Rapaces y capaces de ganar a un dron

Rapaces y capaces de ganar a un dron

Hoteles, aeropuertos, edificios históricos y comunidades de vecinos reclaman estos servicios para combatir palomas, gaviotas y otras aves. La empresa manilveña Halcontrol utiliza aves de cetrería para el control de plagas

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Pese a que el ser humano avanza día a día, crecen las ciudades, la tecnología nos inunda, los animales nos enseñan que lo natural es lo más eficaz y práctico. Para eliminar plagas de aves en cultivos, terrazas o edificios, nada mejor que utilizar a su depredador natural para ahuyentarlas. La empresa manilveña Halcontrol nació en 2012 con esta función: el uso de aves rapaces para controlar la fauna que molesta, pero que al mismo tiempo está protegida y no puede eliminarse.

Jorge David Quirós es su responsable, un cetrero, halconero o volatero, que cuida, adiestra y caza con aves rapaces y que acaba de recibir un premio de la Junta de Andalucía. Los agricultores que cultivan cereal, hoteles, restaurantes, campos de golf, aeropuertos, ayuntamientos, vertederos, comunidades de vecinos y responsables de edificios históricos suelen demandar sus servicios para combatir plagas de palomas, gaviotas, gorriones y golondrinas.

Halcontrol dispone de 18 aves entre águilas de Harris, halcones peregrinos, halcones barbary (subespecie de las más rápidas del mundo), ratonero de cola roja, azores siberianos, cernícalos y lechuzas.

Cada tipo de plaga requiere un determinado depredador. Así los azores son especialistas en la caza de conejos y liebres. Para ahuyentar a la paloma tocaz de los cultivos se emplea el halcón peregrino.

Para eliminar las palomas que molestan a los clientes de las terrazas, Halcontrol utiliza rapaces de bajo vuelo que salen del guante del cetrero y acosan directamente a las aves.

Jorge David Quirós revela que las palomas son muy listas y siempre vuelven al lugar de nacimiento. «Pueden hacer de una tirada hasta 700 kilómetros, de ahí su uso como aves mensajeras», comenta. Hay que reducir la población y las que queden serán atosigadas por la rapaz con captura incluida, «ya que como vean que el ave no le ataca y sólo hace vuelos de marcaje, no se van».

En el caso de las gaviotas, la empresa recurre a las águilas de Harris que trabajan en equipo. Se trata del único ave de presa que actúa en grupo ya que son originarias del desierto de México donde las oportunidades de comer son mínimas y es imprescindible la colaboración. Hay un águila alfa y el resto la secunda al cazar. El técnico las califica como «infalibles» para hacer frente a presas grandes.

Halcontrol lleva a cabo el adiestramiento de estas aves dependiendo de cual va a ser su trabajo. Una de las técnicas utilizadas es la denominada 'crianza campestre controlada' que consiste en soltar al pollo durante todo el día en el campo a proteger en un territorio que considerará suyo aunque están criados en cautividad. En el campo aprenden a volar y cazar por sus propios medios pero por la noche la empresa los recoge y los vuelve a depositar al amanecer en el campo a proteger. «Ellos se piensan que es su territorio, su zona de caza y se cría fuerte al estar todo el día volando, pero con la ventaja de que están supervisados y controlados en su peso y tampoco extrañan al ser humano porque pasan tiempo con nosotros». Cuando el pollo ya ha desarrollado toda su musculatura (sobre los 18 meses) comienza un entrenamiento específico

Junto a las rapaces, Halcontrol utiliza sistemas de antiposamientos, como pinchos, jaulas-trampas, cables electrorepulsión, para evitar que los pájaros se encuentren cómodos. «Cuando los pájaros ven que no se pueden posar, que se va reduciendo su número y que hay un depredador, cambian de lugar porque se sienten hostigados», comenta Quirós.

Gorriones y golondrinas, como todos los insectívoros, están protegidos por ello no se pueden eliminar sino que Halcontrol procede a la retirada de sus nidos cuando han emigrado. Aplican un gel de origen vegetal que las repele «y cuando regresan no pueden hacer el nido porque el barro no se adhiere», explica Quirós.

Drones

Ni las últimas tecnologías, como los drones, pueden competir con estas eficaces rapaces en el control de las plagas. Los drones sólo funcionan las primeras semanas, aunque simulen la forma de las rapaces; en cuanto los animales a combatir se dan cuenta de que la máquina no les ataca, descubren la mentira. Por eso los agricultores exigen aves en sus campos. Lo dicho, nada mejor que volver a lo natural.

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