Así se restaura el patrimonio

Las restauradoras trabajando sobre el calco del motivo central. /Josele-Lanza -
Las restauradoras trabajando sobre el calco del motivo central. / Josele-Lanza -

Un equipo de media docena de personas trabaja en la recuperación de la Medusa de Río Verde, un mosaico con 2.000 años de antigüedadTécnica y disciplina son las claves por las que se rige Menia Restauración & Patrimonio para paliar el daño que el expolio causó en el BIC en enero de 2016

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

marbella A gachas. Concentrada. Mari Ángeles Díaz agarra con firmeza un rotulador indeleble y va marcando sobre una plantilla cada pieza y cada muesca del manto teselar. Hoy toca sacar in situ un calco a escala 1:1 del malogrado mosaico de la Medusa de Río Verde, la iconografía expoliada en enero de 2016 a golpe de cincel y martillazo. El chapucero modus operandi de los ladrones hizo estragos en el símbolo más famoso de la villa romana que hay en Marbella, Bien de Interés Cultural (BIC). Mari Ángeles, miembro del equipo de Menia Restauración & Patrimonio -taller de Fuengirola que lleva a cabo la intervención- no desfallece. Con técnica y disciplina, claves en cada uno de los procesos que guían la recuperación, trabaja en el calco de la zona central para obtener una plantilla, una especie de mapa, donde ubicar cada tesela en el sitio exacto, sean piezas originales o reproducciones. «Vamos a hacer una reintegración volumétrica en la zona donde va cada tesela y con teselas no originales vamos a reconstruir lo que nos falta», simplifica Cristina Moreno, directora de los trabajos y técnico de restauración dentro del proyecto arqueológico.

A falta del cálculo definitivo en el que están trabajando estos especialistas, aproximadamente se arrancaron unas 2.100 teselas, siendo unas 700 policromodas. La limpieza efectuada en el yacimiento justo después del robo dio sus frutos, se pudieron recuperar unas 1.000 piezas aunque la mayor parte son negras y blancas. A este pequeño tesoro se unen ahora unas pocas teselas más, encontradas por los restauradores en la exhaustiva limpieza con aspirado controlado y pincel llevada a cabo en los primeros días de la intervención. Algunas de las piezas están en bloque, otras están sueltas, con la dificultad añadida de la diversidad de formas y tamaños que presentan. A pesar de ello, todo el material recuperado se va a reintegrar en el mosaico.

Material

Una vez se complete el mapa con las piezas originales del siglo II d.C, los especialistas sabrán sin género de dudas el número exacto de teselas que tendrán que fabricar en el taller. La directora de la intervención explica que todavía se están haciendo pruebas para determinar el material adecuado con el que fabricar estas piezas no originales, que se empleará con el visto bueno de la delegación de Cultura del Ayuntamiento de Marbella y de la delegación provincial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Estaba proyectado utilizar teselas de resina, pero estos planes pueden sufrir variaciones una vez que ha arrancado la clasificación de las piezas recuperadas. «Inicialmente pensamos que había más cantidad de teselas de color para reproducir pero las pocas que tenemos están encastradas en bloque; lógicamente no podemos partir ningún bloque para sacar la tesela y sacarle el molde», concreta Moreno. Lo que parece seguro es que esta dificultad de última hora no retrasará los plazos previstos para la intervención: 25 días laborables contados desde la fecha de inicio el pasado 2 de noviembre.

La intervención

En estos primeros compases de la restauración, el equipo -compuesto por dos arqueólogos, cuatro restauradores y un topógrafo-, trabaja tanto en el yacimiento como en el taller. Las primeras jornadas se han centrado en la limpieza del manto teselar, con especial ahínco en las lagunas (zonas de falta), las más importantes se corresponden con la cara de Medusa y uno de los patos que integran el mosaico. Moreno apunta que estos trabajos iniciales también consisten en la consolidación de bordes en las zona de falta porque algunas teselas están desprendidas. Asimismo, se ha cribado la arena de las lagunas... y eureka: han aparecido nuevas teselas. Este material más el recuperado tras el expolio ha sido lavado y se está clasificando en el taller para llevar a buen puerto la reintegración volumétrica y la reproducción del motivo original, las dos acciones más delicadas de la intervención.

La integración de piezas se realizará sobre una capa de mortero, emulando el mismo trabajo que hicieron los artesanos que dieron vida a la Medusa de Río Verde, aunque con variaciones importantes. En este caso, los restauradores reproducirán en el taller el motivo central en una pieza exenta para cerciorarse de su encaje. Las teselas modernas serán sometidas además a pruebas de envejecimiento. En palabras de Moreno «la tesela tiene que responder bien a la durabilidad en el tiempo para que el mantenimiento del yacimiento sea el mismo que si no hubiera piezas falsas». De hecho, el color de las piezas no originales se aplicará en el taller para impedir que la capa superficial que se diera in situ desaparezca fácilmente. En esta fase se controlará asimismo la intensidad del pigmento para evitar un falso histórico, de modo que el visitante pueda identificar la zona reproducida. Para que no haya dudas, un cartel colocado en el yacimiento reproducirá el mosaico marcando el trabajo de restauración.

Si a usted, lector, le pica el gusanillo de saber cómo avanza la recuperación de esta joya del patrimonio marbellí, puede acudir en horario de visita al yacimiento. Verá a los profesionales en acción, aliviando el daño causado por el expolio.

Más

Fotos

Vídeos