El retroceso de la línea de costa exige medidas urgentes para proteger las dunas de Marbella

Duna Las Adelfas, tras el temporal de la pasada semana. /Josele-Lanza -
Duna Las Adelfas, tras el temporal de la pasada semana. / Josele-Lanza -

Los últimos temporales se han tragado casi tres metros de entorno dunar y dos metros de altura de playa en Las Chapas. El oleaje alcanzó muros de viviendas y viales

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

«Empiezan a verse las orejas del lobo, pero aquí nadie hace nada». A pie de playa en la zona de El Alicate, en Las Chapas, una de las más dañadas por el temporal, Susanne Stamm y Fernando Piquer, secretaria y presidente de la Asociación Produnas de Marbella, observan con tristeza el desastre. Muestran el dossier de fotografías que ya han remitido a las administraciones (local, central y autonómica) con los efectos del avance del mar. «La preciosa duna La Víbora está desapareciendo a pasos gigantescos y con este nuevo ataque de la naturaleza enfurecida se han perdido otros tres metros de masa dunar y dos metros de altura de playa», lamenta Stamm.

El de este año, junto al registrado en diciembre de 2016, se recordarán como los temporales más duros que han azotado el litoral marbellí en décadas por la gravedad de sus efectos. La fuerza del oleaje, el viento y las lluvias han dejado a su paso, una vez más, daños cuantiosos. Y de nuevo, la zona Este del término municipal ha sido la más castigada hasta el punto de que la Reserva Dunar de Marbella, única en su extensión en la provincia, sigue perdiendo superficie que se traga el mar. «El problema es que cuando todavía no se había regenerado la zona de los efectos del temporal de 2016, ahora nos llega otro mucho peor», lamentan desde Produnas. Esta organización sin ánimo de lucro lleva a su espalda tres décadas de defensa incansable de esta Reserva Ecológica y, aunque parezca mentira, es de sus casi 200 miembros (de 12 nacionalidades diferentes) buena parte del mérito de que el enclave dunar marbellí haya logrado sobrevivir a los años más duros del ladrillo y la corrupción en el municipio.

Ahora son ellos quienes lanzan un nuevo SOS con un aviso claro a navegantes: «el desastre no tiene color político. No es momento de buscar culpables, es momento de actuar», defienden.

Duna Las Adelfas, en una imagen de pasado mes de febrero.
Duna Las Adelfas, en una imagen de pasado mes de febrero. / Josele-Lanza -

En los últimos días formaciones de distinto signo han puesto sobre el tapete la necesidad de afrontar con medidas definitivas la solución a la estabilización del litoral en este punto concreto. Durante años se ha estado debatiendo y haciendo reiterados anuncios de unos proyectos de estabilización de las playas de Marbella y San Pedro (que siguen sin llegar). Actuaciones centradas, en el caso de Marbella, en la zona centro de la ciudad. Pero ¿qué hacer en la zona Este? Si bien la pérdida de arena y el avance del mar es constatable en toda la línea litoral, lo es aún más en este tramo de Las Chapas, donde además se pone en juego la riqueza natural de la zona.

«El cambio climático es cada vez más constatable», explica el ecologista marbellí Javier de Luis. En todo caso, no hay que hacer saltar todas las alarmas. Buena parte de las dunas que se come el mar –concreta– son dunas móviles (las más cercanas a la orilla), es decir, que esa pérdida de arena «es un movimiento natural, es la dinámica natural», asegura. Otra cosa es que el avance de los daños lleguen más adentro, como empieza a ocurrir.

La fuerza del oleaje ha tumbado muros de viviendas ubicadas en la urbanización Costabella

En Produnas reconocen y conocen bien ese movimiento natural en la duna móvil, pero ponen el acento en que «la cantidad de arena que se pierde es cada vez mayor, y el oleaje avanza cada vez más». Susanne Stamm subraya cómo este último temporal ha provocado daños en un punto donde hasta ahora no había llegado el oleaje: Artola.

1990. En esta década, y bajo el gobierno municipal del Grupo Independiente Liberal (GIL),se asfaltó un camino en la calle Poseidón, que unía la calle Nereidas con Tritón (Urbanización Rancho Hotel).
1990. En esta década, y bajo el gobierno municipal del Grupo Independiente Liberal (GIL),se asfaltó un camino en la calle Poseidón, que unía la calle Nereidas con Tritón (Urbanización Rancho Hotel).

2010. El vial ya no existe. Fue eliminado por la Demarcación de Costas porque invadía la zona de bajamar del Dominio Público Marítimo Terrestre.
2010. El vial ya no existe. Fue eliminado por la Demarcación de Costas porque invadía la zona de bajamar del Dominio Público Marítimo Terrestre.

2018. El paseo peatonal que quedaba en la zona ha sido arrasado estos días. Parte del mismo acabó en el mar. También las farolas.
2018. El paseo peatonal que quedaba en la zona ha sido arrasado estos días. Parte del mismo acabó en el mar. También las farolas. / Josele-Lanza -

Hace más de una década el Centro Andaluz de Medio Ambiente en estudios sobre la vulnerabilidad de las zonas costeras por la previsible subida del nivel del mar, ya hablaba de subidas de más de un metro, y sus efectos sobre la línea litoral de la Costa del Sol durante este siglo. En 2016, el Ministerio de Medio Ambiente aprobada su Estrategia de Adaptación al Cambio Climático de la Costa Española con el objetivo de mitigar los efectos del calentamiento global en las zonas de dominio público. Sin embargo, los estudios al amparo de este plan aún no han llegado a la Costa del Sol, como critican desde IU, formación que llevó a pleno del Ayuntamiento una propuesta reclamando precisamente que se comenzara a sentar las bases del trabajo preventivo en el litoral malagueño.

A todo ello se une la construcción desaforada y, en muchos casos, descontrolada en la Costa del Sol en los años más duros del ladrillo. Algunas de aquellas edificaciones, ahora, con el agua bajo sus balcones en cada temporal. Saben de estos efectos en Costabella, donde la fuerza del oleaje ha tumbado muros.

La advertencia del PGOU

El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU)de 2010 ya advertía de los procesos erosivos en playas concretas del litoral marbellí, proponiendo algunas intervenciones que, explica Javier de Luis, «fueron ignoradas». El plan urbanístico que fue anulado en 2015 recogía en su memoria informativa un interesante estudio realizado entre 2006 y 2007 sobre la variación de la línea de costa desde el año 1956 hasta 2003. De este informe se obtiene que las playas de la zona Este de Marbella –entre Los Monteros y Las Cañas– experimentaron un importante avance en su línea de costa desde 1956 a 1998. A partir de ese año, ese incremento de playa de entre 11 y 36 metros, según el punto concreto, se transforma en un retroceso imparable. El Alicate y Real de Zaragoza figuran como las áreas más afectadas por el avance del mar, con retrocesos de 34,4 y 32,5 metros de la línea de costa. Cómo han sido los movimientos en la última década (a partir de esos datos recogidos en el plan urbanístico) es algo que se desconoce. No hay datos, pero basta hacer una retrospectiva fotográfica de algún punto concreto de este litoral para constatar que se ha avanzado y mucho. El concejal de IU, Miguel Díaz, pone el acento en un tramo de Las Chapas con tres instantáneas (dos de ellas aéreas) del avance de la línea de mar en la década de los 90, en 2010 y en este mes de marzo. «El camino que asfaltó el GIL en la calle Poseidón en los años 90, que unía la calle Nereidas con la calle Tritón, en la urbanización Rancho Hotel, fue eliminado por la Demarcación de Costas ya en la primera década de 2000, dado que invadía la zona de bajamar del Dominio Público Marítimo Terrestre. Se quitó el asfalto, pero se dejó una senda peatonal que el temporal de 2018 ha derribado. Y el mar aún no ha recuperado todo su territorio», lamenta el exresponsable municipal de Sostenibilidad.

Diagnóstico y dragado

El escenario pide a gritos una intervención urgente con medidas, eso sí, definitivas. Para no empezar la casa por el tejado, el primer paso será realizar un diagnóstico de la situación. Es al menos el compromiso adoptado por la Demarcación de Costas y el Ayuntamiento de la ciudad anunciado esta semana por el concejal responsable de Playas Manuel Cardeña. «Lo que vamos a intentar es que además de ese estudio pormenorizado del estado de las playas de Las Chapas que sentará las bases de la actuaciones que se acometan, se pueda dragar también el Puerto de Cabopino para que esa arena que está en la bocana y que impide ya el paso de los barcos se pueda usar para la regeneración del litoral en esa zona», indica.

Costas y el Ayuntamiento harán un estudio de diagnóstico del estado de la zona

El dragado de esta marina –que está pendiente desde hace años de la resolución sobre la nueva concesión del recinto– vendría a paliar parte de los efectos del temporal a corto plazo. Los partidos y los ecologistas reconocen que es un punto de partida, pero se exigen acciones a más largo plazo. La Asociación Produnas ha encargado la Universidad de Granada un proyecto técnico que determine la idoneidad o no de depositar en la zona arrecifes artificiales. El colectivo, según anuncian, invertirá 55.000 euros en la elaboración de ese informe que remitirán posteriormente tanto al Ministerio de Medio Ambiente como a la Junta de Andalucía, que deberán decidir sobre la conveniencia de esta posible solución. Ante este panorama tener cuanto antes sobre la mesa un diagnóstico sobre la situación real del litoral en este punto se antoja como la medida más urgente y necesaria.

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