y escribir pero inventó su propio código y sistema de numeración para anotar las deudas de sus clientas», recuerda.

El autor del cómic resalta que esta publicación pretende reforzar la Memoria Histórica con la historia de «heroínas de la vida anónima, repudiadas por el sistema y muy parecidas a mujeres de hoy como las saharauis, palestinas o sudanesas».

Pues la ruta que Gertrudris y el resto de recoveras convirtieron en el camino del sustento de sus familias, podrá realizarse el domingo día 29. Manuel Galán, del colectivo 'Senderos del Mundo', cartógrafo, ha recuperado los senderos históricos a través de las indicaciones de las viejecitas del pueblo, que le han señalado el nombre de los cortijos en los que paraban. Una reconstrucción pese «al brutal desarrollo urbanístico, la usurpación de caminos públicos y privatización o vallado de muchas fincas que se han producido a lo largo de los años y que nos impide reproducir el camino exacto en su totalidad», señala Galán.

Comodidades

La dura ruta de 49 kilómetros se ha adaptado a las acomodadas piernas de los que cogen el coche para ir a la esquina. Y se han establecido 3 tramos: desde Casares hasta el Secadero (15,80 kilómetros); desde aquí, hasta San Roque (24 kilómetros); y el último, hasta la verja de Gibraltar (9 kilómetros). La salida se producirá a las 6 de la madrugada del domingo desde Casares y está prevista la llegada a la Verja a las 18.00 horas.

Los participantes podrán optar entre realizar el recorrido completo, o volverse tras finalizar alguno de los tramos. El Ayuntamiento de Casares va a disponer autobuses al final de cada tramo para que los senderistas puedan regresar a Casares. Comodidades que no pudieron disfrutar las recoveras. Hasta el 25 de octubre pueden formalizarse las inscripciones en la página web de Casares o en la Casa de Blas Infante, quien, por cierto, hablaba con frecuencia con Manuel, el marido de Gertrudis, cuando pudieron disfrutar durante 10 años de una vida tranquila en el pueblo. Hablaban de las desigualdades que se padecían en los campos de Andalucía. Unos campos, unos caminos, unas gentes desamparadas que siguen andando hoy día en muchos otros lugares.

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